El dólar cerró el viernes 31 de julio en COP 3.158. Además, alcanzó su nivel más bajo en más de seis años. Durante la semana pasada, la divisa se movió entre COP 3.109 y COP 3.195.

La Tasa Representativa del Mercado tocó ese viernes su punto más bajo desde el 15 de abril de 2019. Específicamente, llegó a COP 3.132,42. Por otro lado, registró una caída de 2,30 % frente al día anterior.

Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, reportó cifras importantes. El indicador acumulaba una baja de 2,70 % en la semana. Asimismo, cayó 8,96 % en el mes y 16,63 % en lo corrido de 2026.

La TRM que regirá el lunes 3 de agosto será de COP 3.144,14. Esta cifra representa una caída de 7,62 % frente al mismo día del mes anterior. Igualmente, muestra una reducción de 23,86 % frente al mismo día del año pasado.

El miércoles marcó el inicio de esta tendencia con la Reserva Federal de Estados Unidos. El banco central decidió mantener sus tasas de interés en el rango de 3,50 % a 3,75 %. Cabe destacar que esta es la quinta vez consecutiva que las deja quietas.

Tres de los doce miembros del comité de política monetaria pidieron subirlas. Sin embargo, el nuevo presidente de la Fed, Kevin Warsh, evitó dar pistas sobre el rumbo futuro. Warsh se limitó a declarar que “la economía (estadounidense) ha demostrado una solidez impresionante a pesar de los recientes choques”.

El presidente de la Fed agregó que “las tendencias son positivas y nos muestran un crecimiento que sigue siendo robusto”. No obstante, el mercado en Estados Unidos no lo tomó bien. Las acciones cayeron esa misma jornada.

Un día después llegaron los datos que terminaron de mover la aguja. El índice de precios de junio en Estados Unidos llegó a 3,7 %, como se esperaba. Pero la economía de ese país creció apenas 1,5 % en el segundo trimestre.

Este crecimiento quedó por debajo de lo previsto. Esa combinación reabrió la duda sobre cuánto margen tiene realmente la Fed para subir tasas más adelante. Consecuentemente, el dólar se debilitó a nivel global.

En Colombia, ese debilitamiento se sumó a las razones locales para que el peso siguiera acelerando su apreciación. El viernes 31 de julio le tocó el turno al Banco de la República. La junta directiva del Emisor sorprendió al mercado con una votación dividida.

Cuatro codirectores votaron contra tres y decidieron dejar la tasa de interés quieta en 12 %. La mayoría de analistas, según la más reciente encuesta de Fedesarrollo, esperaba un alza hasta 12,5 %. Esta decisión generó reacciones inmediatas en el mercado cambiario.

En el comunicado, el Emisor explicó aspectos clave de su decisión. “La persistente apreciación del peso colombiano excede la de varias monedas comparables”, señaló el documento. Además, indicó que “esta evolución de la tasa de cambio obedece a una combinación de factores de origen externo e interno”.

El comunicado también destacó que esta situación “contribuye a mitigar las presiones inflacionarias”. El gerente del Banrep, Leonardo Villar, advirtió que “las preocupaciones existen”. Villar alertó sobre un escenario específico relacionado con el fenómeno de El Niño.

Si El Niño golpea con fuerza los precios de los alimentos, la inflación podría acercarse a 7 % antes de que termine el año. Paralelamente, la misma junta anunció medidas sobre las reservas internacionales. Comprará hasta USD 4.000 millones en los próximos dos años.

Esta compra busca engrosar las reservas internacionales del país. Actualmente, estas reservas suman cerca de USD 67.000 millones. Entre la decisión de la Fed el miércoles, el desplome del jueves y el respiro del viernes se explica el comportamiento errático del dólar.

El petróleo, en cambio, dejó de ser una brújula confiable esta semana. El miércoles el Brent subió cerca de 8 % hasta bordear los USD 90 por barril. Este incremento ocurrió tras nuevos ataques de Estados Unidos contra la Guardia Revolucionaria iraní.

Sin embargo, el dólar apenas se movió en Colombia ese día. El jueves el crudo corrigió cerca de 2 % después de un anuncio importante. Arabia Saudita convocó a más de 40 países para armar una coalición naval que proteja las rutas marítimas.

Esa fue la jornada en que el peso tuvo su mejor desempeño del año. Es decir, la relación que solía explicar buena parte del comportamiento del dólar dejó de funcionar esta semana. La tradicional correlación entre petróleo y dólar en Colombia se rompió temporalmente.

Buena parte de que hoy el dólar en Colombia esté por debajo de los COP 3.200 se explica por el ‘carry trade’. Este mecanismo es usado por los inversionistas que mueven el mercado cambiario. Funciona de una manera específica y predecible.

Cuando la tasa de interés en Colombia es mucho más alta que en Estados Unidos, se crea una oportunidad. A un inversionista extranjero le conviene endeudarse en dólares, que hoy son baratos. Luego, puede meter ese dinero en pesos colombianos, que rentan más.

Ese dinero entra en dólares y se convierte a pesos. Esta oferta adicional de divisa presiona el precio hacia abajo. Eso es, a grandes rasgos, el ‘carry trade’ que está afectando el mercado colombiano actualmente.

Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, ofrece su análisis. “Impulsado por el optimismo generado tras la elección del nuevo gobierno y por el atractivo del ‘carry trade’, luego de que el Banco de la República aumentara su tasa de interés hasta el 12 %”, explica Ballén.

