Elsa Noguera fue designada como la nueva ministra de Transporte. El anuncio lo realizó el presidente electo Abelardo De la Espriella el pasado 7 de julio de 2026. La funcionaria cuenta con una destacada trayectoria como exalcaldesa de Barranquilla. Además, fue exgobernadora del Atlántico.
Noguera asume la dirección de una de las carteras más estratégicas. Esta cartera resulta fundamental para la reactivación económica del país. En sus primeras declaraciones oficiales, ha trazado una hoja de ruta. Dicha ruta se centra en la seguridad jurídica y la eficiencia técnica. También busca el destrabe de proyectos de infraestructura en estado crítico.
El corredor vial de la Autopista del Café representa uno de los temas de mayor interés nacional. La ministra designada ha sido clara al señalar su posición. El mantenimiento de esta infraestructura debe continuar bajo el modelo de contratos de concesión. Noguera explicó que el Instituto Nacional de Vías presenta actualmente limitaciones presupuestales profundas. Estas limitaciones le impiden asumir directamente la atención de la red vial nacional.
Por consiguiente, se justifica la continuidad de la participación privada en este corredor. La funcionaria anunció que el gobierno entrante realizará una revisión técnica. Esta revisión contempla una segunda fase de concesión para la Autopista del Café. Noguera enfatizó que no se adoptarán medidas que pongan en riesgo el equilibrio financiero. Tanto los contratos vigentes como los futuros deben mantenerse estables.
Al referirse a la política de peajes, advirtió sobre la complejidad de reducir tarifas. Esta reducción no puede realizarse sin respaldo fiscal. “Cuando tú rebajas un peaje, claramente alguien tiene que poner el faltante”, señaló. Por lo tanto, cualquier ajuste deberá considerar fuentes alternativas de financiamiento. Entre estas opciones figura la ampliación de los plazos de concesión. También se contempla el uso de recursos presupuestales específicos.
En entrevista con La FM, Noguera detalló que uno de los mayores desafíos será recuperar la confianza. Específicamente, busca recuperar la confianza de los inversionistas. El objetivo es que Colombia vuelva a ser un destino atractivo en América Latina. La ministra presentó un diagnóstico contundente sobre la situación financiera del país.
Noguera señaló que el déficit fiscal no se detendrá en el 6%. Esta cifra fue proyectada por el gobierno saliente. Según sus estimaciones, el déficit superará el 7,5%. Ante este panorama de escasez de recursos públicos para obra directa, la funcionaria sostuvo una posición clara. El sector privado será el pilar fundamental de su gestión.
La ministra indicó que el crecimiento económico actual está estancado en el 1,7%. Por ello, resulta imperativo elevar los niveles de inversión. Actualmente, la inversión se encuentra en el 14% del PIB. Es necesario alcanzar cifras cercanas al 30% para lograr crecimientos superiores al 5% anual. Su objetivo principal fue encomendado por el presidente electo. Consiste en convertir la infraestructura de transporte en un motor dinamizador. Este motor debe generar empleo y atraer inversión extranjera mediante reglas de juego estables. También es fundamental el cumplimiento de las obligaciones financieras del Estado.
Uno de los puntos más preocupantes revelados por Noguera surgió tras el proceso de empalme. Se trata del estado jurídico y financiero de la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI). Según la funcionaria, las reclamaciones de los concesionarios ante la entidad se han duplicado. En los últimos cuatro años, pasaron de 9 billones de pesos a 18 billones de pesos.
Estas disputas legales representan un riesgo significativo. De ser falladas en contra del Estado, representarían una pérdida masiva de recursos. Estos recursos deberían destinarse a inversión social y conectividad rural. A esto se suma una cartera pendiente de pago en el Invías por un billón de pesos. También existe una notable desaceleración en la contratación de proyectos de gran envergadura.
