El Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias rinde homenaje al británico Ben Rivers. Este cineasta ha construido un lenguaje cinematográfico único. Su obra transita entre el documental y la ficción experimental.
Rivers nació en Somerset en 1972. Posteriormente, estudió Bellas Artes en la Universidad de Falmouth. Inicialmente se dedicó a la escultura. Luego exploró la fotografía y el cine en super8.
Tras licenciarse, aprendió de forma autodidacta a rodar en 16 milímetros. Además, desarrolló técnicas para procesar manualmente las películas. Este conocimiento técnico marcó profundamente su estilo visual.
El FICCI 65 proyectará varios de sus filmes más destacados. Entre ellos figura “Ah, liberty!” de 2006. También se exhibirá “Slow action” de 2010. Asimismo, el público podrá ver “Ghost strata” de 2019.
“Two years at sea” de 2011 también formará parte de la programación. Igualmente, se presentará “The sky trembles and the earth is afraid and the two eyes are not brothers” de 2015. Algunas proyecciones serán en formato análogo.
El jueves 16 de abril, el Teatro Adolfo Mejía acogerá una gala especial. En esta ocasión se proyectará “Mare’s nest”. Esta película se estrenó en 2025. Posteriormente ganó el premio Pardo Verde en Locarno.
El viernes 17 de abril, Rivers ofrecerá una masterclass. El encuentro tendrá lugar en el Patio central – cooperación española. Allí compartirá su proceso creativo con el público.
La organización del festival destacó aspectos fundamentales de su obra. “Su obra propone un gesto radical”, señalaron. Este gesto implica volver a la experiencia de la imagen fílmica. De esta manera, abre posibilidades sensoriales sobre nuestro presente.
Rivers ha desarrollado una práctica ligada a la invención de mundos. Además, explora nuevas ecologías de la imagen. Su trabajo resiste la homogeneización del cine digital contemporáneo.
El cineasta ha construido un lenguaje propio a través de películas singulares. Estas exploran el tiempo desde perspectivas no convencionales. También examinan paisajes y formas de vida al margen.
Sus películas proponen nuevas maneras de habitar el mundo. Por ello, su trabajo se exhibe tanto en salas de cine como en museos. También ha sido presentado en galerías de arte contemporáneo.
La galería Kate MacGarry describió su enfoque particular. “Rivers utiliza estos temas como punto de partida”, explicaron. Así imagina narrativas y existencias alternativas en mundos marginales.
La organización de arte Lux profundizó en su metodología. “Su práctica como cineasta transita entre el documental y la ficción”, señalaron. A menudo sigue y filma a personas aisladas de la sociedad.
El material fílmico en bruto le proporciona un punto de partida. Con este material, Rivers crea narrativas indirectas. Estas narrativas imaginan existencias alternativas fuera de lo convencional.
“Two years at sea” marcó su debut en festivales internacionales. La película se estrenó en la sección Horizontes de Venecia. Este reconocimiento consolidó su presencia en el circuito cinematográfico.
El cineasta británico ha reflexionado sobre su acercamiento al documental. “La idea de que algo pudiera ser sencillo siempre me resultó problemática”, confesó. Esta complejidad define su aproximación al género.
En su juventud, los documentales televisivos le desagradaban completamente. No fue hasta descubrir otros cineastas que el género se volvió interesante. Entre ellos menciona a Rouch, Marker y Varda.
También reconoce la influencia de Kramer y muchos otros realizadores. Estos cineastas no trataban con condescendencia al público. Además, exploraban espacios donde documental y ficción conviven.
“Empecé a ver ese espacio de uno viviendo dentro del otro”, explicó Rivers. Este descubrimiento transformó su aproximación al cine. En 2005 comenzó a hacer algo parecido a un documental.
Sin embargo, no lo llamaba así ni pensaba en esos términos. Lo significativo fue un cambio en su método de trabajo. En lugar de construirlo todo, comenzó a utilizar elementos existentes.
“Estaba utilizando elementos ya existentes”, precisó el cineasta. Este giro marcó su transición hacia un cine más documental. No obstante, mantuvo su libertad para imaginar narrativas alternativas.
El festival destaca cómo su trabajo dialoga con esta edición. La capacidad del cine analógico cobra especial relevancia. En un contexto dominado por lo digital, Rivers propone una resistencia.
