La deuda del Gobierno colombiano crece ahora más rápido que el crédito de hogares y empresas. Esta comparación revela la magnitud de la presión fiscal actual. José Ignacio López, presidente de ANIF, presentó cifras contundentes sobre esta situación preocupante.

La deuda interna del Gobierno supera en 125 billones la deuda total de los colombianos. Esta cifra incluye todas las modalidades de crédito del sistema financiero. Además, desde agosto de 2022 la cartera bruta aumentó 142 billones de pesos. En contraste, la deuda interna de la Nación se disparó 386 billones durante el mismo período.

Las cifras del Ministerio de Hacienda confirman el deterioro acelerado de las finanzas públicas. Al cierre de marzo de 2026, la deuda pública alcanzó 1.215 billones de pesos. De este total, 865 billones corresponden a deuda interna. Por otro lado, 349,6 billones representan deuda externa.

Hace apenas un año, en marzo de 2025, la deuda bruta era de 1.054 billones. El aumento anual fue de 161 billones de pesos. Esto equivale a un crecimiento cercano al 15 por ciento en doce meses.

La perspectiva de mediano plazo resulta aún más alarmante para los analistas económicos. En marzo de 2024, el saldo total rondaba los 887 billones de pesos. Durante 2023 estaba cerca de 879 billones de pesos colombianos.

En tres años, la deuda pública aumentó más de 330 billones de pesos. La deuda interna fue el principal motor de este crecimiento acelerado. Simultáneamente, las tasas locales alcanzaron niveles no vistos en más de veinte años.

Esta combinación resulta particularmente crítica para cualquier ministro de Hacienda. Incluso dormir tranquilo se convierte en un lujo inalcanzable bajo estas circunstancias.

ANIF sostiene que la expansión de la deuda pública presiona directamente el costo del dinero. “No sorprende que la presión de la deuda pública en el mercado local financiero haya elevado y mantenga las tasas de interés altas”, dijo López. El efecto sobre la economía real se vuelve cada vez más evidente.

El centro de investigaciones económicas de Corficolombiana adoptó un tono todavía más agresivo. En un informe reciente, la firma aseguró que “las finanzas públicas de Colombia están al filo del precipicio”. Además, advirtió que el próximo gobierno enfrentará decisiones fiscales extremadamente difíciles.

Según Corficolombiana, el próximo gobierno tendrá que ejecutar un ajuste fiscal considerable. Este ajuste equivaldría a entre 3 y 4 puntos del PIB. Solo así se podría recuperar la sostenibilidad de las cuentas públicas.

El reporte cuestiona directamente el ritmo de crecimiento del gasto público. “Desde 2019, el gasto público ha crecido cinco veces más rápido que los ingresos”, señaló Corficolombiana. Esta dinámica insostenible explica gran parte de la crisis actual de las finanzas públicas.

La firma propuso una agenda de austeridad con medidas concretas y potencialmente polémicas. Entre ellas figura la reducción de ministerios y el recorte de gastos de funcionamiento. También sugiere revisar transferencias y contratos de prestación de servicios del Estado.

La preocupación del mercado se refleja claramente en los TES. Estos títulos de deuda pública que emite el Gobierno muestran señales de alarma. Varias referencias en pesos llegaron a negociarse por encima del 15 por ciento.

Estos máximos no aparecían desde hace más de dos décadas en el mercado colombiano. El informe advierte que Colombia está refinanciando deuda cada vez más cara. Este proceso busca aliviar presiones de corto plazo sin resolver el problema estructural.

“En 2026, el cupón promedio de las nuevas emisiones de TES ronda el 10,4 %, evidenciando una transición hacia deuda concentrada en tasas de dos dígitos”, indicó Corficolombiana. Este cambio marca un punto de inflexión en la estructura de financiamiento del Estado.

El impacto ya empezó a trasladarse al costo estructural de la deuda interna. El cupón promedio del stock pasó de 8,43 por ciento a 9,78 por ciento. Este incremento de 136 puntos básicos ocurrió en apenas un año.

Esto significa que el Estado tendrá que destinar más recursos al pago de intereses. Esta obligación se extenderá durante la próxima década. Paradójicamente, esto ocurre justo cuando el espacio fiscal luce más estrecho que nunca.

La tensión también se siente en la caja del Gobierno de manera preocupante. Bancolombia y el Banco de la República informaron sobre la situación de liquidez. La caja de la Nación cerró abril en 7,5 billones de pesos colombianos.

Aunque hubo una recuperación frente a marzo, cuando estaba en 6,8 billones, el nivel sigue siendo históricamente bajo. Hace un año, en abril de 2025, la caja del Tesoro ascendía a 13,8 billones. Esto representa casi el doble del nivel actual de recursos disponibles.

El dato actual se convirtió en el segundo más bajo para ese mes. Esta marca solo supera al registrado en abril de 2024 en la última década.

En marzo, la situación era aún más crítica según los analistas de ANIF. Solo había recursos para cinco días de operación del Estado. En ese momento se requieren, en promedio, 1,4 billones para funcionamiento. Esta cifra cubre transferencias y servicio de deuda del Gobierno nacional.

Corficolombiana sostiene que la pérdida de confianza ya está encareciendo toda la financiación. El informe recuerda que Standard & Poor’s rebajó hace un mes la calificación crediticia. Colombia pasó a BB-, una categoría de mayor riesgo para los inversionistas internacionales.

Mientras tanto, la prima de riesgo y las tasas de los TES permanecen elevadas. Estos indicadores se mantienen en máximos de cuatro años sin señales de mejora.

Aun así, el mercado todavía reconoce un elemento clave a favor de Colombia. El país nunca ha incumplido el pago de su deuda. Esta trayectoria incluye incluso la crisis latinoamericana de los años ochenta.

El problema es que buena parte de esa reputación descansaba en la disciplina fiscal. Esta narrativa empezó a agrietarse durante los últimos años. La credibilidad construida durante décadas se erosiona rápidamente ante el deterioro de las cuentas públicas.

“El reto no será solo financiar el déficit, sino recuperar la confianza de los inversionistas”, advirtió Corficolombiana. Esta doble tarea representa el mayor desafío para el próximo gobierno. La ventana de oportunidad para actuar se estrecha cada día que pasa.

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