En un avance científico sin precedentes, un grupo de investigadores ha descubierto más de 200 virus gigantes en los océanos del mundo. Este hallazgo, publicado en la revista Nature npj Viruses, revela la complejidad y el impacto de estos microorganismos en los ecosistemas marinos. Los virus gigantes, aunque invisibles a simple vista, desempeñan un papel crucial en la dinámica de los océanos. Son la principal causa de muerte del fitoplancton, organismos que forman la base de la red alimentaria marina. Sin embargo, su influencia va más allá de la simple depredación.
El estudio, liderado por científicos de la Universidad de Miami, ha sido uno de los más exhaustivos realizados hasta la fecha. Utilizando un supercomputador y analizando datos públicos, los investigadores identificaron 230 nuevos virus gigantes. Además, caracterizaron sus funciones, revelando su capacidad para manipular procesos biológicos en sus huéspedes. Este descubrimiento es significativo, ya que sugiere que los virus gigantes pueden influir en la fotosíntesis y otros procesos metabólicos de los protistas, organismos unicelulares nucleados que incluyen algas, amebas y flagelados.
Los protistas son fundamentales en las redes tróficas oceánicas, y su interacción con los virus gigantes podría tener implicaciones profundas en la biogeoquímica marina. Según Benjamin Minch, autor principal del estudio, estos virus desempeñan un papel desmesurado en la manipulación del metabolismo de sus huéspedes durante la infección. Esta capacidad de manipulación podría tener aplicaciones biotecnológicas, ya que algunas funciones de los virus podrían representar enzimas novedosas.
Mohammad Moniruzzaman, coautor del estudio, destaca que las funciones novedosas halladas en los virus gigantes podrían tener un potencial biotecnológico significativo. Esto se debe a que algunas de estas funciones podrían representar enzimas novedosas, útiles en diversas aplicaciones industriales y ambientales. Además, el conocimiento adquirido podría ayudar a los dirigentes locales a prepararse mejor ante eventos como las floraciones de algas nocivas, que pueden afectar las costas y las vías fluviales.
El impacto de los virus gigantes no se limita a los océanos. Los investigadores señalan que estos virus también podrían estar presentes en bahías, ríos y lagos locales. Por lo tanto, el estudio proporciona un nuevo marco para mejorar las herramientas de detección de virus, lo que podría ser crucial para controlar la contaminación y los patógenos en nuestras vías fluviales.
La investigación también plantea preguntas sobre el papel de los virus en la evolución de los ecosistemas marinos. Al manipular el metabolismo de sus huéspedes, los virus gigantes podrían influir en la evolución de los protistas y otros organismos marinos. Esto podría tener implicaciones para la biodiversidad y la resiliencia de los ecosistemas oceánicos frente al cambio climático y otras amenazas ambientales.