La economía colombiana registró una expansión de 3,5% durante el segundo trimestre de 2026. Sin embargo, el gasto público desempeñó un papel determinante en ese resultado. Analistas económicos advierten sobre la sostenibilidad de este ritmo de crecimiento.
El dato representa una aceleración significativa frente al primer trimestre del año. En ese período, la economía había crecido apenas 2,2% anual. Además, en términos trimestrales, el PIB aumentó 1,3% respecto a los tres primeros meses. Esta cifra duplica el 0,6% registrado en el trimestre inmediatamente anterior.
Durante el primer semestre de 2026, la economía colombiana acumuló un crecimiento de 2,9%. No obstante, la composición de este avance genera interrogantes entre los expertos. La demanda final interna creció 4,9%, superando ampliamente el avance de la producción nacional.
Paralelamente, las importaciones aumentaron 7,5% mientras las exportaciones disminuyeron 1%. BBVA Research señala que la demanda doméstica está creciendo más rápido que la producción local. En consecuencia, parte de ese impulso está siendo atendido por oferta externa.
**El consumo gubernamental como motor principal**
Mauricio Hernández Monsalve, economista de BBVA Research para Colombia, identifica un factor clave. El consumo del Gobierno aumentó 12,2% durante el segundo trimestre. Mientras tanto, el consumo de los hogares creció apenas 2,8%.
Entre los factores asociados al gasto público destacan varios elementos. Los pagos retroactivos a empleados públicos representaron una parte importante. Asimismo, los gastos vinculados al proceso electoral impulsaron el consumo gubernamental. La mayor actividad de la educación pública también contribuyó al resultado.
El contraste entre ambos componentes resulta revelador para evaluar la composición del crecimiento. Mientras el consumo de los hogares avanzó moderadamente, el gasto gubernamental experimentó una expansión considerable. Hernández Monsalve estimó que, sin el aporte del consumo público, el PIB habría crecido cerca de 1,8%.
Para el economista, varios de los factores que explicaron ese comportamiento son transitorios. “Varios de estos factores son transitorios, por lo que el crecimiento de 3,5% no debe interpretarse como el nuevo ritmo permanente de expansión de la economía”, señaló Hernández Monsalve.
Su lectura apunta a que el resultado del trimestre no representa necesariamente una nueva velocidad estructural. Especialmente si algunos de los gastos que impulsaron la actividad no se mantienen durante los próximos períodos.
**Estimaciones divergentes sobre el impacto fiscal**
Luis Fernando Mejía, CEO de Lumen Economic Intelligence, también puso el foco en el gasto público. Aunque con una estimación diferente sobre el crecimiento que habría registrado la economía sin ese impulso. Según su análisis, sin el crecimiento del gasto público el PIB habría avanzado apenas 1,5%.
En los últimos cuatro trimestres, agregó, el promedio habría sido de 0,9% sin crecimiento del gasto público. La diferencia entre las estimaciones responde a los cálculos presentados por cada analista. Sin embargo, ambos coinciden en señalar el peso que tuvo el sector público en la aceleración.
Mejía sostuvo que existe una necesidad creciente de recomponer las fuentes de crecimiento de la economía colombiana. Con un déficit fiscal que superará el 7% del PIB este año, la situación es urgente. Reducir la dependencia del gasto público como motor de la actividad se vuelve imperativo.
**La demanda interna supera a la producción nacional**
El otro elemento que sobresale en el resultado es la fortaleza de la demanda interna. Esta aumentó 4,9% en el segundo trimestre, mientras el PIB avanzó 3,5%. La diferencia fue acompañada por un crecimiento de 7,5% en las importaciones. Las exportaciones, por su parte, cayeron 1%.
Para BBVA Research, esta combinación significa que una parte del mayor gasto de hogares, empresas y Gobierno está siendo atendida mediante producción externa. El consumo privado, de hecho, mostró señales de fortaleza en algunos segmentos específicos.
Los bienes durables crecieron 15,9%, muy por encima del aumento de 2% en los servicios. Los bienes no durables aumentaron apenas 1,6%. Vehículos, muebles y electrodomésticos estuvieron entre los componentes más dinámicos del consumo privado.
Este comportamiento se desarrolló en un contexto marcado por una confianza de los consumidores ubicada en niveles máximos. La actual década no había visto indicadores de confianza tan elevados. Además, una tasa de cambio más favorable para las compras externas impulsó las adquisiciones.
**La inversión mantiene señales positivas**
La inversión también mantuvo un comportamiento positivo durante el trimestre analizado. La inversión fija creció 7%, impulsada principalmente por la maquinaria y el equipo. Este componente aumentó 13,2%.
