El dólar cerró la semana con una estabilidad relativa en el mercado colombiano. La divisa estadounidense finalizó en COP 3.255, registrando un incremento de 28 pesos frente a la jornada anterior. Sin embargo, la moneda se mantiene considerablemente por debajo de su valor del año pasado. Hace doce meses, el dólar cotizaba en COP 4.017, lo que representa una diferencia de 762 pesos.
La Tasa Representativa del Mercado (TRM) mostró un comportamiento diferente durante la misma jornada. La Superintendencia Financiera fijó la TRM en COP 3.221,41 para las transacciones del día. Este indicador registró una caída de COP 12,5 comparado con la sesión previa. La TRM rige oficialmente las operaciones cambiarias en el país.
El conflicto entre Estados Unidos e Irán escaló significativamente durante esta semana. El mando militar estadounidense ejecutó nuevos ataques sobre territorio iraní. Las operaciones incluyeron bombardeos en la isla de Qeshm, ubicada en el estrecho de Ormuz. Teherán respondió con ataques de drones contra Baréin, Kuwait y Jordania.
“Los ataques continúan y son tan violentos que me tiemblan las manos”, contó a la AFP Hani. Este profesor iraní de 34 años vive en Ahvaz, ciudad del suroeste iraní. Sus declaraciones reflejan la intensidad del conflicto en la región.
El ejército estadounidense publicó en X detalles sobre sus operaciones militares. La institución afirmó haber atacado “decenas de objetivos militares iraníes, como instalaciones de vigilancia costera”. También incluyeron en sus blancos infraestructura de defensa aérea. Además, golpearon instalaciones logísticas militares e infraestructura marítima.
Pakistán asumió un rol mediador en el conflicto regional. El país exhortó a las partes a poner “fin a la violencia y reanudar las discusiones”. También pidió la “vuelta a la normalidad en el estrecho de Ormuz”. Este paso marítimo es crucial para el comercio internacional de petróleo.
El tráfico por el estrecho de Ormuz se redujo drásticamente. La firma Kpler registró apenas trece buques comerciales el martes. Esta cifra representa una caída notable en la actividad marítima. El petróleo Brent se mantuvo cerca de los USD 85 por barril.
No obstante, el petróleo perdió relevancia en el mercado cambiario colombiano. Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, resumió la situación claramente. “El petróleo dejó de ser el conductor de esta historia”, afirmó el ejecutivo. Esta declaración marca un cambio fundamental en la dinámica del peso colombiano.
El Banco de la República elevó su tasa de intervención al 12 por ciento. La decisión incluyó un alza de 75 puntos básicos la semana pasada. Esta medida sorprendió a buena parte del mercado financiero. Los analistas esperaban un ajuste de solo 50 puntos básicos.
La inflación en Colombia se ubicó en 6,14 por ciento actualmente. Mientras tanto, la Reserva Federal de Estados Unidos mantiene su tasa en 3,75 por ciento. El diferencial de tasas favorece claramente al peso colombiano. Los inversionistas extranjeros traen dólares al país para aprovechar esta diferencia.
Los capitales foráneos fluyen hacia la deuda colombiana buscando mayores rendimientos. Al convertir esos recursos a pesos, los inversionistas generan presión sobre el dólar. Esta dinámica empuja la cotización de la divisa estadounidense hacia abajo. El mecanismo explica parte de la fortaleza reciente del peso.
Felipe Campos, de Alianza Valores y Fiduciaria, ofreció su análisis sobre el mercado. Los factores globales explican apenas “entre un 20 % a 30 %” del comportamiento cambiario. El resto corresponde a dinámicas locales que mueven el peso colombiano. Esta proporción revela la importancia del contexto doméstico.
Las expectativas de ajuste fiscal del nuevo Gobierno influyen en el mercado. El gabinete se posesionará el 7 de agosto próximo. Los inversionistas anticipan cambios en la política económica. Esta incertidumbre afecta las decisiones de los agentes del mercado.
