Las elecciones presidenciales de 2026 comenzaron a generar efectos concretos en el mercado financiero colombiano. Según el análisis de Itaú Colombia, una reciente oleada de encuestas modificó las expectativas de los inversionistas. Además, provocó retrocesos importantes en los activos del país.
Los Títulos de Deuda Pública (TES) y la curva en pesos registraron los impactos más significativos. El informe señala que aproximadamente 45% del ajuste observado desde el 24 de abril responde a factores políticos. Por lo tanto, el panorama electoral está influyendo directamente en las decisiones de inversión.
El mercado inició el trimestre incorporando la posibilidad de un cambio de orientación política. Ese escenario había favorecido el comportamiento de los activos locales durante las semanas previas. Principalmente, se registró una compresión de la prima de riesgo. Asimismo, se observaron valorizaciones sobre la curva de deuda pública.
Sin embargo, la publicación de nuevas encuestas de intención de voto presidencial transformó esa lectura inicial. El mercado se volvió altamente sensible a cualquier información relacionada con el próximo presidente. Consecuentemente, los activos locales experimentaron retrocesos importantes que preocupan a los analistas.
El punto de quiebre se ubica específicamente desde el 24 de abril. En esa fecha comenzaron a conocerse encuestas que sugerían una posible continuidad del gobierno actual. Desde entonces, la prima de riesgo empezó a ampliarse de manera significativa. El incremento alcanzó cerca del 20% en pocas semanas.
Las tasas de la curva en pesos pasaron a ubicarse por encima del 15%. Este movimiento representa un aumento de 100 puntos básicos respecto a los niveles previos. En consecuencia, los costos de financiamiento para el gobierno se incrementaron notablemente.
La prima de riesgo funciona como una señal de cuánto castigo incorpora el mercado. Cuando sube, los inversionistas exigen mayores retornos para asumir exposición a esos activos. Esto se refleja directamente en mayores tasas de la deuda pública del país.
No obstante, las elecciones no explican completamente el ajuste reciente en los mercados. El documento advierte que el entorno internacional también jugó en contra de los activos colombianos. Especialmente, la intensificación del conflicto geopolítico afectó las condiciones globales.
La incertidumbre alrededor del estrecho de Ormuz generó volatilidad en los mercados internacionales. Ese deterioro externo llevó las tasas de los tesoros estadounidenses a subir más de 30 puntos básicos. Posteriormente, ese movimiento terminó contagiando la dinámica local de manera inevitable.
La correlación entre los TES y los tesoros estadounidenses cambió drásticamente en pocas semanas. Pasó de niveles cercanos a 0% en marzo a aproximadamente 30% en la última semana. En la práctica, esto significa que la deuda pública colombiana reacciona a factores externos.
Los bonos del Tesoro estadounidense ahora influyen directamente en el comportamiento de los TES. Cuando esos títulos suben en tasa, otros mercados se ven presionados por comparación. Los inversionistas evalúan constantemente riesgos, retornos y alternativas de inversión disponibles.
El análisis descompone el ajuste reciente en tres grandes factores que explican el comportamiento observado. Cerca de un tercio del incremento en tasas responde al movimiento de los tesoros estadounidenses. Otro 25% se explica por la mayor oferta reciente de deuda pública.
Esa oferta adicional se canalizó mediante CUP, colocaciones directas y canjes internos con la Tesorería Nacional. También incluyó subastas abultadas que aumentaron la disponibilidad de títulos en el mercado. El 45% restante se atribuye directamente al ajuste en expectativas políticas por las elecciones.
Para medir el recorrido adicional que podría tener la curva en pesos, Itaú plantea tres escenarios probables. Estos derivan del resultado electoral y la reacción que pueda tener el CDS. Este indicador está asociado a la percepción de riesgo país por parte de inversionistas.
La estimación se basa en supuestos macroeconómicos esperados por la entidad financiera para el cierre de año. Entre ellos se incluye una tasa de política monetaria en 12,5%. También contempla una inflación de 7% y un déficit fiscal total de 6,5%.
Además, considera una nota del Tesoro a 10 años consolidada sobre 4,3%. Estos parámetros permiten construir escenarios coherentes con las condiciones económicas actuales del país.
En un escenario de victoria de un candidato pro mercado, el CDS podría valorizarse considerablemente. El informe estima que llegaría hasta cerca de 130 puntos básicos. Eso abriría espacio para valorizaciones de la curva entre 100 y 150 puntos básicos.
