Un nuevo capítulo en la búsqueda de justicia por los crímenes del Plan Cóndor se escribió este martes en Roma. El ex militar uruguayo Jorge Néstor Tróccoli recibió condena a prisión perpetua por tres asesinatos.
La sentencia, dictada por el Tribunal de Roma, lo responsabiliza por la muerte de la pareja italo-argentina Rafaela Filipazzi y José Agustín Potenza. También por la desaparición de la maestra uruguaya Elena Quinteros.
Durante la audiencia, un momento particularmente conmovedor ocurrió cuando familiares de Rafaela Filipazzi rompieron en llanto al escuchar el veredicto. El acusado, actualmente recluido en la cárcel de Carinola, no estuvo presente.
Esta no es la primera condena que recibe Tróccoli por su participación en el Plan Cóndor. En 2021, la Corte de Casación italiana ya lo había sentenciado a cadena perpetua por otros 26 homicidios.
Los hechos se remontan a la década de 1970, cuando Tróccoli dirigía la unidad S2 de los Fusileros Navales en Montevideo. Ese lugar se convirtió en un centro de torturas e interrogatorios durante la dictadura uruguaya.
El caso de Filipazzi y Potenza revela la crueldad del sistema represivo. La pareja fue secuestrada el 27 de mayo de 1977 en el hotel Hermitage. Posteriormente, fueron entregados al régimen paraguayo de Alfredo Stroessner, donde encontraron la muerte.
Sus restos aparecieron en Asunción en 2013, pero la identificación definitiva tomó tres años más gracias al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense.
Elena Quinteros, la tercera víctima, era una militante anarquista del Partido por la Victoria del Pueblo. Su secuestro ocurrió el 24 de junio de 1976 mientras buscaba asilo en la Embajada de Venezuela. Hasta hoy permanece desaparecida.
La abogada Alicia Mejía, representante de la familia Quinteros, celebró el fallo como “otra victoria para los derechos humanos en América Latina”. Destacó que la justicia eventualmente llega, sin importar el paso del tiempo.
Por su parte, la defensa de Tróccoli anunció que apelará la sentencia. Su argumento principal sostiene que el ex marino simplemente cumplía órdenes dentro de la cadena de mando militar.
Marco Bastoni, abogado defensor, criticó el fallo sugiriendo que “Italia siente que tiene una deuda pendiente con América del Sur”. Recordó que durante aquella época, las embajadas italianas “no dejaron entrar a nadie y se lavaron las manos”.
Alessia Merluzzi, representante de Uruguay en el juicio, enfatizó la importancia simbólica del veredicto. “Se recupera el tiempo perdido en todos estos años de falta de justicia”, declaró ante los medios presentes.
La sentencia refuerza los esfuerzos internacionales por juzgar los crímenes cometidos durante el Plan Cóndor. Este programa coordinado entre dictaduras sudamericanas buscaba perseguir, desaparecer y asesinar opositores políticos.
El proceso judicial italiano se caracterizó por una exhaustiva recopilación de evidencia documental y testimonial. Los abogados de las víctimas destacaron la rigurosidad de la instrucción que llevó a esta condena.