Cálida y distendida, Mireya Agüero recibió a Infobae en una torre de oficinas del centro de Tegucigalpa. La futura canciller conoce el tablero internacional con profundidad. Además, ya ocupó dos veces el cargo de ministra de Relaciones Exteriores en Honduras.
Agüero asume que la administración de Xiomara Castro dejó diezmada la Cancillería. Desde mañana, cuando jure Nasry “Tito” Asfura como presidente, ella conducirá esa institución. Por lo tanto, tendrá la compleja tarea de reconstruir la arquitectura diplomática del país.
Durante cuatro años, un gobierno autoritario funcionó como proxy de los intereses de China. Asimismo, representó los intereses de Rusia e Irán en la región. Ahora, la designada canciller conoce el escenario internacional y avanzará con cautela.
El contexto global está condicionado por la guerra comercial entre Estados Unidos y Europa. También, la crisis de Medio Oriente complica el panorama internacional. Además, el conflicto que enfrenta a Rusia con Ucrania genera tensiones adicionales.
Agüero acompañó a Asfura en su gira relámpago por Washington. Allí se establecieron las bases para asentar una relación privilegiada entre ambos países. Mientras tanto, la Casa Blanca propone una nueva doctrina de Seguridad Nacional en América Latina.
“Al hacer referencia al concepto de alianza estratégica en la futura política exterior de Honduras, ¿usted hace referencia como principal aliado a Estados Unidos?”, preguntó Infobae. “Correcto, sin ninguna duda”, contestó la futura canciller con firmeza.
Además de profundizar los lazos con Estados Unidos, Agüero prestará muchísima atención a Venezuela. La futura canciller considera que ese proceso político llevará su tiempo. Hasta ahora, Nicolás Maduro está detenido en New York bajo custodia estadounidense.
María Corina Machado espera en Washington antes de regresar a Caracas. Entretanto, Donald Trump controla desde Washington lo que Delcy Rodríguez hace en Caracas. Por lo tanto, la situación venezolana permanece bajo estrecha supervisión internacional.
“¿Imagina una transición democrática en Venezuela que finalmente permita terminar con el régimen?”, planteó Infobae. “Esperaría que sí, pero pienso que va a tomar bastante tiempo”, opinó Agüero con cautela.
La primera preocupación de Agüero es el fortalecimiento de la institución que dirigirá. Más bien, se trata de la reconstrucción del Ministerio de Relaciones Exteriores. A esto hay que sumar la recomposición de la agenda bilateral del país.
También debe reconstruir la agenda regional y multilateral de Honduras. En consecuencia, quiere poner la diplomacia hondureña en el siglo XXI. “Yo no quiero una diplomacia que sea una consigna de partido”, afirmó categóricamente.
Tampoco quiere que la diplomacia sea un asunto ceremonial sin resultados concretos. Entonces, si van a traer inversión, hablarán de una diplomacia comercial efectiva. Asimismo, promoverán una diplomacia de inversiones que sirvan a la población hondureña.
Estados Unidos es el principal socio comercial de Honduras sin ninguna duda. Además, alrededor de dos millones de hondureños viven en territorio estadounidense. Por lo tanto, las remesas representan el veintisiete por ciento del producto interno bruto nacional.
“Entonces, sin dudas, Estados Unidos es nuestro principal aliado en el mundo”, reafirmó Agüero. Durante su visita a Washington, Asfura se reunió con el secretario de Estado Marco Rubio. También se encontró con Pete Hegseth, secretario de Defensa del gobierno estadounidense.
Sobre la transición en Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro, Agüero respondió con prudencia. “Una difícil pregunta: creo que se da la posibilidad de que Venezuela tenga que concentrarse en su propia supervivencia”, señaló. Sin embargo, esperaría que finalmente se logre una transición democrática completa.
Agüero enfrenta un complejo escenario institucional por múltiples razones. No sólo heredó alineamientos geopolíticos de la administración Castro. También debe lidiar con la falta de una transición ordenada del poder.
Aún no sabe qué encontrará después de cuatro años de un gobierno particular. Ese gobierno acompañó sin hesitar la agenda regional de China en Centroamérica. Asimismo, respaldó los intereses de Rusia e Irán en la región latinoamericana.
“Mañana asumo. Veré qué encuentro en la Cancillería”, sintetizó Agüero con realismo. Después, despidió con una sonrisa al enviado especial de Infobae en Tegucigalpa. Por lo tanto, sus primeras horas en el cargo serán de evaluación profunda.
La reconstrucción de la Cancillería hondureña implicará revisar todos los acuerdos internacionales vigentes. Además, deberá evaluar el personal diplomático en las diferentes embajadas del país. También necesitará restaurar la confianza con aliados tradicionales que fueron descuidados.
El Congreso nacional de Honduras ya aprobó la venta del avión presidencial. Asimismo, el Parlamento hondureño confirmó la continuidad del tratado de extradición con Estados Unidos. Estas medidas reflejan el nuevo rumbo de la política exterior hondureña.
Con la asunción de Asfura como presidente, Honduras establece una nueva agenda geopolítica clara. Estados Unidos se consolida como aliado estratégico en todos los ámbitos de cooperación. Por consiguiente, la relación bilateral experimentará un fortalecimiento significativo en los próximos años.
La diplomacia comercial será una prioridad para atraer inversiones extranjeras al país. Además, se buscará fortalecer los lazos con otros países democráticos de la región. También se prestará especial atención a los organismos multilaterales internacionales.
Nasry Asfura asumió como nuevo presidente de Honduras declarando su compromiso con el país. “Estoy aquí para servirles a ustedes y al país”, afirmó durante la investidura presidencial. En medio de un amplio dispositivo de seguridad se desarrolló la ceremonia oficial.
Tito Asfura también se reunió con María Corina Machado durante su estadía en Washington. Este encuentro reforzó el compromiso hondureño con la democracia venezolana. Asimismo, demostró el alineamiento de Honduras con la posición estadounidense sobre Venezuela.
Los proyectos para modernizar la nación marcan la agenda del nuevo líder hondureño. Además, busca fortalecer relaciones con potencias extranjeras de manera estratégica. También se ha declarado públicamente aliado de Estados Unidos en múltiples ocasiones.
La futura canciller entiende que la reconstrucción diplomática llevará tiempo y esfuerzo sostenido. Sin embargo, está comprometida con transformar la Cancillería en una institución moderna y eficiente. Por lo tanto, sus primeros cien días serán cruciales para establecer las bases.