La canciller ecuatoriana Gabriela Sommerfeld recibió en Quito a su homólogo paraguayo Rubén Ramírez Lezcano. Ambos funcionarios sostuvieron un encuentro de alto nivel este 14 de abril de 2026. Durante la reunión, Ecuador presentó una solicitud formal a Paraguay. La petición busca que el país sudamericano declare como organizaciones terroristas a cinco estructuras criminales.
Los grupos mencionados son Los Choneros, Los Lobos, Los Tiguerones, Chone Killers y Latin Kings. Estas bandas operan en territorio ecuatoriano. Además, han sido señaladas como responsables de gran parte de la violencia. Dicha violencia está vinculada al narcotráfico y otras economías ilícitas en el país andino.
La solicitud se inscribe en la estrategia internacional del gobierno de Daniel Noboa. Desde 2024, el Ejecutivo ecuatoriano ha calificado la situación como “conflicto armado interno”. Por lo tanto, busca consolidar apoyos externos en su política de seguridad. Asimismo, pretende activar mecanismos de cooperación más amplios con otros países.
El canciller paraguayo no ofreció una respuesta inmediata ni concluyente. Sin embargo, Ramírez Lezcano se comprometió a dar seguimiento al planteamiento. El proceso se canalizará en las instancias competentes de su país. En consecuencia, esto marca el inicio de un proceso diplomático y jurídico. Dicho proceso podría derivar en decisiones coordinadas en materia de seguridad regional.
Estos grupos criminales ya cuentan con catalogación como organizaciones terroristas por el propio Ejecutivo de Noboa. Igualmente, otros países han adoptado medidas similares. Estados Unidos y Argentina han reconocido como terroristas a Los Choneros y Los Lobos. Este reconocimiento internacional resulta importante para Ecuador. De esta manera, permite activar intercambio de inteligencia, congelamiento de activos y coordinación judicial transnacional.
Los Lobos se agruparon con Los Pipos bajo el nombre de Nueva Generación. Los Chone Killers cuentan con aproximadamente 900 miembros. Por su parte, Los Tiguerones tienen alrededor de 1.200 miembros. Estas estructuras han expandido sus operaciones en diferentes regiones del país. Además, mantienen conexiones con redes criminales internacionales.
El encuentro entre Sommerfeld y Ramírez abordó una agenda más amplia. Ambas delegaciones trabajaron para fortalecer la relación bilateral. La reunión se realizó en vísperas de la visita oficial del presidente paraguayo Santiago Peña. Dicha visita está prevista para julio de 2026. Los cancilleres destacaron la “histórica amistad” entre ambos países. También ratificaron su interés en profundizar el diálogo político.
En materia de seguridad, los ministros coincidieron en varias prioridades. Identificaron la necesidad de reforzar la lucha contra el crimen organizado transnacional. El narcotráfico y otras amenazas compartidas también formaron parte de la agenda. Durante la visita presidencial se prevé la suscripción de un acuerdo. Este convenio involucrará a los ministerios del Interior de ambos países.
El acuerdo buscará fortalecer el intercambio de información entre las naciones. Igualmente, contemplará programas de capacitación y coordinación operativa. Asimismo, se confirmó el interés de avanzar en las negociaciones. El objetivo es establecer un convenio de extradición entre Ecuador y Paraguay.
Las autoridades subrayaron la necesidad de diversificar el intercambio comercial. Actualmente, el comercio bilateral se encuentra limitado. Por ello, buscan fomentar una mayor complementariedad productiva. El sector agropecuario presenta especial interés para ambas naciones. En esa línea, se acordó revisar y actualizar acuerdos existentes.
La cooperación técnica agrícola, ganadera y pesquera será objeto de revisión. El objetivo consiste en adaptarlos a las condiciones actuales del comercio bilateral. Además, ambos países identificaron oportunidades en nuevos sectores productivos. De este modo, esperan generar mayores beneficios económicos mutuos.
Otro tema en análisis es la posibilidad de un acuerdo de “cielos abiertos”. Este convenio permitiría ampliar la conectividad aérea entre ambos países. Consecuentemente, facilitaría tanto el flujo comercial como el turismo. Aunque la iniciativa aún se encuentra en fase de evaluación, refleja el interés compartido. Ambas partes buscan reducir barreras logísticas y generar nuevas oportunidades de negocio.
El encuentro también dejó definiciones en el plano institucional. Se confirmó la próxima reunión de la comisión de coordinación permanente. Dicha reunión se celebrará el 2 de septiembre en Asunción. Este mecanismo busca dar seguimiento a los compromisos bilaterales. Igualmente, pretende consolidar una agenda de trabajo sostenida en el tiempo.
