La economía peruana registró un avance significativo durante los primeros tres meses del año. Además, mostró señales claras de recuperación en diversos sectores productivos. El producto interno bruto del país andino creció 3,5 por ciento en comparación con el mismo período de 2025.
El Instituto Nacional de Estadística e Informática presentó estas cifras el viernes 22 de mayo. Asimismo, destacó que la demanda interna fue el principal impulsor de este crecimiento económico. La inversión bruta fija y el consumo del gobierno mostraron incrementos importantes durante el trimestre analizado.
Gaspar Morán lidera el INEI y ofreció datos adicionales sobre el desempeño económico. En términos desestacionalizados, la economía peruana avanzó un por ciento frente al trimestre anterior. Por lo tanto, se confirma una recuperación sostenida de la actividad productiva en el territorio nacional.
La demanda interna se consolidó como el motor principal del crecimiento económico peruano. De hecho, este componente registró un incremento notable de 7 por ciento durante el primer trimestre. La inversión bruta fija destacó particularmente al aumentar 11,9 por ciento en el período analizado.
La inversión privada demostró un dinamismo excepcional con un avance de 15,9 por ciento. Consecuentemente, este comportamiento refleja la confianza del sector empresarial en la economía nacional. Las actividades relacionadas con la ampliación y remodelación de viviendas impulsaron este crecimiento significativo.
Los edificios no residenciales también experimentaron una expansión importante durante estos meses. Igualmente, las obras de ingeniería civil contribuyeron al incremento de la inversión privada. Por su parte, la inversión pública mostró un crecimiento más modesto de apenas 0,3 por ciento.
El sector construcción se posicionó como uno de los de mejor desempeño en el trimestre. Específicamente, registró un crecimiento impresionante de 13,3 por ciento respecto al mismo período de 2025. Tanto las obras privadas como los proyectos del sector público impulsaron este resultado favorable.
La actividad inmobiliaria experimentó una recuperación notable en los primeros meses del año. Paralelamente, la infraestructura mostró un fortalecimiento significativo en medio del contexto económico actual. Este desempeño refleja el mayor movimiento económico y el fortalecimiento de la demanda local.
El consumo final del Gobierno aumentó 7,2 por ciento y sostuvo el crecimiento económico nacional. Principalmente, los mayores gastos en personal impulsaron este incremento durante el trimestre. También las obligaciones sociales y la adquisición de bienes y servicios contribuyeron a este resultado.
La administración pública y defensa lideraron las alzas con un crecimiento de 9,7 por ciento. Mientras tanto, la salud pública registró un avance de 6 por ciento en el período. La educación pública, por su parte, creció 3 por ciento según las cifras oficiales presentadas.
El consumo privado mostró señales positivas de recuperación al crecer 3,6 por ciento durante el trimestre. En consecuencia, el empleo total aumentó 1,3 por ciento y respaldó esta tendencia favorable. El empleo urbano destacó especialmente al incrementarse 1,8 por ciento en el período analizado.
Los ingresos laborales experimentaron un crecimiento significativo de 9,7 por ciento según la encuesta oficial. La Encuesta Permanente de Empleo Nacional proporcionó estos datos sobre la evolución salarial. Así, mejoró la capacidad de gasto de los hogares peruanos durante los primeros meses del año.
Las exportaciones de bienes y servicios aumentaron 1,3 por ciento en el primer trimestre de 2026. Principalmente, las mayores ventas de productos tradicionales impulsaron este resultado con un crecimiento de 1,8 por ciento. Las exportaciones agrícolas se dispararon notablemente con un incremento de 54,6 por ciento.
Los productos mineros también contribuyeron al desempeño exportador con un avance de 2,6 por ciento. Sin embargo, las exportaciones no tradicionales registraron una caída de 1,6 por ciento en el período. Por consiguiente, se evidencian contrastes importantes en la dinámica comercial del país andino.
