La situación de José Daniel Ferrer, un destacado opositor cubano, ha captado la atención internacional debido a las denuncias sobre su estado de salud y las condiciones de su encarcelamiento. Ferrer, líder de la Unión Patriótica de Cuba (Unpacu), fue liberado a principios de año tras un acuerdo entre Estados Unidos, el Vaticano y Cuba. Sin embargo, fue reencarcelado en abril, lo que ha generado una serie de denuncias y acciones urgentes por parte de organizaciones de derechos humanos.
El Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), con sede en Madrid, ha presentado una acción urgente ante la Relatora Especial sobre la Tortura de la ONU. La organización alerta sobre el “riesgo inminente para la vida” de Ferrer, quien ha sido considerado preso de conciencia por Amnistía Internacional. Según el OCDH, Ferrer se encuentra extremadamente débil debido a una huelga de hambre que inició el 25 de junio. Esta huelga es una respuesta a lo que él y sus allegados describen como una escalada de torturas y tratos inhumanos desde su regreso a prisión.
Los familiares de Ferrer, quienes pudieron verlo brevemente el 5 de julio, han confirmado su estado crítico. Han utilizado las redes sociales para alertar sobre su “muy mal estado” tras once días de huelga de hambre, durante los cuales ha sido sometido a “crueles torturas, golpizas, abusos y humillaciones”. La situación ha sido denunciada también por la Unpacu, que ha señalado que Ferrer es víctima de “tortura sistemática” en la prisión de máxima seguridad de Mar Verde, ubicada en el oriente de Cuba.
El contexto de su reencarcelamiento es complejo. En abril, el Tribunal Supremo Popular de Cuba revocó la excarcelación de Ferrer, argumentando que no cumplió con los términos del acuerdo que permitió su liberación en enero. Este acuerdo, mediado por el Vaticano, implicaba la liberación de 553 reos por parte de Cuba y la exclusión de la isla de la lista de países promotores del terrorismo por parte de Estados Unidos. No obstante, las denuncias de malos tratos no son nuevas. En noviembre del año pasado, Ferrer fue hospitalizado tras recibir una “brutal golpiza” en prisión, según denunciaron sus familiares y diversas ONG.
A pesar de las adversidades, Ferrer ha mantenido su postura firme. En una entrevista con El Espectador, antes de su reencarcelamiento, afirmó su compromiso con la lucha por la libertad, la democracia y el bienestar del pueblo cubano. “Seguiré luchando por la libertad, por la democracia, por el respeto a los derechos humanos y por el bienestar del pueblo cubano”, declaró. Su determinación es clara: continuar su activismo incluso desde la prisión, alzando su voz por la libertad y el bienestar de su pueblo.
Por otro lado, el Gobierno cubano ha mantenido silencio sobre las denuncias recientes. La prensa oficial tampoco ha informado sobre el estado de Ferrer ni sobre las acusaciones de tortura. Un medio oficialista de difusión minoritaria ha desestimado las informaciones sobre la golpiza, calificándolas de “carentes de fundamento” y asegurando que Ferrer se encuentra en una condición “favorable”.