Tras el sismo del pasado lunes, personas y organizaciones han movilizado ayudas hacia los territorios más afectados. Estas acciones responden principalmente a un propósito filantrópico. Sin embargo, las empresas que se sumen podrían acceder a beneficios tributarios.
La firma de consultoría Russell Bedford detalla cuáles ayudas tienen impactos tributarios. También explica cuáles no generan estos beneficios. Antes de abordar los aspectos financieros, la consultora recomienda responder tres preguntas clave. Las empresas deben preguntarse qué necesitan las comunidades afectadas. También deben identificar quién recibirá la ayuda específicamente. Además, necesitan saber qué documento entregará la organización receptora.
Roger Román, socio de Impuestos de la firma, señala una oportunidad importante. “Es una oportunidad para recordar que el Estado les permite a las compañías que quieren ayudar de forma solidaria y altruista acceder a beneficios tributarios”, afirma. No obstante, esto no equivale a una devolución de dinero. Tampoco convierte la entrega de ayuda en un alivio automático.
La firma hace énfasis en que no toda ayuda reduce impuestos. Para alimentos aptos para el consumo humano, existen condiciones específicas. Los artículos de aseo e higiene también tienen requisitos particulares. La entrega tendría que hacerse a bancos de alimentos amparados por la Ley 2380 de 2024.
El reconocimiento tributario llega al 37 % del valor admitido. El destinatario debe pertenecer al Régimen Tributario Especial. También puede funcionar bajo una iglesia o confesión reconocida. Otra opción es ser una asociación de bancos de alimentos.
Para bienes como camillas y equipos de rescate, aplican otras normas. Las entregas en dinero también tienen un tratamiento diferente. El artículo 257 del Estatuto Tributario contempla el 25 % del valor donado. Una vez más, el receptor debe ser una entidad no contribuyente autorizada.
Cuando se aportan bienes, la base corresponde a un valor específico. Se toma el menor valor entre costo fiscal y comercial. No se considera el precio de venta. En alimentos y artículos de higiene, pueden incorporarse gastos de transporte necesarios. Estos gastos deben servir para poner los productos a disposición del banco receptor.
Así, bienes admitidos por 50 millones de pesos podrían generar beneficios. Bajo la tarifa especial, alcanzarían 18,5 millones de pesos. Este cálculo depende de cumplir todos los requisitos establecidos.
Las empresas también podrían hacer aportes a obras públicas. Esta figura se conoce como obras por impuestos. Los profesionales explican que ciertos contribuyentes pueden destinar hasta la mitad de sus obligaciones. Estas obligaciones corresponden a rentas en proyectos públicos visibilizados y priorizados.
Si una empresa debe tributar 1.000 millones de pesos por impuesto de renta, tiene opciones. Podría destinar hasta 500 millones de pesos por este concepto. En la práctica no es tanto un beneficio tributario. Más bien constituye otra forma de pagar el impuesto de renta.
El control comienza antes del desembolso de recursos. La compañía debe verificar la calidad tributaria del destinatario. También debe solicitar un certificado firmado por representante legal. Este documento puede estar firmado por contador público o revisor fiscal, cuando corresponda.
El certificado debe indicar varios elementos fundamentales. Debe incluir la fecha de la donación. También el tipo de entidad receptora. Además, la clase y valor del bien donado. Igualmente, la forma de entrega y destinación final.
En caso de que los productos donados salgan del inventario, hay más requisitos. Si el aportante está obligado a factura, debe expedir factura electrónica. También es necesario revisar si hay IVA aplicable.
Diversos documentos deben conservarse para eventuales revisiones. Los registros contables son fundamentales. Los comprobantes bancarios también deben guardarse. La prueba de valor comercial es otro documento necesario. Las constancias de transporte completan el archivo. Estos documentos permiten responder ante la DIAN.
Las entregas realizadas en agosto pertenecen al año gravable 2026. Se reflejarán en la declaración presentada en 2027. No pueden incluirse en la declaración de 2025. Esta declaración vence ahora para personas naturales.
