La Editorial Comunitaria Kutusoma presenta en la Feria del Libro de Bogotá 2026 una obra que desafía las narrativas tradicionales. Se trata de “Melodías Escritas: Líneas Sonoras”, un poemario que emerge como respuesta al mercado editorial convencional. Este libro nace del Semillero de Escritura Creativa Afrocentrada impulsado por la editorial.

El mercado editorial actual está colmado de narrativas que resultan, en muchos casos, impositivas. Además, estas narrativas dejan fuera a muchas voces que merecen ser escuchadas. Por ello, Kutusoma propone un libro que se siente como un arrullo y una proclama simultáneamente.

Este poemario no es simplemente un libro convencional. En cambio, representa un territorio recuperado a través de la palabra escrita. La obra cuenta con la dirección editorial de Daniela Ibarguen. Asimismo, María Patricia Castillo Mosquera coordina el proyecto. La edición está a cargo de Alma Fernández y Javier Hurtado.

Once voces se trenzan en este volumen para contar historias invisibilizadas. Entre ellas están Luisa Zúñiga, Melina Eliana Sánchez y Ángel Palacios Abadía. También participan Ariadna Margarita Delgado Beraun, Óscar Darío Carrasquilla Herrera y Maria Alejandra Oviedo Rogel. Completan el elenco Carlos Rojano, Lynn Puello, Yesica Blanco Lozano, Sinay Medouze y Siruma López-Gómez.

Estas voces demuestran que sus historias están más vivas que nunca. A pesar de la invisibilización histórica, la herencia afrodescendiente palpita con fuerza en estas páginas. El prólogo del libro invita a adentrarse en un universo vibrante. “Leer estas páginas es adentrarse en un universo que palpita con la fuerza de la herencia afrodescendiente; un canto que danza entre el currulao, el bunde y el bullerengue”.

Al leer la obra, resulta imposible no sentir el rastro de grandes poetas afrocolombianas. Hay una conexión evidente con la escritura de Mary Grueso Romero. Ella le canta a la muñeca negra y con ello mima las almas de las niñeces negras. También se percibe la fuerza telúrica de Candelaria Obeso en estos versos.

La obra se destaca por convertir el cuerpo en lenguaje poético. Luisa Zúñiga, en su poema “Memorias”, nos recuerda que la identidad es un mapa ancestral. “En mi cuerpo predominan / los caminos de mi abuela / quien al son de un currulao, / remeneaba la cadera”. No se trata solo de nostalgia o remembranza del pasado. Es, en cambio, la reafirmación de una sabiduría ancestral que a muchos se olvida.

Melina Eliana Sánchez confronta el vacío histórico impuesto a la herencia africana en Colombia. Ante la falta de fechas y precisiones en su árbol genealógico, ella concluye con una verdad rotunda. “Falta el nombre de mi madre: / mi madre es África”. Esta declaración resuena como un grito que busca recuperar la libertad ya dada.

El libro también contiene historias que resuenan por su profundidad y carácter testimonial. Incluso podríamos considerar algunos poemas como denuncias de injusticias estructurales. Ariadna Margarita Delgado Beraun pone sobre la mesa los mecanismos del racismo estructural. En “Para invisibilizarte” aborda el robo del nombre y la negación de los padres. También denuncia el exilio simbólico al que han sido sometidas estas comunidades.

Frente a esta realidad, la poesía se erige como un acto de resistencia. También funciona como rehistorización y amor hacia las raíces propias. Es una forma de lucha contra el olvido y la invisibilización sistemática.

Resulta particular cómo este conjunto de voces y temáticas diferentes pueden unirse coherentemente. En un mismo texto encontramos incluso cartas dirigidas a la celebración de lo cotidiano. Óscar Darío Carrasquilla Herrera escribe acerca de los “lanceros valientes”. También celebra el aroma de la Candia, esa semilla que llegó a América. Esta semilla venía oculta en esos cabellos que crecen hacia el cielo. Representa un tesoro de soberanía alimentaria y cultural para las comunidades afrodescendientes.

El trabajo gráfico de Edinson Montaño David merece destacarse especialmente. Este complementa una edición que invita al lector a sumergirse con el corazón abierto. El viaje hacia el alma de la cultura afro va más allá del reconocimiento lingüístico. Se sumerge sobre la forma de relatar desde lo no escrito. Los colores y las formas adquieren significados profundos en esta propuesta editorial.

La obra representa ese tambor que marca el paso de un nuevo despertar literario. Este despertar no pide permiso porque ya es dueño de su propio ritmo. La literatura afrocentrada reclama su espacio en el panorama cultural colombiano.

