El euro registra este jueves 20 de agosto una nueva jornada de descensos frente al peso colombiano. Además, la divisa europea mantiene una tendencia bajista que se ha acentuado en las últimas semanas.
Según datos de Investing.com, el euro se ubica en horas de la mañana en $3.550,90. Anteriormente, la moneda había iniciado la jornada en $3.594,80. Por lo tanto, esto representa una disminución de $43,90 en pocas horas.
La caída equivale a una variación de 1,22 por ciento frente al precio de apertura. Asimismo, esta disminución se mantiene en línea con la variación diaria que registra la cotización. Claramente, la presión sobre la divisa europea continúa intensificándose.
La moneda europea también acumula una caída frente al nivel registrado el pasado 18 de agosto. En esa fecha, el euro se ubicaba en $3.631. Con el precio actual, la divisa ha perdido $80,10 en dos jornadas.
Esta disminución representa aproximadamente el 2,21 por ciento en apenas 48 horas. Mientras tanto, en el balance de los últimos siete días, la cotización registra una variación negativa de 1,64 por ciento. Evidentemente, la tendencia descendente se ha consolidado durante la semana.
La presión bajista se refleja también en el comportamiento de más largo plazo. De hecho, según la cotización consultada, el euro acumula una variación negativa de 24,13 por ciento en un año. Además, su caída más reciente se mantiene desde inicios del mes de junio.
Por otro lado, al revisar las tasas establecidas por el Banco de la República, se observa una tendencia similar. No obstante, las cotizaciones oficiales son ligeramente más altas que las del mercado. Esta diferencia, sin embargo, no altera la dirección general del movimiento.
La tasa de cambio del euro reportada por el Banco de la República se ubicó en $3.623,29 pesos el 16 de agosto. Posteriormente, alcanzó su punto más alto del lapso el 17 de agosto al cotizarse en $3.625,17 pesos. Sin embargo, en las jornadas posteriores cedió terreno de forma consecutiva.
El euro descendió a $3.623,60 pesos el 18 de agosto. Luego, cerró el 19 de agosto en $3.614,12 pesos. Esto representa una caída de $11,05 pesos frente al pico de la semana. Consecuentemente, la tendencia descendente se ha mantenido firme durante estos días.
Paralelamente, el dólar continúa perdiendo terreno frente al peso colombiano. Para este jueves 20 de agosto, la TRM quedó fijada en $3.053,48. Igualmente, esto significa una caída de $45,31 frente a los $3.098,79 de la jornada anterior.
La presión bajista ya se había evidenciado en la sesión previa. Durante esa jornada, la divisa abrió en $3.070. Posteriormente, llegó a un mínimo de $3.032,32. Mientras tanto, el promedio de negociación fue de $3.053,57.
Con estos niveles, el dólar se encuentra cada vez más cerca de romper el piso de los $3.000. Cabe destacar que esta cotización no se ha registrado de manera sostenida desde octubre de 2018. Por consiguiente, el mercado observa con atención si esta barrera psicológica será finalmente quebrada.
En lo corrido de 2026, el peso colombiano acumula una revaluación de 17,5 por ciento. No obstante, otras mediciones como Trading Economics ubican el avance en 18,77 por ciento. Entre los factores detrás de esta tendencia están el debilitamiento global del dólar.
También influyen el precio del petróleo y el diferencial de tasas de interés. Adicionalmente, la estabilidad macroeconómica del país ha contribuido a fortalecer la moneda local. Efectivamente, estos elementos han confluido para generar un escenario favorable al peso.
Pero el dólar barato también genera presión sobre los sectores agroexportadores. Específicamente, actividades como café, flores, banano, caña de azúcar, aguacate hass y palma se ven afectadas. Estas actividades generan más de US$10.200 millones en divisas.
Además, sostienen cerca de 2,5 millones de empleos formales en el país. Por lo tanto, los gremios han pedido medidas como coberturas cambiarias. También solicitan financiamiento y apoyos directos del gobierno. Claramente, el sector exportador enfrenta desafíos significativos ante esta coyuntura cambiaria.
La caída simultánea del euro y el dólar refleja un fortalecimiento generalizado del peso colombiano. Asimismo, esta situación plantea un panorama mixto para la economía nacional. Por un lado, beneficia a importadores y consumidores que acceden a productos extranjeros más baratos.
Por otro lado, perjudica seriamente a los exportadores que reciben menos pesos por cada dólar vendido. Consecuentemente, el gobierno enfrenta el desafío de equilibrar estos intereses contrapuestos. Mientras tanto, los analistas continúan monitoreando si esta tendencia se mantendrá en las próximas semanas.
La volatilidad en los mercados cambiarios ha sido una constante durante los últimos meses. En efecto, factores internacionales como las políticas monetarias de la Reserva Federal estadounidense han influido significativamente. También han impactado las decisiones del Banco Central Europeo respecto a las tasas de interés.
Localmente, la percepción de riesgo país y las expectativas sobre la economía colombiana juegan un papel fundamental. Además, el comportamiento de los precios del petróleo continúa siendo determinante para la divisa local. Naturalmente, Colombia depende significativamente de las exportaciones de hidrocarburos.
El sector financiero observa con atención la evolución de estas variables. Particularmente, los bancos y casas de cambio ajustan constantemente sus estrategias operativas. Igualmente, los inversionistas institucionales recalibran sus portafolios según las nuevas condiciones del mercado.
Los expertos señalan que la tendencia bajista del euro podría mantenerse en el corto plazo. Sin embargo, advierten que factores geopolíticos podrían generar reversiones inesperadas. Por ejemplo, tensiones comerciales internacionales o cambios en políticas económicas europeas podrían alterar el panorama.
El Banco de la República mantiene su postura de permitir que el mercado determine libremente la tasa de cambio. No obstante, la entidad conserva instrumentos para intervenir en caso de volatilidad excesiva. Hasta ahora, la autoridad monetaria ha optado por una posición de observación.
Los empresarios colombianos deben prepararse para operar en este nuevo entorno cambiario. Específicamente, aquellos con deudas en dólares o euros se benefician de la coyuntura actual. Contrariamente, los exportadores deben implementar estrategias de cobertura para proteger sus márgenes.
Las remesas que envían los colombianos desde el exterior también se ven afectadas por estas variaciones. Efectivamente, quienes reciben dinero desde Estados Unidos o Europa obtienen menos pesos por cada unidad de divisa extranjera. Consecuentemente, esto impacta el poder adquisitivo de miles de familias.
El turismo internacional podría recibir un impulso con estas tasas de cambio. Ciertamente, Colombia se vuelve un destino más costoso para visitantes extranjeros. Sin embargo, para los colombianos viajar al exterior resulta más económico que en años anteriores.
Las universidades y estudiantes que pagan matrículas en el extranjero celebran esta situación. Similarmente, quienes realizan compras internacionales por internet encuentran precios más accesibles. Definitivamente, el fortalecimiento del peso tiene múltiples implicaciones para diferentes sectores de la población.
Los próximos días serán cruciales para determinar si el dólar efectivamente rompe la barrera de los $3.000. Paralelamente, se observará si el euro continúa su descenso o encuentra un piso de soporte. Mientras tanto, los mercados permanecen atentos a cualquier señal que indique cambios en esta tendencia.