La vía al Llano permanece cerrada por más de 48 horas debido a un masivo derrumbe que ha paralizado este importante corredor vial del centro del país. El deslizamiento ocurrió en el kilómetro 18, específicamente en el municipio de Chipaque.
Las labores de remoción y limpieza comenzaron desde las primeras horas del lunes 8 de septiembre. Un equipo conformado por la ANI y autoridades departamentales trabaja intensamente para despejar aproximadamente 100.000 metros cúbicos de material.
La operación cuenta con más de 22 volquetas, además de cargadores, excavadoras y retroexcavadoras. Sin embargo, las tareas se han complicado significativamente debido a la continua caída de material desde la montaña.
El gobernador de Cundinamarca, Jorge Rey, informó que hasta el momento se han retirado cerca de 2.600 metros cúbicos de escombros. No obstante, el material removido es rápidamente reemplazado por nuevos deslizamientos.
La situación es particularmente delicada debido a las características del terreno. Según Coviandina, el derrumbe se produjo en una zona de alta pendiente con tendencia a la inestabilidad, lo que aumenta el riesgo de nuevos deslizamientos.
Las autoridades han implementado cierres totales en puntos estratégicos. El sector de El Uval en dirección Bogotá-Villavicencio y el sector Buenavista en sentido contrario permanecen bloqueados para garantizar la seguridad.
El impacto humanitario de la emergencia es considerable. Tres familias han sido evacuadas preventivamente, mientras otras diez viviendas están bajo monitoreo constante por posibles afectaciones estructurales.
La crisis también afecta severamente el transporte de alimentos. Aproximadamente 190 vehículos de carga permanecen represados. Diariamente, esta vía moviliza 1.800 toneladas de productos hacia Villavicencio y 1.300 toneladas en dirección a Bogotá.
Corabastos ya reporta una disminución en la llegada de productos básicos como plátano y yuca provenientes del Meta. Los conductores enfrentan condiciones difíciles, teniendo que pernoctar en sus vehículos debido a la saturación hotelera en zonas aledañas.
Las autoridades prevén que los cierres podrían extenderse hasta el próximo viernes. Como alternativa, recomiendan utilizar la Transversal del Sisga, que atraviesa Boyacá, Casanare y Meta, aunque con restricciones para vehículos de más de 16 toneladas.
La comunidad local ha expresado preocupaciones sobre la necesidad de obras hidráulicas preventivas. En respuesta, la ANI se ha comprometido a realizar trabajos de canalización para mitigar futuros incidentes similares.
Un equipo interinstitucional, incluyendo Corporinoquia, autoridades municipales de Chipaque, el Instituto de Caminos y Construcciones de Cundinamarca y la Unidad de Riesgo departamental, mantiene reuniones permanentes con la comunidad para evaluar impactos y coordinar acciones.