La ministra designada comparó el desempeño de los programas de cuarta generación (4G) con los de quinta generación (5G). Las concesiones 4G movilizaron cerca de 66 billones de pesos en infraestructura. En contraste, los proyectos 5G actuales apenas alcanzan los 15 billones de pesos. Noguera atribuyó parte de estos problemas a la alta rotación de personal técnico en la ANI. Por ello, prometió devolver la estabilidad institucional y el rigor técnico a las entidades del sector.
La ministra designada denunció una parálisis crítica en el programa de vías terciarias. A pesar de contar con un Conpes de “Vías para la Paz”, la situación es preocupante. Este programa cuenta con recursos adjudicados por 14 billones de pesos. Sin embargo, la ejecución real es de apenas el 3%.
Para Noguera, esta situación no obedece a una falta de fondos económicos. Por el contrario, se debe a una marcada “falta de gerencia”. Esta deficiencia ha dejado a las comunidades rurales sin las soluciones de conectividad prometidas. Acelerar estos proyectos será una prioridad para el gobierno entrante. La administración considera que la mejora de las vías terciarias es fundamental. Esta mejora reducirá los costos logísticos de los productores y mejorará la calidad de vida en los territorios.
Noguera se comprometió a revisar detalladamente qué ha impedido el avance de estas obras. También se propone destrabar los cuellos de botella administrativos que han frenado el progreso. En materia de transporte masivo y logística internacional, la ministra ratificó el respaldo total del nuevo gobierno. Este apoyo se extiende a obras estratégicas como el Metro de Bogotá. También incluye el Metro de la 80 en Medellín.
La funcionaria destacó la necesidad de reconstruir los puentes de comunicación. Estos puentes deben establecerse con las administraciones locales. El objetivo es garantizar que estos proyectos de gran impacto lleguen a término. Así se mejorará la movilidad urbana en las principales ciudades del país.
Respecto a la ampliación del Aeropuerto El Dorado, la ministra expresó su posición a Noticias Caracol. Señaló que es urgente acelerar su estructuración y cierre financiero. Esta acción busca evitar que la terminal aérea alcance su máxima capacidad operativa en el corto plazo. El aeropuerto representa un nodo fundamental para la conectividad internacional del país.
Asimismo, su gestión pondrá especial énfasis en corredores viales estratégicos. Estos corredores conectan los centros de producción con los puertos marítimos. La ministra mencionó específicamente la vía Lobo Guerrero hacia el Pacífico. También destacó la importancia de la Troncal del Magdalena. Estos proyectos resultan esenciales para reducir los costos logísticos del comercio exterior. Además, fortalecerán la competitividad de los productos colombianos en los mercados internacionales.
El diagnóstico presentado por Noguera revela desafíos significativos en múltiples frentes. No obstante, también establece una visión clara sobre el papel del sector transporte. Este sector debe convertirse en motor de desarrollo económico y social. La apuesta por la inversión privada como mecanismo principal de financiamiento marca una diferencia. Esta estrategia contrasta con modelos anteriores que dependían más de recursos públicos directos.
La nueva ministra ha dejado claro que la estabilidad jurídica será un pilar fundamental. Los inversionistas necesitan reglas claras y contratos que se respeten. Igualmente, el Estado debe cumplir sus obligaciones financieras de manera oportuna. Solo así se recuperará la confianza que permita atraer el capital necesario.
La situación crítica de la ANI requiere atención inmediata y soluciones estructurales. Las reclamaciones que se han duplicado en cuatro años representan un pasivo contingente enorme. Resolver estas disputas de manera eficiente protegerá los recursos públicos. También mejorará el clima de negocios para futuras concesiones.
El bajo nivel de ejecución en vías terciarias evidencia fallas en la gestión administrativa. Con 14 billones de pesos asignados y solo 3% ejecutado, el problema no es financiero. Se trata de capacidad de gerencia y eficiencia en los procesos. Las comunidades rurales han esperado demasiado tiempo por estas obras. Mejorar su conectividad impactará directamente en su desarrollo económico y calidad de vida.