La Editorial Comunitaria Kutusoma hace presencia en la Feria del Libro de Bogotá 2026. Los interesados pueden visitar el pabellón 17, específicamente el estand 1413 de “No me olvides – libros”. Allí pueden adquirir la obra “Melodías escritas: líneas sonoras” directamente.

Este proyecto editorial surge de un trabajo comunitario y sostenido en el tiempo. El Semillero de Escritura Creativa Afrocentrada representa un espacio de formación y creación. Permite que nuevas voces encuentren canales para expresar sus vivencias y perspectivas.

La dirección del Centro de Investigaciones de Kutusoma está a cargo de Karol Andrea Valero Rodríguez. Ella firma la reseña de esta obra en El Espectador. Su análisis profundiza en los elementos literarios y culturales del poemario.

La obra dialoga con tradiciones musicales profundamente arraigadas en las comunidades afrocolombianas. El currulao, el bunde y el bullerengue no son solo ritmos musicales. Representan formas de resistencia cultural y transmisión de conocimientos ancestrales.

Los once autores que participan en el poemario provienen de diferentes contextos y experiencias. Sin embargo, comparten la necesidad de reivindicar la memoria y la identidad afrodescendiente. Sus voces se entrelazan creando una polifonía que enriquece el texto.

La edición cuidada permite que cada poema respire y dialogue con los demás. No se trata de una simple compilación de textos inconexos. Existe una narrativa subyacente que conecta las diferentes propuestas poéticas.

El diseño gráfico no es meramente decorativo en esta publicación. Funciona como elemento narrativo que amplía los significados de los poemas. Las imágenes y la disposición visual refuerzan el mensaje de las palabras.

La presentación de esta obra en la Feria del Libro representa un momento significativo. Las editoriales comunitarias encuentran espacios cada vez más relevantes en estos eventos. Demuestran que existen alternativas al mercado editorial tradicional y sus lógicas comerciales.

“Melodías Escritas: Líneas Sonoras” cuestiona qué voces tienen acceso a la publicación. También interroga sobre qué historias merecen ser contadas y preservadas. La respuesta que ofrece es clara: todas las voces merecen ser escuchadas.

La herencia africana en Colombia ha sido sistemáticamente invisibilizada en la historia oficial. Este poemario busca revertir ese proceso mediante la palabra poética. Recupera nombres, historias y tradiciones que el olvido intentó borrar.

El cuerpo aparece como territorio de memoria en múltiples poemas del libro. Los gestos, los movimientos y las características físicas transmiten historias generacionales. La abuela que remeneaba la cadera al son del currulao deja su huella. Esta huella se inscribe en el cuerpo de sus descendientes.

La ausencia de registros históricos precisos sobre los ancestros africanos es abordada directamente. En lugar de aceptar ese vacío como definitivo, los poetas lo llenan con poesía. La imaginación y la memoria colectiva reconstruyen lo que los archivos oficiales no registraron.

África emerge como madre simbólica de toda una comunidad dispersada. La diáspora africana en América encuentra en esta declaración un punto de anclaje identitario. No importan las fechas exactas ni los nombres específicos perdidos. Lo importante es reconocer el origen y honrarlo mediante la creación artística.

Las denuncias sobre el racismo estructural no se presentan de manera panfletaria. La poesía permite abordar estos temas con profundidad emocional y complejidad. Los mecanismos de invisibilización son expuestos mediante imágenes poéticas potentes.

El robo del nombre representa una violencia simbólica de gran magnitud. Los esclavizados fueron despojados de sus nombres originales al llegar a América. Esta práctica buscaba borrar su identidad y su humanidad. Recuperar el derecho al nombre propio es un acto político fundamental.

La negación de los padres y el exilio simbólico continúan operando de formas sutiles. El racismo contemporáneo no siempre es explícito como en épocas pasadas. Sin embargo, sus efectos siguen siendo devastadores para las comunidades afrodescendientes.

La poesía como acto de resistencia tiene una larga tradición en las comunidades oprimidas. Permite expresar lo que otros discursos no pueden o no quieren abordar. También crea espacios de belleza y esperanza en medio de la adversidad.

La rehistorización implica contar la historia desde otras perspectivas y con otras voces. No se trata simplemente de agregar notas al pie en la historia oficial. Requiere construir narrativas alternativas que centren las experiencias de los invisibilizados.

El amor como categoría política y poética atraviesa toda la obra. No es un amor romántico e individualista, sino comunitario y reparador. Es el amor que sostiene la memoria y permite la sanación colectiva.