El experto agrega que “el mayor diferencial de tasas frente a otras economías ha incentivado la entrada de capitales extranjeros hacia activos en pesos”. Ese mismo diferencial explica también lo que pasa con los TES. Los bonos de deuda que emite el Gobierno colombiano para financiarse pagan tasas altas.

Por lo tanto, atraen capital extranjero que llega en dólares. Este capital se convierte a pesos para comprar los títulos. Finalmente, termina presionando el precio del dólar hacia abajo de manera sostenida.

En Colombia, la posición de inversionistas extranjeros en estos bonos se mantiene hoy en máximos históricos. Así lo confirma el reporte de Daniel Londoño Tapia. Esta situación genera ganadores y perdedores en la economía nacional.

Andrés Rodrigo Santana, director del programa de Administración de Empresas e Inteligencia de Negocios de la Universidad Católica de Colombia, analiza las consecuencias. Esta semana “nos deja un peso fortalecido, convirtiéndose en una de las monedas de mayor valorización a nivel mundial”, señala Santana.

El académico destaca que “se llegaron a niveles que no se tenían desde hace seis años y se encuentran ya en un nivel histórico”. Además, afirma que “con esta situación siempre hay ganadores y hay perdedores”. Los efectos se distribuyen de manera desigual en la economía.

Según Santana, el dólar en estos niveles deja importadores con grandes oportunidades. Resulta más barato traer bienes del extranjero para estos actores económicos. Pero pierden exportadores que dependen de un dólar más alto para su rentabilidad.

Aquellos que dependen de las remesas también van a ver unos menores ingresos. Además, el turismo se ve golpeado de manera significativa. Resulta más costoso para un extranjero hacer turismo en Colombia que en otros países de la región.

La semana que entra es corta por razones particulares. El mercado cambiario no opera el viernes 7 de agosto. Este día es feriado por la Batalla de Boyacá y además se posesiona el nuevo Gobierno.

El lunes 10 de agosto, cuando vuelva a abrir, el mercado tendrá que digerir dos cosas de una sola vez. Por un lado, el arranque de la nueva administración presidencial. Por otro, el dato de inflación de julio que publica el DANE ese mismo día.

Los analistas de Fedesarrollo proyectan la inflación cerca de 6,21 % para julio. Juan David Ballén espera que el precio suba un poco desde los niveles actuales. “Durante la primera semana de agosto es posible observar un repunte del dólar”, proyecta el experto.

Ballén explica que esto ocurriría “luego de que el Banco de la República decidiera mantener la tasa de interés en 12 %, en lugar de aumentarla”. Esta decisión reduce las presiones adicionales de apreciación sobre el peso colombiano.

Adicionalmente, el Banco anunció un programa de compra de dólares para acumular reservas internacionales. Busca aprovechar un nivel de tasa de cambio que considera favorable. “En este contexto, esperamos que el dólar se mantenga por encima de los COP 3.100”, concluye Ballén.

Andrés Rodrigo Santana explica que “la próxima semana tiene gran movimiento, en primer lugar por el cambio de mandato en Colombia”. El precio va a depender de cómo perciba este cambio el mercado. De hecho, algunos analistas han ofrecido interpretaciones específicas.

Estos analistas han dicho que ese fortalecimiento de la moneda colombiana se debe a expectativas positivas. Se espera que con el nuevo gobierno se mantenga la regla fiscal. También se anticipa que se suban las tasas de interés para mantener niveles bajos de inflación.

Esto hace más atractivo tener dinero en Colombia para inversionistas extranjeros. Santana agrega que el frente externo también pesará en las próximas jornadas. En Estados Unidos se deben presentar informes a nivel macroeconómico importantes.

Estos informes incluyen datos con respecto a los niveles de desempleo y de inflación. Si estos informes son negativos, es muy posible que el precio del dólar se mantenga bajo. La correlación entre ambas economías sigue siendo determinante.

Jeisson Andrés Balaguera, CEO de Values AAA, Banca de Inversión, considera que el dólar ya rompió el soporte que tenía en COP 3.300. De ahora en adelante cotizará en un rango entre COP 3.000 y COP 3.300. Este rango dependerá de los factores que se presenten en los próximos días.

Balaguera atribuye el comportamiento de agosto tanto a factores internos como internacionales. Entre ellos menciona las políticas del nuevo Gobierno y la llegada de nuevos inversionistas de capital privado. Estos inversionistas traerían más dólares al mercado colombiano.

Para los primeros días de agosto, calcula que el precio se mantendrá dentro de ese rango. Superarlo o romperlo hacia abajo dependerá de la deuda externa. También influirá el precio del petróleo y la inversión extranjera que entre al país.

No todas las proyecciones apuntan en la misma dirección entre los analistas consultados. El Grupo Cibest, en su informe más reciente, calcula escenarios diferentes. La tasa de cambio debería converger hacia un rango de entre COP 3.400 y COP 3.650 durante el segundo semestre.

Esta proyección está muy por encima de los niveles que manejan Ballén y Balaguera para la primera semana de agosto. Para esta entidad, el peso colombiano cotiza hoy más fuerte de lo que justifican los datos duros de la economía.

El Grupo Cibest considera factores como el déficit fiscal, el precio del petróleo y el comportamiento de la deuda. Estos elementos fundamentales sugieren que debería haber una corrección al alza del dólar. La divergencia entre proyecciones refleja la incertidumbre que rodea al mercado cambiario colombiano.

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