Este resultado ocurriría aun considerando un ciclo de política monetaria contractivo extendido en 12,5%. Por lo tanto, el mercado respondería favorablemente a un cambio de orientación política percibido como positivo.
En un segundo escenario, ganaría un candidato no pro mercado manteniendo la ideología actual. El CDS podría subir hasta 300 puntos básicos en ese caso. La curva en pesos registraría desvalorizaciones promedio de 70 puntos básicos.
Los niveles se ubicarían entre 14,5% y 15,5% bajo este escenario intermedio. Esto representaría un deterioro moderado pero significativo en las condiciones de financiamiento del gobierno.
El tercer escenario es más adverso y contempla un CDS nuevamente en 400 puntos básicos. Estaría asociado a un mayor deterioro fiscal y pérdida de confianza de inversionistas. Bajo esa posibilidad, la curva podría subir entre 160 y 200 puntos básicos.
El piso de tasas se ubicaría en 16% con niveles que podrían llegar hasta 16,8%. Este escenario representaría un encarecimiento sustancial del costo de la deuda para el país.
Desde Itaú recordaron que esta dinámica no es nueva para el mercado colombiano. En las elecciones de 2022 se observó un comportamiento similar entre las legislativas y primera vuelta. En ese momento, el entorno internacional también presentaba desafíos significativos.
Los TES registraron entonces una desvalorización de 140 puntos básicos durante aquel proceso electoral. El movimiento de los tesoros estadounidenses explicaba 17% del ajuste en ese entonces. Sin embargo, la situación actual presenta características particulares que la diferencian.
Actualmente, la prima de riesgo local parece haberse desacoplado parcialmente de la dinámica internacional y regional. Esto quiere decir que Colombia está incorporando con mayor fuerza un escenario político menos favorable. Una señal de ello es que el CDS a cinco años opera cerca de 230 puntos básicos.
Aunque el impacto inicial sobre los activos puede ser significativo, el comportamiento posterior dependerá de factores adicionales. El mensaje fiscal del nuevo mandatario será decisivo para la confianza del mercado. También importará la credibilidad de su plan de consolidación del déficit.
Este factor resulta determinante independientemente de la línea política del próximo gobierno. Los inversionistas evalúan principalmente la sostenibilidad fiscal y la capacidad de pago del país. Por lo tanto, las señales sobre disciplina fiscal serán monitoreadas cuidadosamente.
El informe también estima que el mercado ya habría incorporado al menos 30% del escenario actual. Ese porcentaje corresponde a una continuidad de la ideología del gobierno presente. El impacto restante dependerá del ajuste adicional de la prima de riesgo.
Las próximas semanas serán cruciales para definir la trayectoria de los activos colombianos. Las encuestas electorales seguirán siendo monitoreadas con atención por los inversionistas. Cada dato nuevo podría generar movimientos adicionales en tasas y prima de riesgo.
El mercado financiero colombiano enfrenta así un período de alta volatilidad e incertidumbre. Los factores políticos internos se combinan con presiones del entorno internacional. Esta confluencia genera un escenario complejo para la gestión de la deuda pública.
Los inversionistas mantienen una postura cautelosa mientras evalúan los diferentes escenarios posibles. La sensibilidad del mercado a las noticias electorales continuará siendo elevada. Además, cualquier cambio en las condiciones internacionales podría amplificar los movimientos locales.
La correlación creciente con los tesoros estadounidenses añade un elemento adicional de complejidad. Los gestores de portafolio deben considerar tanto factores domésticos como externos en sus decisiones. Esta interdependencia limita la autonomía de la política económica local.
El comportamiento de la curva en pesos durante los próximos meses será un indicador clave. Reflejará la confianza de los inversionistas en la trayectoria fiscal y política del país. También mostrará la capacidad del mercado para absorber la oferta de deuda programada.
Las autoridades económicas enfrentan el desafío de mantener la estabilidad en este contexto electoral. La comunicación clara sobre las perspectivas fiscales resulta fundamental para evitar sobrerreacciones del mercado. Asimismo, la coordinación entre política monetaria y fiscal será crucial.
Los analistas seguirán monitoreando de cerca la evolución de estos indicadores durante las próximas semanas. La prima de riesgo, las tasas de los TES y el comportamiento del peso serán variables fundamentales. Estos elementos determinarán las condiciones de financiamiento del gobierno en el mediano plazo.