El dólar abrió este jueves a la baja en Colombia. La divisa arrancó la jornada en COP 3.335,20, por debajo del cierre del miércoles. En las primeras operaciones del día ya promediaba COP 3.322,43.
La Tasa Representativa del Mercado quedó en COP 3.335,50. Esto representa una caída de COP 15,18 frente a la jornada anterior. Frente al mismo día del año pasado, la situación es llamativa.
El dólar acumula una desvalorización de COP 686,79 en los últimos doce meses. Esto equivale al 17,07 % de pérdida de valor. La tendencia se mantiene firme desde hace varios meses.
Colombia lleva meses emitiendo deuda interna a un ritmo acelerado. Según un informe del Banco de Bogotá conocido a mediados de junio, la situación es clara. Hacienda ya había usado el 78 % del cupo de TES autorizado para 2026.
Si la velocidad de colocación se mantenía, el cupo total se agotaría hacia mediados de agosto. Este jueves 9 de julio, precisamente, el Gobierno emitió COP 3 billones más en títulos. Los vencimientos son a 4, 9, 14 y 32 años.
La demanda fue de COP 6,2 billones, 4,1 veces el monto ofrecido. Las tasas de esos TES quedaron en 12,120 % para los TES 2030. Para los TES 2035 fue de 11,885 %.
Los TES 2040 cerraron en 11,850 % y los TES 2058 en 12,050%. Todas estas tasas están cercanas a la actual tasa de intervención del Banco de la República. Esa tasa se encuentra en 12 %.
Esa dinámica tiene un efecto directo sobre el dólar. Tasas altas en TES atraen capital extranjero que llega en dólares. Ese capital se convierte a pesos y presiona la divisa a la baja.
Sin embargo, el margen se estrecha considerablemente. El Gobierno que se posesiona el 7 de agosto llegará con poco espacio disponible. El cupo de emisión para lo que queda del año está prácticamente agotado.
La semana pasada, en una decisión que sorprendió a buena parte del mercado, ocurrió algo importante. La Junta del Banco de la República subió la tasa de intervención en 75 puntos básicos. Así, la tasa llegó hasta 12 %.
La votación fue dividida: cuatro codirectores a favor del alza. Dos codirectores optaron por un recorte de 50 puntos. Uno defendió dejarla quieta.
El mercado esperaba un ajuste más modesto, de solo 50 puntos. La decisión generó sorpresa entre los analistas financieros. Las consecuencias para el mercado cambiario fueron inmediatas.
Con la inflación en 6,14 % y lejos de la meta del 3 %, el panorama es complejo. El diferencial entre las tasas colombianas y las de la Reserva Federal se amplía. La Reserva Federal de Estados Unidos lleva meses en 3,75 %.
Eso hace más atractivo el peso para quienes buscan rentabilidad. Los inversionistas traen dólares e invierten en deuda local. De paso, fortalecen la moneda colombiana.
El DANE informó el martes que la inflación anual en Colombia llegó a 6,14 % en junio. Este dato está un punto y medio por encima de la meta del Banco de la República. También es 1,32 puntos más que en el mismo mes del año pasado.
En términos mensuales, los precios subieron 0,39 % entre mayo y junio. Los alimentos fueron los que más empujaron el dato mensual. La cebolla subió 13,18 %.
El tomate de árbol aumentó 12,20% y las papas 9,85%. El arriendo, que pesa mucho en el bolsillo de los hogares, también siguió al alza. Este rubro es especialmente sensible para las familias colombianas.
En el acumulado anual, los restaurantes y hoteles fueron la división más cara. La variación fue de 9,59 %, seguida por salud, con 8,39 %. Estos sectores muestran presiones inflacionarias persistentes.
El dato estuvo en línea con lo que esperaba el mercado. Los analistas ya anticipan que la inflación cerrará este año por encima del 6 %. Para el dólar, una inflación persistentemente alta refuerza el argumento del Banrep.
Mantener las tasas elevadas se vuelve necesario para controlar los precios. Esto, a su vez, sigue dándole oxígeno al peso. La moneda colombiana se beneficia de esta política monetaria restrictiva.
En Estados Unidos, las solicitudes iniciales de subsidio por desempleo bajaron levemente. Llegaron a 215.000 en la semana que terminó el 4 de julio. Según informó este jueves el Departamento de Trabajo, el resultado fue positivo.
El resultado estuvo por debajo de las 217.000 que esperaba el mercado. Las solicitudes continuas, que miden el total de personas recibiendo prestaciones, subieron ligeramente. Llegaron a 1,81 millones.
El dato sugiere que los empleadores siguen siendo reacios a despedir trabajadores. No obstante, el informe de empleo de junio ya había mostrado una desaceleración. La contratación en Estados Unidos se está enfriando gradualmente.
La Reserva Federal de Estados Unidos se reúne el 28 y 29 de julio. En esa reunión decidirá sobre tasas de interés. Si confirma que se acerca un recorte, el dólar seguiría perdiendo terreno frente al peso.
Si sale más cauta de lo esperado, la situación podría cambiar. Parte de esta calma cambiaria podría revertirse rápidamente. Los mercados están atentos a cualquier señal de la Fed.
Esta semana llega con un dato que puede mover la aguja del dólar. El DANE publica la inflación de junio. Se espera que se ubique algo por encima del 6 % anual.
Si el dato confirma esa expectativa, refuerza el argumento que usó el Banrep. La decisión de subir la tasa la semana pasada tendría más sustento. Con eso el diferencial frente a la Reserva Federal se mantiene ancho.