Las importaciones experimentaron un fuerte crecimiento de 12,6 por ciento durante el trimestre analizado. Las mayores compras de bienes de consumo explicaron en parte este incremento significativo. Adicionalmente, los bienes de capital y materiales de construcción aumentaron sus volúmenes de importación.
Algunos sectores mostraron retrocesos importantes pese al sólido desempeño general de la economía. La extracción de petróleo crudo cayó 15,4 por ciento en comparación con el trimestre anterior. Igualmente, el gas natural y los servicios conexos experimentaron una contracción en el período.
La pesca y acuicultura retrocedieron 9,2 por ciento debido a la menor actividad productiva. Tanto la actividad marítima como la continental mostraron debilidad durante estos meses. En consecuencia, estos sectores contrastaron con el dinamismo observado en construcción e inversión privada.
El panorama económico peruano presenta luces y sombras en su desempeño durante el primer trimestre. No obstante, los indicadores principales reflejan una recuperación en marcha de la actividad productiva. La demanda interna continúa siendo el principal sostén del crecimiento económico del país.
La inversión privada demuestra la confianza del sector empresarial en las perspectivas económicas nacionales. Por otro lado, el consumo de los hogares se fortalece gracias al incremento del empleo. Los ingresos laborales también contribuyen a sostener la capacidad de gasto de las familias peruanas.
El sector construcción emerge como protagonista del crecimiento económico en el trimestre analizado. Asimismo, las obras de infraestructura y el desarrollo inmobiliario muestran un dinamismo renovado. Este comportamiento sugiere expectativas favorables para los próximos meses del año en curso.
El sector externo presenta un desempeño mixto con avances en productos tradicionales y retrocesos puntuales. Las exportaciones agrícolas destacan con un crecimiento extraordinario que supera el cincuenta por ciento. Mientras tanto, las importaciones reflejan el fortalecimiento de la demanda interna y la actividad productiva.
Los desafíos persisten en sectores específicos como la extracción petrolera y la actividad pesquera. Sin embargo, el balance general muestra una economía en proceso de recuperación sostenida. La política de gasto público y la inversión privada convergen para impulsar el crecimiento económico.
El empleo urbano se fortalece y respalda el incremento del consumo privado en el país. Paralelamente, los salarios crecen y mejoran el poder adquisitivo de los trabajadores peruanos. Estos factores combinados crean condiciones favorables para sostener el crecimiento en los próximos trimestres.
La administración pública incrementó significativamente sus gastos en áreas estratégicas durante el período analizado. La salud y la educación recibieron mayores recursos que se reflejan en el consumo gubernamental. De esta manera, el Estado contribuye activamente al dinamismo de la economía nacional.
Los materiales de construcción experimentaron un aumento en sus importaciones debido al auge del sector. Las obras civiles requieren mayores insumos para mantener el ritmo de crecimiento observado. Consecuentemente, el comercio exterior refleja las necesidades de una economía en expansión.
La actividad productiva peruana muestra señales de fortalecimiento en la mayoría de sus componentes principales. Los indicadores desestacionalizados confirman una tendencia positiva en la comparación trimestral secuencial. Esto sugiere que el crecimiento no es un fenómeno aislado sino una tendencia consolidada.
Las cifras oficiales presentadas por el organismo estadístico nacional respaldan el optimismo sobre la economía. Los datos desagregados permiten identificar tanto las fortalezas como las debilidades del desempeño económico. Esta información resulta fundamental para diseñar políticas públicas orientadas a sostener el crecimiento.
El contexto regional y global también influye en el desempeño de la economía peruana. Las exportaciones tradicionales dependen de la demanda internacional y los precios de los commodities. Por lo tanto, la diversificación productiva continúa siendo un desafío pendiente para el país.
La recuperación económica observada en el primer trimestre genera expectativas positivas para el resto del año. Los sectores productivos muestran capacidad de respuesta ante condiciones favorables de demanda interna. La inversión privada señala confianza empresarial en la estabilidad y las oportunidades de crecimiento.