La situación financiera de Marius Borg, hijo de la princesa Mette-Marit de Noruega, atraviesa un momento crítico en medio de graves acusaciones judiciales.
Los registros financieros revelan que durante el último año sus ingresos se desplomaron hasta los 4.045 euros, una caída del 80% respecto al periodo anterior. Esta dramática reducción refleja un deterioro significativo en su capacidad económica.
La investigación del diario Nettavisen ha destapado que su patrimonio actual apenas alcanza los 6.732 euros, una cifra alarmantemente baja si se compara con los 168.000 euros que poseía hace tres años. Ante estas revelaciones, tanto Marius como su abogado Petar Sekulic han declinado hacer comentarios.
Durante su relación con la influencer Nora Haukland, entre 2022 y 2023, Marius recibía una asignación mensual de 1.683 euros por parte del príncipe Haakon y su madre. Este dinero debía destinarse a gastos básicos como alquiler y servicios.
Sin embargo, las declaraciones de Haukland han añadido un elemento perturbador al caso. Según ella, era quien asumía el pago del alquiler mientras Marius supuestamente destinaba la asignación familiar al consumo de drogas.
En el ámbito profesional, Marius ha trabajado principalmente en el sector de la mecánica. Actualmente dirige su propia empresa, Maizen Custom, dedicada al mantenimiento y pintura de motocicletas. Previamente se desempeñó como mecánico en MREXX Motor en Lier.
Esta crisis económica coincide con graves acusaciones judiciales. La Fiscalía lo ha imputado formalmente por cuatro presuntos delitos de violación y diversos episodios de malos tratos hacia sus exparejas. El expediente judicial incluye 32 cargos en total.
Entre las acusaciones menores figuran infracciones de tráfico, pero los cargos más graves podrían acarrearle hasta 10 años de prisión. Esta situación ha generado gran conmoción en la sociedad noruega, donde los medios cuestionan si realmente disponía de recursos para mantener el estilo de vida que aparentaba.
La combinación de problemas legales y financieros ha provocado un intenso escrutinio mediático sobre el hijo mayor de la princesa Mette-Marit, alejándolo definitivamente de la imagen de privilegio tradicionalmente asociada a la familia real noruega.