Los “lanceros valientes” mencionados en los poemas de Carrasquilla Herrera evocan figuras de resistencia. Pueden referirse tanto a personajes históricos como a héroes cotidianos de las comunidades. La valentía no solo se manifiesta en grandes gestos, sino en la persistencia diaria.

La Candia representa la resistencia cultural mediante la preservación de tradiciones alimentarias. Las mujeres africanas escondieron semillas en sus cabellos durante la travesía del Atlántico. Este acto de resistencia permitió que plantas africanas arraigaran en América. Constituye un ejemplo de soberanía alimentaria y cultural frente a la imposición colonial.

Los cabellos que crecen hacia el cielo funcionan como símbolo de orgullo y resistencia. Durante mucho tiempo, el cabello afro fue estigmatizado y objeto de burlas. Hoy representa un elemento de afirmación identitaria y belleza propia.

La soberanía alimentaria conecta con la autonomía cultural y política de las comunidades. Decidir qué cultivar y qué comer es un acto de autodeterminación. Las tradiciones culinarias afrocolombianas preservan saberes ancestrales valiosos.

El trabajo colectivo que implica esta publicación refleja formas de organización comunitaria. No se trata de autores individuales compitiendo por reconocimiento. Es un proyecto compartido donde las voces se potencian mutuamente.

La celebración de lo cotidiano en varios poemas reivindica la vida ordinaria. No es necesario esperar grandes acontecimientos para encontrar belleza y significado. Los gestos diarios, los sabores familiares y los ritmos conocidos merecen ser cantados.

El semillero de escritura que dio origen a este libro representa una apuesta formativa. No solo busca publicar obras, sino formar nuevos escritores y lectores. Democratiza el acceso a la creación literaria y a los circuitos de publicación.

La escritura afrocentrada implica colocar las experiencias afrodescendientes en el centro del relato. No como adición o complemento a otras narrativas, sino como eje principal. Requiere descolonizar la mirada y cuestionar los cánones literarios establecidos.

Las voces jóvenes que participan en este poemario dialogan con tradiciones literarias previas. Conocen el legado de Mary Grueso Romero y Candelaria Obeso. Sin embargo, aportan sus propias búsquedas estéticas y preocupaciones contemporáneas.

Mary Grueso Romero es reconocida por su poesía que celebra la niñez afrodescendiente. Su poema sobre la muñeca negra es emblemático de esta búsqueda. Permite que las niñas negras se vean reflejadas y valoradas en la literatura.

Candelaria Obeso representa otra referencia ineludible en la poesía afrocolombiana. Su fuerza telúrica y su conexión con el territorio inspiran a nuevas generaciones. Demuestra que la tradición poética afro en Colombia tiene raíces profundas.

La transmisión generacional de conocimientos aparece como tema recurrente en el poemario. Las abuelas, madres y ancestras transmiten saberes mediante gestos y palabras. Esta pedagogía informal es tan valiosa como la educación formal.

El currulao no es solo un ritmo musical del Pacífico colombiano. Representa una forma de estar en el mundo y relacionarse con la comunidad. Sus movimientos corporales transmiten códigos culturales específicos.

El bunde tiene funciones rituales y festivas en las comunidades afropacíficas. Se utiliza tanto para celebraciones como para velorios de niños. Esta dualidad refleja una comprensión compleja de la vida y la muerte.

El bullerengue proviene de la región Caribe y tiene raíces africanas evidentes. Es interpretado principalmente por mujeres que forman círculos y cantan. Representa espacios de autonomía femenina y transmisión de saberes.

Estos ritmos musicales funcionan como archivo vivo de la memoria comunitaria. Preservan historias, valores y formas de relacionamiento social. Su práctica continuada es un acto de resistencia cultural.

La oralidad tiene un lugar privilegiado en las tradiciones afrodescendientes. Muchos conocimientos se transmiten mediante relatos, canciones y dichos. La escritura de este poemario no niega la oralidad, sino que dialoga con ella.

El paso de la oralidad a la escritura implica desafíos y oportunidades. Permite alcanzar nuevas audiencias y preservar memorias de otra manera. Sin embargo, requiere cuidado para no perder la riqueza de la expresión oral.

Los autores del poemario navegan creativamente entre oralidad y escritura. Incorporan ritmos, sonoridades y giros lingüísticos propios de la tradición oral. Al mismo tiempo, aprovechan las posibilidades específicas de la palabra escrita.

La identidad no aparece como algo fijo e inmutable en estos poemas. Es, en cambio, un proceso de construcción permanente y negociación. Se construye en diálogo con los ancestros y con las realidades contemporáneas.

El mapa trazado por las que vinieron antes orienta pero no determina completamente. Cada generación reinterpreta y actualiza ese legado según sus circunstancias. La

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