La economista Elsa Noguera asumirá como ministra de Transporte del gobierno de Abelardo de la Espriella. El presidente electo confirmó este martes su nombramiento. Ella iniciará funciones el próximo 7 de agosto.

Noguera acumula más de una década de experiencia en el sector público. Fue la primera mujer elegida por voto popular como alcaldesa de Barranquilla entre 2012 y 2015. Posteriormente, ocupó la gobernación del Atlántico entre 2020 y 2023. También se desempeñó como ministra de Vivienda durante el gobierno de Juan Manuel Santos.

Es economista de la Universidad Javeriana. Además, posee un MBA de la Universidad del Norte. Ha participado en juntas directivas de entidades de infraestructura y servicios públicos. Entre estas organizaciones figuran Findeter, Transmetro, Triple A y el Área Metropolitana de Barranquilla.

Su llegada coincide con uno de los momentos más exigentes para el sector. Noguera deberá enfrentar una lista de promesas acumuladas. También encontrará proyectos represados que esperan solución. Un contador está corriendo hacia 2027. Ese año las concesiones 4G terminarán su etapa constructiva. El sector de obras civiles quedará sin el motor que lo ha sostenido.

Según el más reciente informe de Corficolombiana, el sector de obras civiles opera al 64% de su capacidad prepandemia. Sin el empuje de la Primera Línea del Metro de Bogotá, ese número estaría 10 puntos más abajo. El metro ya alcanza un avance del 77%. El resto del país, sin Bogotá, funciona al 54%.

Las concesiones 4G transformaron la red vial del país en la última década. Ahora están llegando a su fin constructivo. Su aporte al CAPEX de infraestructura cayó del 0,75% del PIB en 2019. En 2026 representa menos del 0,1%. Lo que debería reemplazarlas avanza con lentitud.

La primera ola de proyectos 5G muestra un progreso limitado. Cuatro están en construcción con un avance promedio del 33%. Once permanecen en preconstrucción. Si esos once proyectos no entran a obra en los próximos meses, el país enfrentará un vacío. Este vacío de inversión no tiene precedente reciente.

Los 49 billones de pesos en cartera 5G representan la única palanca disponible. Esta no depende de la capacidad ejecutora del Estado. Por tanto, resulta fundamental acelerar su implementación. De lo contrario, el sector quedará paralizado.

Una de las primeras tareas de Noguera será ajustar lo que se debe. Más que anunciar nuevos proyectos, deberá resolver deudas pendientes. El Invías acumula deudas con contratistas. Mientras tanto, la ANI tiene laudos arbitrales y conciliaciones pendientes.

Ambas situaciones funcionan como una alerta para inversionistas privados. Cualquiera que evalúe entrar al mercado recibe una señal negativa. Mientras no se solucionen estos problemas, el mensaje es claro. El Estado cumple a medias con sus compromisos.

A esto se suma la ejecución presupuestal del Invías. Esta llegó a su mínimo histórico en abril de 2026. Apenas se ejecutaron 55.717 millones de pesos. En el mismo mes de 2023 se habían ejecutado 670.419 millones. La diferencia resulta alarmante.

La institución ha tenido ocho directores en cuatro años. Esta rotación constante genera inestabilidad. El Invías necesita reconstruir capacidad técnica antes de poder ejecutar presupuesto. Sin esta reconstrucción, los recursos seguirán sin utilizarse.

Proyectos como Accesos Norte II y ALO Sur llevaron años esperando luz verde. Las licencias ambientales se demoraron indefinidamente. Apenas en enero pudieron avanzar en el cronograma. Sin embargo, no todos los proyectos cuentan con buenas noticias.

El Canal del Dique y la vía Mulaló-Loboguerrero acumulan décadas de discusión. Aún no tienen resolución. Para los analistas, las tardanzas están condicionadas a varios factores. Los estudios deben llegar bien hechos desde el principio.

Como explicó Darío Hidalgo, profesor de la Universidad Javeriana, el problema no es la Autoridad Nacional de Licencias Ambientales. “El problema está principalmente en la calidad de los estudios que se presentan para licenciamiento ambiental”, señaló. Proyectos mal estructurados generan retrasos. Luego estos retrasos se atribuyen a la burocracia.