Según la información de BBVA Research, se estima que más del 80% de la oferta de este componente es importada. Por ello, aunque consumo e inversión están creciendo, una fracción importante de ese impulso se satisface con producción externa. Esto tiene una transmisión menor sobre el PIB doméstico.
Esta composición también tiene implicaciones para la inflación del país. Hernández Monsalve señaló que el hecho de que la demanda doméstica avance más rápido que la producción local resulta problemático. Además, que parte de esa presión sea atendida por importaciones es “menos favorable para el proceso de desinflación de la economía”.
La fortaleza del gasto, por tanto, no solo es relevante para el crecimiento del PIB. También resulta crucial para la trayectoria de los precios en los próximos meses.
**Comportamiento sectorial desigual**
El crecimiento del segundo trimestre también estuvo acompañado por una mejora en varios sectores productivos. La administración pública pasó de crecer 0,9% en el segundo trimestre de 2025 a 10% en el mismo período de 2026. Las actividades artísticas avanzaron de 7,7% a 9,5%.
La industria manufacturera pasó de 0,7% a 2%, mostrando una recuperación gradual. El suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado también aceleró. Este sector pasó de 0,9% a 4,8%.
Otros sectores registraron resultados destacados durante el período analizado. Las actividades financieras y de seguros crecieron 4,3%. Las actividades de minas y canteras aumentaron 4,2%. La construcción avanzó 2,2%.
Sin embargo, el comportamiento no fue homogéneo en todos los sectores de la economía. Las actividades de información y comunicaciones registraron una variación negativa de 0,1%. Mientras tanto, agricultura y caza cayeron 2,1%.
Esto muestra que todavía existen áreas importantes de la economía que no participan del mismo ritmo de expansión. La heterogeneidad sectorial representa un desafío para la consolidación del crecimiento económico.
**Dudas sobre la sostenibilidad del crecimiento**
Remi Stellian, profesor de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Pontificia Universidad Javeriana, consideró el dato positivo. Especialmente frente al trimestre anterior. No obstante, planteó dudas sobre su sostenibilidad y robustez.
A su juicio, existen señales favorables en sectores como educación, restauración, turismo y hoteles. La minería también mostró comportamiento positivo. Aunque el gasto público, particularmente el consumo del Gobierno, fue decisivo para explicar la cifra alcanzada.
El académico también advirtió que un eventual esfuerzo del nuevo Gobierno por mejorar las finanzas públicas podría tener consecuencias. Una reducción del gasto podría tener un impacto negativo sobre las cifras de crecimiento.
A esto se suma, según su análisis, el efecto de las tasas de interés. Estas continúan en niveles elevados. El contexto inflacionario también representa un desafío para la economía colombiana.
En su lectura, la economía necesita un impulso más sólido desde la industria y la agricultura. Para Stellian, el crecimiento de 3,5% sigue estando por debajo del potencial de expansión de la economía colombiana.
La recuperación de sectores como la industria y la agricultura sería clave para alcanzar un crecimiento más amplio. También resultaría menos concentrado en el gasto público y algunos componentes de la demanda.
En ese punto coincide con la preocupación de los analistas sobre la necesidad de encontrar fuentes más sostenibles. Mantener la actividad económica sin depender excesivamente del gasto público se vuelve fundamental.
**Perspectivas para el resto del año**
BBVA Research mantiene, por ahora, su previsión de crecimiento de 2,6% para Colombia durante 2026. Esta cifra es igual al registro de 2025. Hacia adelante, Hernández Monsalve espera que el mayor nivel de las tasas de interés modere gradualmente los componentes más sensibles.
Especialmente el consumo privado y la inversión en maquinaria y equipo podrían desacelerarse. También anticipa una normalización del fuerte impulso público observado durante el segundo trimestre.
En sentido contrario, las obras civiles podrían ganar espacio en los próximos meses. Posteriormente, una recuperación más amplia de la construcción podría aportar mayor soporte a la actividad. Nuevos proyectos de infraestructura, minería y petróleo también podrían contribuir.
No obstante, BBVA Research considera que estos últimos factores corresponden principalmente a una historia de mediano plazo. Por ahora, el dato de 3,5% confirma una economía que acelera.
También deja abierto el debate sobre la calidad y sostenibilidad de ese crecimiento. La dependencia del gasto público representa un riesgo para la estabilidad económica futura. Especialmente en un contexto de déficit fiscal elevado.
La necesidad de reequilibrar las fuentes de crecimiento se vuelve cada vez más evidente. Los analistas coinciden en que la economía colombiana requiere un impulso más diversificado. Solo así podrá mantener un ritmo de expansión sostenible en el tiempo.