La Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá inició este miércoles la renovación masiva de medidores de agua. La gerente Natasha Avendaño García presentó el plan de sustitución que transformará la medición del recurso hídrico en la capital.
El proyecto contempla reemplazar 319.000 equipos de un total de casi 2.500.000 medidores instalados en la ciudad. Avendaño explicó que el objetivo central es garantizar mediciones más precisas del consumo. Además, busca asegurar una facturación confiable para los usuarios del sistema. También pretende mejorar la gestión eficiente del agua en una urbe de casi 8.000.000 de habitantes.
La entidad diseñó tres tipos de equipos según el perfil de cada usuario. El medidor volumétrico está dirigido a hogares de estratos 1, 2 y 3. Su costo arranca cerca de los $130.000 y puede alcanzar los $400.000 según el diámetro requerido. Por otro lado, los medidores ultrasónico y electromagnético están pensados para estratos 4, 5 y 6. Estos equipos también se instalarán en predios no residenciales como comercios e industrias. Su precio parte desde los $600.000.
La gerente enfatizó el carácter obligatorio del cambio para usuarios priorizados. “Es obligatorio, si a usted le llegó una carta por parte de la empresa diciendo que ha sido priorizado para la renovación de su medidor”, afirmó Avendaño. La funcionaria citó el respaldo legal que faculta a la entidad para ejecutar estas acciones.
El artículo 144 de la Ley 142 de 1994 otorga ese respaldo normativo a las empresas de servicios públicos. Esta disposición permite reemplazar equipos de medida por obsolescencia o por la edad del aparato. Igualmente autoriza el cambio cuando se detectan alteraciones en el funcionamiento de los dispositivos.
La EAAB aplicó estos tres criterios técnicos para seleccionar a los primeros beneficiarios del programa. La empresa priorizó a usuarios que presentan mayor riesgo de imprecisión en el registro de consumo. Esta selección se basó en diagnósticos técnicos realizados previamente por el área especializada de la compañía.
Hace aproximadamente dos meses, la entidad comenzó a enviar las cartas de notificación correspondientes. Un primer piloto de 11.000 medidores inició su instalación este miércoles en tres localidades específicas. Usaquén, Suba y Chapinero fueron las zonas seleccionadas para esta fase inicial del proyecto.
Para este miércoles, la empresa reportaba cerca de 60 medidores instalados en ese ejercicio piloto. Avendaño insistió en que todos los usuarios incluidos recibieron información previa sobre el proceso. Las cartas detallan no solo el cambio del equipo sino también sus implicaciones financieras.
A partir de la instalación, el consumo se medirá exclusivamente con el nuevo aparato instalado. El valor del medidor podrá aparecer discriminado en el recibo del servicio de agua. Los usuarios tendrán dos opciones para cancelar este costo según sus posibilidades económicas.
La primera alternativa es realizar un pago único e inmediato del valor total del equipo. La segunda opción permite diluir el monto en cuotas pactadas directamente con el instalador. Esta negociación se realiza en el momento mismo de la instalación del nuevo dispositivo.
El componente financiero representa el aspecto que más atención despertará entre los hogares bogotanos. Especialmente en los estratos populares, donde el medidor volumétrico implica el desembolso más bajo. Sin embargo, incluso este costo puede representar un esfuerzo económico significativo para familias vulnerables.
La empresa enfrenta ahora el desafío de sostener el ritmo de instalación prometido. Debe mantener la comunicación clara con los usuarios que reciban la notificación en las próximas semanas. También necesita despejar dudas sobre el proceso técnico y las modalidades de pago disponibles.
El resto de la ciudad espera su turno dentro del universo de casi 2.500.000 medidores. Más de dos millones de equipos aún no entran en esta primera fase de renovación. La EAAB no ha precisado cuándo se extenderá el programa a otros sectores de Bogotá.
La renovación tecnológica busca modernizar un sistema que presenta equipos con varios años de operación. Muchos medidores actuales registran consumos inexactos por desgaste natural o manipulación no autorizada. Esta situación genera pérdidas económicas para la empresa y cobros incorrectos para algunos usuarios.
Los nuevos dispositivos incorporan tecnología que dificulta la alteración de las mediciones. Además, permiten lecturas más exactas del consumo real de cada predio conectado a la red. Esto beneficiará tanto a la empresa como a usuarios que actualmente pagan por consumos inflados.
No obstante, la obligatoriedad del cambio y su costo han generado preocupación entre sectores poblacionales. Organizaciones de usuarios cuestionan que se traslade este gasto a familias en contextos económicos difíciles. Argumentan que la renovación de infraestructura debería asumirse con recursos propios de la entidad.
La EAAB sostiene que la normativa vigente respalda el cobro de estos equipos. Además, argumenta que los usuarios se beneficiarán de mediciones más justas a largo plazo. La empresa también destaca las facilidades de pago que ofrece para no afectar el presupuesto familiar.
La instalación de los nuevos medidores marca un hito en la gestión del agua en Bogotá. Representa la apuesta más ambiciosa de modernización tecnológica emprendida por la empresa en años recientes. Su éxito dependerá de la capacidad operativa de la EAAB y de la aceptación ciudadana.
Los próximos meses serán determinantes para evaluar el avance del programa en las localidades piloto. La experiencia en Usaquén, Suba y Chapinero servirá para ajustar protocolos antes de expandir el plan. También permitirá identificar obstáculos logísticos o de comunicación que requieran corrección.
Mientras tanto, miles de hogares bogotanos recibirán en las próximas semanas la notificación oficial. Deberán prepararse para asumir el costo del nuevo medidor y coordinar la visita técnica. La ciudad enfrenta así un cambio significativo en la forma de medir y pagar el servicio de agua.