El otro nudo son las consultas previas con comunidades. El mecanismo existe para proteger derechos. Sin embargo, en la práctica se ha convertido en un proceso sin plazos definidos. Aparecen nuevas agrupaciones y nuevos representantes. El proyecto queda paralizado indefinidamente.

Con la llegada de la nueva ministra, se necesita una propuesta concreta. Esta debe dar previsibilidad al proceso. Al mismo tiempo, no puede erosionar los derechos constitucionales. Estos derechos justifican la existencia del mecanismo.

El 90% de la carga nacional viaja por carretera. El costo logístico equivale al 15,6% del valor de los productos. Esta cifra más del doble del promedio de la OCDE. Sin embargo, la respuesta no puede ser solo más asfalto.

Colombia tiene 3.522 kilómetros de red férrea. Solo 1.266 operan de forma continua. Casi toda esa operación sirve para exportar carbón. El tren no mueve la economía del país. Simplemente acompaña a la minería.

La concesión de La Dorada-Chiriguaná fue adjudicada el año pasado. Representa el primer paso real hacia cambiar esta situación. Sin embargo, reactivar los corredores férreos puede tomar décadas. Desde los estudios hasta la operación plena transcurre mucho tiempo. Cada mes de retraso en las decisiones iniciales se paga con años de espera.

En los ríos, la situación es similar. Colombia tiene 24.000 kilómetros de cuencas fluviales. De estos, 8.000 son navegables. Apenas el 2% de la carga nacional se mueve por ellos. Esta cifra revela un potencial desaprovechado.

El Magdalena, el Meta y el Putumayo podrían ser la columna vertebral logística. No lo son porque nunca hubo dragados permanentes. Tampoco existen puertos fluviales articulados con la red terrestre. La infraestructura multimodal sigue siendo una promesa incumplida.

La Cámara Colombiana de Infraestructura entregó a todos los candidatos presidenciales una hoja de ruta. Esta incluye fechas específicas: 30, 90 y 180 días. El Plan Maestro de Transporte Intermodal existe desde 2015. Los cuellos de botella están identificados. Los proyectos tienen nombre, número y coordenadas.

Lo que ha faltado es la combinación de varios elementos. Se necesita confianza institucional. También se requiere ejecución presupuestal sostenida. Además, deben enviarse señales claras al capital privado. Estas tres cosas no se construyen con anuncios.

Los anuncios abundan en los escritorios del Ministerio. En cambio, se construyen con decisiones concretas. Estas deben tomarse en los primeros días. Es cuando el entusiasmo se mezcla con el sinsabor de los problemas.

Noguera enfrentará el desafío de convertir diagnósticos en acciones. Los estudios y planes existen. Los recursos están identificados. Ahora falta la voluntad política para ejecutar. También se necesita la capacidad técnica para implementar.

El sector privado observa con atención. Los inversionistas esperan señales de estabilidad. Las reglas del juego deben ser claras. Los compromisos del Estado deben cumplirse. Solo así regresará la confianza necesaria para invertir.

Los próximos meses serán determinantes. Las decisiones que tome la nueva ministra tendrán efectos de largo plazo. El país no puede permitirse otro cuatrienio de oportunidades perdidas. La infraestructura es la base del desarrollo económico.

El tiempo corre en contra. Las concesiones 4G terminan pronto. Los proyectos 5G avanzan lentamente. El sector de obras civiles se contrae. El empleo en construcción depende de estas decisiones. Miles de familias esperan que la infraestructura se reactive.

Colombia necesita mucha infraestructura. Parece que el país estuviera aún en el siglo XIX. Hay que aprovechar los ríos. Es necesario bajar los costos de transporte. La competitividad del país depende de ello.

Los desafíos son urgentes y complejos. No hay tiempo para curvas de aprendizaje. La ministra deberá actuar con rapidez. También necesitará construir consensos. Las comunidades deben ser parte de las soluciones. Los empresarios deben recuperar la confianza.

El próximo gobierno heredó problemas acumulados durante décadas. Pero también recibe herramientas para solucionarlos. Los proyectos están diseñados. Los estudios están listos. Solo falta ejecutar con eficiencia y transparencia.

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