Esto le sigue dando oxígeno al peso colombiano en los mercados internacionales. Los inversionistas continúan viendo atractivo en los activos locales. La rentabilidad ajustada por riesgo sigue siendo competitiva.
Si el costo de vida sorprende a la baja, el efecto es el contrario. Empezaría a tomar fuerza la idea de que el ciclo de alzas está cerca. El peso perdería parte del atractivo que le da hoy la tasa alta.
El dólar tendría más espacio para rebotar en ese escenario. Los analistas monitorean cuidadosamente cada publicación de datos económicos. Las proyecciones se ajustan constantemente según la nueva información.
En el frente externo, la Reserva Federal de Estados Unidos se reúne pronto. La cita es el 28 y 29 de julio para decidir sobre tasas de interés. El mercado ya descuenta buena parte de sus próximas señales.
El dato flojo de empleo en ese país ha generado expectativas. Si la Fed confirma que se acerca un recorte de tasas, habrá consecuencias. El dólar seguiría perdiendo terreno frente al peso colombiano.
Si sale más cauta de lo esperado, parte de esta calma se revierte. Los mercados emergentes son especialmente sensibles a estas decisiones. El carry trade podría ajustarse rápidamente según las señales de la Fed.
Para las próximas semanas, las expectativas no indican un dólar más caro que el de ahora. Diego Franco, de Franco Capital Asset Management, ve a la moneda estadounidense estabilizándose. Su proyección es entre COP 3.300 y COP 3.320.
Daniel Londoño Tapia, country manager de Global66, maneja un rango diferente. Su estimación va de COP 3.320 a COP 3.420. Considera que hay espacio para un rebote hasta COP 3.450.
Incluso podría llegar a COP 3.500 si el peso se reacopla con sus pares regionales. Algo que ya anticipan varios analistas del mercado cambiario. Las monedas latinoamericanas han mostrado comportamientos similares recientemente.
Juan David Ballén, director de Economía y Mercado de Aval Asset Management, condiciona el escenario. Las decisiones políticas concretas serán determinantes para el comportamiento del dólar. Su análisis incorpora variables más allá de lo puramente económico.
“Una eventual reactivación de la exploración y explotación de hidrocarburos, junto con una reducción en la carga tributaria empresarial, contribuiría a recuperar la confianza de los inversionistas y favorecería el retorno de la inversión extranjera directa. De materializarse este escenario, el dólar podría mantenerse débil durante el segundo semestre”.
La Encuesta de Opinión Financiera de Fedesarrollo, en su edición de junio, muestra expectativas claras. El mercado espera un dólar en COP 3.650 para diciembre de 2026. Es más de COP 300 por encima de donde cotiza hoy.
Esta diferencia sugiere que los analistas anticipan una corrección. El fortalecimiento del peso podría no ser sostenible en el largo plazo. Factores estructurales de la economía colombiana entrarían en juego.
El contexto político también jugará un papel fundamental en los próximos meses. El nuevo gobierno que asume el 7 de agosto tendrá decisiones importantes que tomar. La política fiscal y las señales hacia la inversión extranjera serán cruciales.
El espacio limitado en el cupo de emisión de TES complica el panorama fiscal. El próximo gobierno deberá buscar alternativas para financiar sus necesidades. La sostenibilidad de la deuda pública está bajo escrutinio constante.
Mientras tanto, el Banco de la República mantiene su postura restrictiva frente a la inflación. La meta del 3 % parece lejana con los datos actuales. La autoridad monetaria deberá balancear el control de precios con el crecimiento económico.
Los sectores productivos han expresado preocupación por las tasas de interés elevadas. El costo del crédito afecta la inversión y el consumo. Sin embargo, el control inflacionario sigue siendo la prioridad del Banco de la República.
La dinámica del mercado cambiario refleja estas tensiones entre múltiples objetivos. Por un lado, tasas altas atraen capital y fortalecen el peso. Por otro, encarecen el financiamiento para empresas y hogares.
El sector exportador también observa con atención el comportamiento del dólar. Un peso fuerte reduce la competitividad de los productos colombianos en mercados internacionales. Los cafeteros y otros exportadores tradicionales sienten esta presión.
No obstante, un peso fuerte también tiene beneficios para ciertos sectores. Las importaciones se abaratan, beneficiando a consumidores y empresas que dependen de insumos externos. El balance de estos efectos es complejo y varía por sector.
La volatilidad esperada para los próximos meses mantiene a los inversionistas atentos. Las decisiones de la Reserva Federal serán un catalizador importante. Cualquier cambio en la política monetaria estadounidense tendrá efectos inmediatos en Colombia.
Además, los datos de inflación locales seguirán marcando el ritmo de las decisiones del Banrep. Cada publicación mensual del DANE será analizada minuciosamente por el mercado. Las expectativas se ajustarán en consecuencia.
El comportamiento del petróleo, principal producto de exportación colombiano, también influye. Aunque los precios internacionales han mostrado relativa estabilidad, cualquier shock podría alterar el panorama. Las tensiones geopolíticas globales siguen siendo un factor de riesgo.
La confianza empresarial y del consumidor será otro indicador a seguir. Si el nuevo gobierno logra generar optimismo sobre la economía, podría haber efectos positivos. La inversión extranjera directa respondería a señales claras de estabilidad y oportunidad.
El mercado de TES seguirá siendo un termómetro importante de las expectativas. Las tasas en las subastas reflejan el apetito de los inversionistas por activos colombianos. La demanda robusta de esta semana muestra que ese apetito se mantiene.
Sin embargo, la sostenibilidad de esta dinámica depende de múltiples factores. El espacio fiscal limitado es una restricción real para los próximos meses. El nuevo gobierno deberá navegar estas aguas con prudencia y creatividad.