La firma de consultoría recomienda a las empresas identificar necesidades reales. Las comunidades que buscan apoyar tienen prioridades específicas. Más allá de los alivios tributarios, el objetivo es generar impacto. La ayuda debe llegar efectivamente a quienes la necesitan.
Los bancos de alimentos cumplen un papel crucial en esta cadena. Están amparados por normativas específicas que garantizan su funcionamiento. Su registro y autorización permiten que las donaciones tengan efectos tributarios. Además, aseguran que los productos lleguen a poblaciones vulnerables.
Las iglesias y confesiones reconocidas también pueden recibir donaciones. Deben cumplir requisitos establecidos por las autoridades tributarias. Su reconocimiento oficial es indispensable para los beneficios. De lo contrario, las donaciones no tendrán efectos fiscales.
El Régimen Tributario Especial agrupa entidades sin ánimo de lucro. Estas organizaciones tienen tratamientos fiscales diferenciados. Su objetivo principal no es la generación de utilidades. Por ello, pueden recibir donaciones con beneficios para los aportantes.
Los equipos de rescate son elementos críticos en emergencias. Su donación puede generar beneficios del 25 % del valor. Las camillas y otros equipos médicos también califican. Estos bienes salvan vidas en situaciones de desastre.
Las entregas en dinero ofrecen flexibilidad a las organizaciones receptoras. Pueden adquirir exactamente lo que necesitan las comunidades. Sin embargo, también deben cumplir requisitos de documentación. Los comprobantes bancarios son especialmente importantes en estos casos.
El costo fiscal de los bienes difiere del precio comercial. Para efectos tributarios, se toma el menor de ambos valores. Este cálculo evita que se inflen artificialmente los beneficios. También protege los intereses del Estado.
Los gastos de transporte pueden sumarse al valor de la donación. Deben ser necesarios para entregar los productos. No todos los gastos logísticos califican para este tratamiento. Solo aquellos indispensables para poner los bienes a disposición.
La factura electrónica es obligatoria cuando corresponde. Los donantes obligados a facturar no están exentos. Este documento traza la operación para las autoridades. También permite verificar el cumplimiento de obligaciones.
El IVA puede aplicar incluso en donaciones. Esto depende del tipo de bien y la operación. Las empresas deben revisar cuidadosamente cada caso. Los errores en este aspecto pueden generar sanciones.
La DIAN puede revisar las declaraciones y documentos soporte. Por ello, la conservación ordenada de archivos es fundamental. Las empresas deben poder demostrar cada aspecto de sus donaciones. La falta de documentación puede resultar en rechazo de beneficios.
Los plazos para declarar son estrictos e inamovibles. Las donaciones de un año se declaran en el siguiente. Esta diferencia temporal debe considerarse en la planeación tributaria. Las empresas no pueden anticipar beneficios a años anteriores.
Las personas naturales tienen calendarios de declaración diferentes. Sus vencimientos no coinciden necesariamente con los de empresas. Cada contribuyente debe conocer sus fechas específicas. El incumplimiento genera sanciones e intereses.
La emergencia provocada por el sismo ha movilizado solidaridad nacional. Las empresas tienen oportunidad de contribuir significativamente. Los beneficios tributarios representan un incentivo adicional. Sin embargo, el propósito principal debe ser la ayuda efectiva.
La identificación de necesidades reales evita donaciones inadecuadas. No todos los territorios requieren los mismos productos. Las comunidades afectadas tienen prioridades específicas según su situación. La coordinación con organizaciones locales es fundamental.
Los consultores tributarios pueden orientar a las empresas donantes. Su conocimiento especializado evita errores costosos. También maximizan los beneficios dentro del marco legal. La asesoría profesional es una inversión que se justifica.
Las asociaciones de bancos de alimentos tienen experiencia en emergencias. Conocen las rutas de distribución más efectivas. También tienen sistemas de control de calidad de productos. Su participación garantiza que las donaciones lleguen bien.
La combinación de solidaridad y planeación tributaria es posible. Las empresas pueden ayudar mientras optimizan sus obligaciones fiscales. El Estado ha diseñado estos incentivos con ese propósito. Aprovecharlos correctamente beneficia a todas las partes.