Su exploración de la delgada línea entre documental y ficción resulta fundamental. Esta ambigüedad genera espacios de reflexión para el espectador. Además, permite múltiples lecturas de sus obras.
Las personas que se han aislado de la sociedad interesan particularmente a Rivers. Estos individuos representan formas alternativas de existencia. Por tanto, ofrecen perspectivas diferentes sobre el mundo contemporáneo.
Los paisajes también ocupan un lugar central en su cinematografía. Estos espacios no son meros escenarios. Por el contrario, funcionan como personajes activos en sus narrativas.
El tiempo se convierte en materia prima de su exploración visual. Rivers no lo presenta de manera lineal. En cambio, lo fragmenta y lo reconfigura constantemente.
Las formas de vida al margen de lo establecido fascinan al cineasta. Estas existencias cuestionan las normas sociales dominantes. Asimismo, proponen alternativas a los modos de vida convencionales.
Su trabajo con el formato analógico no es meramente nostálgico. Representa una posición estética y política. De hecho, constituye una forma de resistencia cultural.
El procesamiento manual de las películas añade otra dimensión a su práctica. Este proceso artesanal contrasta con la producción industrial del cine. Además, permite un control total sobre la imagen.
La textura del celuloide aporta cualidades únicas a sus imágenes. Estas cualidades no pueden replicarse digitalmente. Por ello, el formato se convierte en parte del contenido.
Rivers ha exhibido su trabajo en contextos diversos. Las salas de cine tradicionales acogen sus proyecciones. Igualmente, los espacios de arte contemporáneo presentan su obra.
Esta versatilidad demuestra la naturaleza híbrida de su práctica. Su cine no se limita a categorías establecidas. Por el contrario, las atraviesa y las cuestiona constantemente.
El homenaje del FICCI 65 reconoce su contribución al cine contemporáneo. Su obra amplía las posibilidades del lenguaje cinematográfico. Además, inspira a nuevas generaciones de realizadores.
La programación especial permite acercarse a su trayectoria completa. Desde sus primeros trabajos hasta sus producciones más recientes. Así, el público puede apreciar la evolución de su propuesta.
La masterclass ofrecerá una oportunidad única de conocer su proceso. Rivers compartirá reflexiones sobre su práctica cinematográfica. También abordará los desafíos del cine analógico contemporáneo.
El festival subraya la relevancia de su trabajo para el presente. Sus películas ofrecen herramientas para pensar nuestro tiempo. Igualmente, proponen formas alternativas de relacionarnos con las imágenes.
La invención de mundos caracteriza su aproximación cinematográfica. Estos mundos no son escapistas ni fantásticos. Por el contrario, emergen de realidades marginales existentes.
Las nuevas ecologías de la imagen constituyen otro eje de su investigación. Rivers explora cómo las imágenes se relacionan entre sí. También examina cómo se relacionan con los espectadores.
Su lenguaje propio resulta de años de experimentación constante. No sigue fórmulas establecidas ni convenciones genéricas. En cambio, inventa sus propias reglas con cada proyecto.
Las narrativas indirectas permiten múltiples interpretaciones. Rivers no impone significados cerrados a sus espectadores. Por el contrario, invita a la participación activa en la construcción de sentido.
Los mundos marginales que retrata no son exóticos ni pintorescos. Representan alternativas reales a la vida dominante. Por tanto, cuestionan las estructuras sociales establecidas.
El reconocimiento en festivales internacionales ha consolidado su carrera. Sin embargo, Rivers mantiene una práctica independiente y experimental. No ha cedido a las presiones de la industria cinematográfica.
El premio Pardo Verde en Locarno confirma la relevancia de su trabajo. Este galardón reconoce propuestas cinematográficas innovadoras. Además, valora el compromiso con formas alternativas de producción.
“Mare’s nest” representa su producción más reciente. Esta película continúa explorando sus temas recurrentes. Al mismo tiempo, introduce nuevas dimensiones a su trabajo.
La proyección en el Teatro Adolfo Mejía será un momento destacado. Este espacio emblemático de Cartagena acogerá la gala. El encuentro reunirá a cineastas, críticos y público interesado.
El homenaje del FICCI 65 a Ben Rivers celebra el cine experimental. También reivindica el valor del formato analógico. Finalmente, propone una reflexión sobre las imágenes contemporáneas.