El ritmo acelerado de emisión de TES también impacta el tipo de cambio. El cupo para 2026 ya alcanzaba el 78 por ciento a mitad de año. Un informe del Banco de Bogotá documentó esta cifra. La emisión de deuda pública atrae capital extranjero al país.
La próxima reunión de la Reserva Federal será determinante para el mercado. El encuentro está programado para el 28 y 29 de julio. Si la Fed señala un recorte de tasas, el dólar podría debilitarse. Esta decisión tendría repercusiones directas en el mercado colombiano.
Por el contrario, una postura cautelosa de la Fed podría revertir tendencias. La calma cambiaria de las últimas semanas podría empezar a disiparse. Los analistas monitorean de cerca las señales del banco central estadounidense. Las expectativas sobre política monetaria mueven los mercados globales.
Diego Franco, de Franco Capital Asset Management, proyectó el comportamiento del dólar. Ve la moneda estadounidense estabilizándose entre COP 3.300 y COP 3.320. Este rango sugiere una continuidad de la tendencia actual. La volatilidad podría mantenerse contenida en el corto plazo.
Daniel Londoño Tapia maneja un rango más amplio para sus proyecciones. Estima que el dólar cotizará entre COP 3.320 y COP 3.420. También identifica espacio para un rebote hasta COP 3.450. Incluso contempla la posibilidad de alcanzar COP 3.500 temporalmente.
El peso colombiano podría reacoparse con sus pares regionales según varios analistas. Este movimiento justificaría un repunte moderado del dólar. Las monedas latinoamericanas muestran comportamientos correlacionados. El peso ha mostrado fortaleza inusual frente a otras divisas de la región.
La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo reveló las expectativas del mercado. La edición de junio muestra proyecciones para fin de año. El mercado espera un dólar en COP 3.650 para diciembre de 2026. Esta cifra supera en más de COP 300 la cotización actual.
La brecha entre el precio actual y las proyecciones sugiere volatilidad futura. Los analistas anticipan presiones alcistas sobre el dólar en los próximos meses. Factores estacionales y políticos podrían impulsar la divisa estadounidense. El segundo semestre del año tradicionalmente presenta mayor volatilidad cambiaria.
Las tasas de interés elevadas del Banco de la República continuarán atrayendo capital. Este flujo sostiene la fortaleza del peso en el corto plazo. Sin embargo, la sostenibilidad de esta política enfrenta cuestionamientos. El impacto sobre el crecimiento económico genera preocupación entre algunos sectores.
El sector exportador colombiano enfrenta desafíos con un peso fortalecido. La competitividad de los productos colombianos en mercados internacionales se reduce. Un dólar más bajo afecta los ingresos de empresas orientadas a la exportación. Este sector presiona por políticas que moderen la apreciación del peso.
Por otro lado, los importadores y consumidores se benefician del dólar bajo. Los productos importados resultan más accesibles en pesos colombianos. La inflación importada se modera con una moneda local fuerte. Este efecto ayuda al Banco de la República en su lucha contra la inflación.
El nuevo Gobierno enfrentará decisiones complejas en materia cambiaria y fiscal. Las expectativas sobre su política económica ya mueven el mercado. Los primeros anuncios tras la posesión del 7 de agosto serán cruciales. Los inversionistas buscan señales sobre la dirección de la política económica.
La tensión geopolítica en Medio Oriente mantiene latente el riesgo de shocks externos. Una escalada mayor del conflicto podría disparar los precios del petróleo. Colombia, como exportador petrolero, se vería afectado por estas dinámicas. Sin embargo, el impacto sobre el peso sería menos directo que en años anteriores.
El mercado cambiario colombiano atraviesa una fase de transición estructural. Los determinantes tradicionales del tipo de cambio perdieron peso relativo. Las variables domésticas ganaron protagonismo en la formación de precios. Esta nueva realidad exige ajustes en los modelos de análisis del mercado.