La Unidad Administrativa Especial de Gestión de Restitución de Tierras Despojadas tiene nueva directora desde este jueves. Myriam Carolina Martínez Cárdenas asume la dirección de esta entidad adscrita al Ministerio de Agricultura. Llega en reemplazo de Rangel Giovani Yule Zape, quien ocupaba el cargo hasta ahora.
La Presidencia del Gobierno de Abelardo de la Espriella formalizó el nombramiento mediante el Decreto 1262. Este documento oficial lleva fecha del 20 de agosto de 2026. De esta manera, se completa el proceso de designación en una entidad clave para el posconflicto.
La Unidad de Restitución de Tierras nació con la ley 1448 de 2011. Esta normativa es conocida como Ley de Víctimas y Restitución de Tierras. Además, crea un procedimiento legal específico para restituir y formalizar la tierra de las víctimas. El despojo y abandono forzoso que se hubieren presentado desde 1991 son el objetivo central. Todo esto ocurrió con ocasión del conflicto armado interno que vivió Colombia durante décadas.
La responsabilidad de la entidad que ahora dirige Martínez Cárdenas es considerable. Debe entregar y compensar 2.726 predios en cumplimiento de órdenes judiciales de restitución de tierras. Hasta el momento, el avance alcanza el 35 por ciento de esta meta. Sin embargo, las cifras muestran retos importantes pendientes por superar.
También existe otra obligación relacionada con 1.022 predios ubicados en municipios específicos. Estos territorios cuentan con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial, conocidos como PDET. En este frente, el avance reportado es de cero por ciento. El Sistema Integrado de Información para el Posconflicto proporcionó estos datos en su último reporte oficial.
La nueva directora de la URT es abogada de la Universidad Sergio Arboleda. Posteriormente, se especializó en Derecho Comercial y Financiero en la misma institución educativa. Asimismo, cursó una especialización en Derecho de las Telecomunicaciones en la Universidad Externado de Colombia. Su formación académica abarca diferentes áreas del derecho aplicado.
El recorrido profesional de Myriam Carolina Martínez incluye posiciones de alto nivel en entidades gubernamentales. Entre 2018 y 2022 fue directora general de la Agencia Nacional de Tierras. Este nombramiento ocurrió durante el gobierno de Iván Duque. Por lo tanto, llega con experiencia previa en la gestión de temas agrarios y territoriales.
Su trayectoria laboral también incluye el sector privado y gremial. Trabajó en Fedepalma, el gremio que representa a los palmicultores del país. Igualmente, hizo parte de empresas como Telefónica y EPM. Estas experiencias le permitieron conocer diferentes sectores de la economía nacional.
Recientemente, en 2025, la Sala Plena de la Corte Suprema de Justicia la ternó. El objetivo era reemplazar a la magistrada Diana Fajardo Rivera en la Corte Constitucional. Este hecho demuestra el reconocimiento a su trayectoria profesional en el ámbito jurídico. No obstante, finalmente asume ahora la dirección de la Unidad de Restitución de Tierras.
El nombramiento de Martínez Cárdenas ocurre en un momento crucial para la restitución de tierras. Los números muestran que todavía hay miles de predios pendientes de entrega. Las víctimas del conflicto armado esperan que se cumpla con las órdenes judiciales existentes. En consecuencia, la nueva directora enfrenta el desafío de acelerar estos procesos.
Los territorios PDET representan un reto particular para la gestión entrante. El avance de cero por ciento en estos municipios requiere atención inmediata. Estos programas fueron diseñados para transformar las regiones más afectadas por el conflicto. Por ende, la restitución de tierras es fundamental para su éxito.
La Unidad de Restitución de Tierras Despojadas es una pieza fundamental del posconflicto colombiano. Su trabajo permite que las víctimas recuperen sus territorios ancestrales. Igualmente, contribuye a reparar el daño causado durante décadas de violencia. La efectividad de esta entidad impacta directamente en la construcción de paz.
Martínez Cárdenas conoce el sector agrario desde su paso por la Agencia Nacional de Tierras. Durante cuatro años lideró esta entidad encargada de la administración y gestión del territorio. Ahora deberá aplicar esa experiencia en un contexto diferente pero complementario. La restitución requiere coordinación con múltiples instituciones del Estado.
El sector palmicultor también forma parte de su experiencia profesional. Fedepalma es uno de los gremios más importantes del agro colombiano. Allí conoció las dinámicas productivas y empresariales del campo. Esta perspectiva puede resultar útil para entender los territorios donde opera la Unidad.
Su formación en telecomunicaciones y derecho comercial amplía su perfil profesional. Aunque estas áreas parecen distantes de la restitución de tierras, aportan visión estratégica. La gestión de una entidad pública requiere conocimientos diversos y capacidad de articulación. Por ello, su formación multidisciplinaria puede ser una ventaja.
El gobierno de Abelardo de la Espriella apuesta por este nombramiento para impulsar la restitución. Las metas pendientes requieren liderazgo decidido y capacidad de gestión. Los plazos establecidos por la ley presionan para obtener resultados concretos. En ese sentido, la experiencia de la nueva directora será puesta a prueba.
Las víctimas del conflicto armado esperan respuestas efectivas del Estado colombiano. La tierra representa no solo un activo económico sino también identidad y arraigo. Recuperar los predios despojados es fundamental para la reparación integral. Consecuentemente, la labor de la Unidad trasciende lo meramente administrativo.
Los datos del Sistema Integrado de Información para el Posconflicto son reveladores. Muestran avances importantes pero también rezagos significativos en la gestión. El 35 por ciento de cumplimiento en las órdenes judiciales indica que falta mucho camino. Mientras tanto, el cero por ciento en territorios PDET es especialmente preocupante.
La coordinación con el Ministerio de Agricultura será fundamental para la nueva directora. Esta cartera tiene bajo su responsabilidad el desarrollo rural integral del país. La restitución de tierras debe articularse con programas productivos y de desarrollo territorial. De lo contrario, la entrega de predios no garantiza la permanencia de las familias.
Martínez Cárdenas reemplaza a Rangel Giovani Yule Zape en la dirección de la entidad. Su gestión será evaluada por los resultados concretos en la entrega de predios. También por la calidad de la atención a las víctimas del conflicto. Las comunidades esperan que el proceso sea ágil y respetuoso de sus derechos.
El Decreto 1262 formaliza un cambio de liderazgo en una institución clave. Este tipo de transiciones son normales en la administración pública. Sin embargo, la continuidad en los procesos debe garantizarse para no afectar a los beneficiarios. Las familias que esperan la restitución no pueden verse perjudicadas por cambios administrativos.
La experiencia de Martínez Cárdenas en la Agencia Nacional de Tierras durante el gobierno Duque genera expectativas. Algunos sectores ven con buenos ojos su conocimiento del sector agrario. Otros observan con cautela su llegada desde una administración anterior. En cualquier caso, los resultados serán el principal criterio de evaluación.
Los territorios donde opera la Unidad presentan complejidades particulares. Muchos de ellos aún enfrentan presencia de grupos armados ilegales. Además, existen conflictos por el uso del suelo y presiones económicas diversas. La restitución debe realizarse garantizando la seguridad de las familias beneficiarias.
La formalización de la propiedad es otro aspecto crucial del trabajo de la Unidad. No basta con entregar físicamente los predios a las víctimas. También deben recibir los títulos que acrediten legalmente su derecho. Este proceso involucra coordinación con registros y notarías en todo el país.