Los grandes proyectos urbanos como los metros de Bogotá y Medellín necesitan respaldo político continuo. Estas obras transformarán la movilidad de millones de ciudadanos. Requieren coordinación estrecha entre el gobierno nacional y las administraciones locales. El compromiso de Noguera de fortalecer estos puentes de comunicación resulta esencial.
La ampliación del Aeropuerto El Dorado no puede postergarse más. Este proyecto determinará la capacidad del país para crecer en turismo y comercio internacional. Una terminal saturada limitaría el desarrollo económico de toda la región central. Por ello, acelerar su estructuración financiera se convierte en prioridad nacional.
Los corredores que conectan centros productivos con puertos marítimos representan arterias vitales para la economía. La vía Lobo Guerrero hacia el Pacífico facilitará las exportaciones hacia Asia. La Troncal del Magdalena mejorará la logística en una de las regiones más productivas. Estas inversiones reducirán costos y tiempos de transporte significativamente.
El contraste entre las concesiones 4G y 5G refleja una desaceleración preocupante. Pasar de 66 billones a 15 billones en inversión muestra pérdida de dinamismo. Revertir esta tendencia requerirá medidas concretas y rápidas. La estabilidad del personal técnico en las entidades del sector constituye un primer paso.
El compromiso de no afectar el equilibrio financiero de las concesiones transmite un mensaje importante. Los inversionistas necesitan certeza de que los contratos se respetarán. Al mismo tiempo, cualquier ajuste en peajes debe tener respaldo fiscal claro. No se pueden hacer promesas populistas que luego generen conflictos contractuales.
La visión de Noguera plantea un cambio de enfoque en la gestión del sector transporte. Se prioriza la eficiencia sobre la expansión descontrolada del gasto público. Se busca atraer capital privado mediante reglas claras y estabilidad institucional. Se reconoce que sin inversión en infraestructura no habrá crecimiento económico sostenido.
Los desafíos son múltiples y complejos. Sin embargo, la nueva ministra ha demostrado conocimiento detallado de los problemas. Su experiencia en gobiernos territoriales le proporciona una perspectiva práctica. Conoce las dificultades de ejecutar proyectos y coordinar entre diferentes niveles de gobierno.
La meta de elevar la inversión del 14% al 30% es ambiciosa pero necesaria. Sin ese salto cuantitativo, el país no alcanzará crecimientos superiores al 5% anual. El sector transporte puede liderar esta transformación si se gestiona adecuadamente. Las condiciones están dadas para un cambio de rumbo significativo.
El sector privado observará con atención las primeras acciones del nuevo gobierno. Las señales de estabilidad jurídica y cumplimiento de obligaciones serán determinantes. Si se logra recuperar la confianza, los flujos de inversión pueden aumentar sustancialmente. Colombia tiene potencial para volver a ser un destino atractivo en la región.
Las comunidades rurales esperan ver finalmente materializadas las promesas de conectividad. Los recursos están asignados desde hace tiempo. Ahora se requiere la gerencia efectiva que permita ejecutar las obras. Mejorar las vías terciarias transformará la vida de millones de colombianos.
Los habitantes de Bogotá y Medellín aguardan el avance de sus sistemas de metro. Estos proyectos cambiarán radicalmente la movilidad urbana. Reducirán tiempos de desplazamiento y mejorarán la calidad del aire. El respaldo decidido del gobierno nacional resulta fundamental para su culminación exitosa.
Los empresarios y exportadores necesitan infraestructura logística de clase mundial. Los corredores hacia los puertos y la ampliación aeroportuaria son prioritarios. Sin estas obras, la competitividad del país se verá seriamente afectada. Las inversiones en este campo generarán retornos económicos significativos.
La situación fiscal compleja obliga a ser creativos en las fuentes de financiamiento. El sector privado debe asumir un rol protagónico en el desarrollo de infraestructura. El Estado debe concentrarse en crear las condiciones adecuadas y cumplir sus compromisos. Esta división de roles puede ser más eficiente que modelos anteriores.