La Policía Nacional ha detenido en Madrid a un fugitivo internacional. El arrestado estaba buscado por las autoridades estadounidenses. Además, formaba parte del Tren de Aragua, organización criminal venezolana de alcance transnacional.
El detenido es el fugitivo número 18 vinculado a esta banda en España. Por otro lado, enfrentaba acusaciones por delitos financieros cometidos con herramientas informáticas. Las autoridades señalan que participaba en una red criminal especializada en fraudes bancarios.
La trama operaba mediante el hackeo de cajeros automáticos. Asimismo, utilizaban un malware específico para extraer efectivo de forma fraudulenta. Los fondos obtenidos servían para financiar las actividades del grupo criminal. Esta organización mantiene presencia activa en diversos países del continente americano y Europa.
La operación fue ejecutada por un Grupo de Trabajo Conjunto especializado. Este equipo fue conformado específicamente para combatir al Tren de Aragua. Igualmente, integra especialistas de diferentes áreas de la Policía Nacional. Este enfoque integral ha permitido abordar la investigación con mayor efectividad.
El arresto representa el resultado de una estrecha colaboración internacional. Las autoridades españolas trabajan coordinadamente con cuerpos policiales y judiciales de otros países. En consecuencia, el intercambio de información ha resultado fundamental para localizar al fugitivo.
La Policía Nacional participa activamente en foros multilaterales desde 2022. Ese año se tuvo noticia de la actividad expansionista del Tren de Aragua. Uno de estos espacios es el GICCOT, auspiciado por el FBI. Este grupo tiene sede en El Salvador y reúne a expertos internacionales.
La presión sobre la organización criminal ha aumentado considerablemente. Por ello, se han implementado acciones conjuntas en el ámbito internacional. En el seno de AMERIPOL se creó una Acción Conjunta y Sostenida específica. Esta iniciativa cuenta con el apoyo del proyecto PACCTO-AMERIPOL.
La estrategia refleja la implicación de fuerzas policiales latinoamericanas y europeas. Además, forma parte de las acciones contra las Nuevas Amenazas Desestabilizadoras. Estas amenazas incluyen criminalidad asociada a intereses estatales y delincuencia con capacidad desestabilizadora. El Tren de Aragua ha sido identificado como exponente principal de este fenómeno.
La organización criminal tiene origen venezolano. Inicialmente, la banda nació como sindicato ferroviario en Aragua y Carabobo. La consolidación del grupo llegó en 2013 bajo un liderazgo específico. Héctor Rustherford Guerrero Flores, alias ‘Niño Guerrero’, dirigía las operaciones desde prisión.
La cárcel de Tocorón funcionó como centro de operaciones del grupo. Desde ese lugar se coordinaban las actividades criminales de la organización. A partir de 2018, el Tren de Aragua inició una expansión por América Latina. Esta expansión siguió las rutas migratorias de ciudadanos venezolanos.
El grupo estableció presencia en Colombia, Perú y Chile. Posteriormente, las investigaciones revelan intentos de replicar su estructura en España. La organización mantiene jerarquías definidas y subgrupos especializados. Estos subgrupos se dedican tanto al tráfico de drogas como a la extorsión.
En noviembre de 2025, la Policía Nacional ejecutó una operación de gran envergadura. La intervención se saldó con la detención de trece personas. Los arrestados eran supuestamente integrantes de la primera célula en España. Las detenciones se realizaron simultáneamente en Barcelona, Madrid, Gerona, La Coruña y Valencia.
Durante la operación se efectuaron cinco registros domiciliarios. En estos registros se incautaron drogas sintéticas y cocaína. También se localizó una plantación de marihuana indoor de considerable tamaño. Además, se desmantelaron dos laboratorios dedicados a la producción de tusi.
El tusi es una mezcla que combina cafeína, ketamina y éxtasis. Esta sustancia se ha popularizado en el mercado ilegal de drogas sintéticas. La producción y distribución de tusi representaba una fuente importante de ingresos.
La operación formó parte de la segunda fase de la denominada Interciti. Esta investigación se inició en 2024 tras un arresto significativo en Barcelona. Las autoridades detuvieron al hermano del líder mundial del grupo. La captura se produjo por una orden internacional de detención emitida por Venezuela.
Los cargos contra el detenido incluían presuntos delitos de terrorismo. Asimismo, enfrentaba acusaciones de tráfico de seres humanos y tráfico de armas. También se le imputaban delitos de extorsión y blanqueo de capitales. Finalmente, se le acusaba de asociación para delinquir.
El avance de la investigación permitió identificar una red criminal extensa. Esta red estaba repartida por distintas zonas del territorio español. Los integrantes se dedicaban principalmente al tráfico de drogas. El tusi y la cocaína constituían las sustancias más comercializadas.
Estas actividades representaban la principal vía de financiación del grupo. La célula contaba con una estructura jerarquizada y organizada. Un líder y su lugarteniente coordinaban las operaciones desde la cúpula. Bajo su mando operaban dos subgrupos con funciones específicas.
Un subgrupo se encargaba de la fabricación de las sustancias estupefacientes. El otro subgrupo se dedicaba a la distribución en el mercado ilegal. Esta división del trabajo permitía mayor eficiencia en las operaciones criminales.
Las autoridades estadounidenses solicitaron la colaboración española para localizar al fugitivo. El detenido había cometido delitos contra entidades bancarias en territorio estadounidense. Estos delitos fueron ejecutados mediante herramientas informáticas sofisticadas. El objetivo era obtener fondos para financiar al Tren de Aragua.
La cooperación policial hispano-estadounidense resultó fundamental para el éxito de la operación. El intercambio de información de inteligencia permitió rastrear al fugitivo hasta Madrid. Las autoridades españolas pudieron así proceder a su localización y arresto.
La detención representa un golpe significativo para la estructura financiera del grupo. Los delitos informáticos contra entidades bancarias generaban recursos importantes. Estos recursos sostenían las operaciones del Tren de Aragua en múltiples países.
La Policía Nacional mantiene activa la investigación sobre esta organización criminal. Las autoridades continúan identificando a posibles integrantes en territorio español. El objetivo es desarticular completamente la estructura del grupo en España.
La colaboración internacional seguirá siendo clave en esta lucha. Los foros multilaterales permiten compartir experiencias y estrategias entre países afectados. Esta coordinación resulta esencial para anticiparse a los movimientos de la organización.
El Tren de Aragua representa una amenaza transnacional de primer orden. Su capacidad de adaptación y expansión preocupa a las autoridades internacionales. Por ello, la presión policial sobre el grupo se mantiene constante.
Las investigaciones continúan para identificar nuevas células operativas. Las autoridades trabajan para desmantelar las redes de financiación del grupo. El objetivo final es neutralizar completamente su capacidad operativa en Europa.