Las relaciones bilaterales entre Ecuador y Paraguay se han caracterizado históricamente por estabilidad diplomática. Ambos países comparten espacios multilaterales como la Asociación Latinoamericana de Integración. También participan conjuntamente en la Organización de Estados Americanos. En estos foros han coincidido en posiciones relacionadas con el fortalecimiento del multilateralismo.
La cooperación regional constituye otro punto de convergencia entre ambas naciones. Asimismo, defienden principios como la soberanía y la no intervención. Estos valores compartidos facilitan el diálogo y la construcción de consensos. Por lo tanto, constituyen una base sólida para profundizar la relación bilateral.
La declaración conjunta suscrita tras la reunión refleja los acuerdos alcanzados. Ambos cancilleres expresaron su satisfacción con los resultados del encuentro. Además, manifestaron su compromiso de trabajar en la implementación de las iniciativas acordadas. La visita presidencial de julio será clave para materializar estos compromisos.
El contexto de seguridad en Ecuador ha experimentado un deterioro significativo. El crimen organizado ha expandido sus operaciones en diversas regiones. Las bandas criminales controlan rutas de narcotráfico y otras actividades ilícitas. Esta situación ha generado un aumento de la violencia. Por ello, el gobierno de Noboa ha intensificado su estrategia de seguridad.
La búsqueda de apoyo internacional constituye un pilar fundamental de esta estrategia. Ecuador ha solicitado respaldo a diversos países de la región y fuera de ella. El reconocimiento de estos grupos como terroristas facilita la cooperación internacional. Además, permite acceder a recursos y mecanismos de coordinación más efectivos.
Paraguay, por su parte, también enfrenta desafíos en materia de seguridad. El país ha sido identificado como punto de tránsito para diversas actividades ilícitas. Las organizaciones criminales transnacionales operan en su territorio. Por consiguiente, existe un interés compartido en fortalecer las capacidades de respuesta. La cooperación bilateral puede generar beneficios mutuos en este ámbito.
La solicitud ecuatoriana a Paraguay representa un paso adicional en esta estrategia. Si Paraguay accede a la petición, se sumaría a otros países. Este reconocimiento ampliaría las posibilidades de coordinación regional. Igualmente, enviaría un mensaje contundente a las organizaciones criminales. Las naciones de la región estarían dispuestas a actuar de manera coordinada.
Los mecanismos de cooperación internacional en seguridad han evolucionado significativamente. Actualmente, permiten compartir inteligencia en tiempo real. También facilitan operaciones coordinadas entre fuerzas de seguridad de diferentes países. El congelamiento de activos constituye otra herramienta importante. Esta medida dificulta las operaciones financieras de las organizaciones criminales.
La coordinación judicial transnacional también ha ganado relevancia. Los procesos de extradición se han agilizado en muchos casos. Además, existen mecanismos para el reconocimiento mutuo de sentencias. Estas herramientas resultan fundamentales para combatir el crimen organizado. Las organizaciones criminales operan cada vez más allá de las fronteras nacionales.
La visita del presidente Santiago Peña a Ecuador en julio será un momento importante. Durante ese encuentro se espera la firma de varios acuerdos. El convenio entre los ministerios del Interior será uno de los más relevantes. También se prevén avances en materia comercial y de conectividad. La agenda bilateral se ha ampliado considerablemente.
La respuesta de Paraguay a la solicitud ecuatoriana se conocerá en las próximas semanas. Las instancias competentes del país analizarán la petición. Este análisis incluirá aspectos legales, políticos y de seguridad. También se evaluarán las implicaciones de una eventual declaración. El proceso requerirá consultas entre diferentes instituciones del Estado paraguayo.
La reunión del 2 de septiembre en Asunción permitirá evaluar los avances. La comisión de coordinación permanente revisará el cumplimiento de los compromisos. Además, identificará nuevas áreas de cooperación. Este mecanismo institucional garantiza continuidad en la relación bilateral. Asimismo, facilita el seguimiento de las iniciativas acordadas.
La agenda comercial entre ambos países presenta importantes oportunidades. El intercambio actual es limitado pero tiene potencial de crecimiento. Los productos agropecuarios de ambos países podrían complementarse. Ecuador ofrece productos tropicales y recursos pesqueros. Paraguay, por su parte, cuenta con una importante producción ganadera y de granos.
El acuerdo de cielos abiertos reduciría costos de transporte. También aumentaría la frecuencia de vuelos entre ambos países. Esto beneficiaría tanto al comercio como al turismo. Los empresarios de ambas naciones han expresado interés en esta iniciativa. Las cámaras de comercio apoyan la ampliación de la conectividad aérea.
La cooperación técnica en el sector agropecuario puede generar beneficios significativos. Ambos países enfrentan desafíos similares en este ámbito. El intercambio de conocimientos y tecnologías resulta mutuamente beneficioso. Además, pueden desarrollarse proyectos conjuntos de investigación. Estos proyectos fortalecerían las capacidades productivas de ambas naciones.