La desaparición de Andrés Ortiz, un joven estilista de la comunidad LGBTIQ+ en Tarazá, Antioquia, ha generado una profunda preocupación y movilización social. Desde el 14 de abril, cuando fue visto por última vez en un establecimiento de comidas, su paradero es desconocido. La comunidad y su familia están sumidos en la angustia, especialmente tras conocer que días antes de su desaparición, Andrés fue víctima de una brutal golpiza motivada por su orientación sexual.
La violencia contra las personas LGBTIQ+ en Colombia, y en particular en Antioquia, es un problema persistente y alarmante. Según Caribe Afirmativo, en lo que va del año se han registrado cerca de 800 vulneraciones a los derechos de esta comunidad en la región. Además, 30 asesinatos han sido reportados, de los cuales 15 ocurrieron en Antioquia. Estos datos reflejan una realidad preocupante que exige una respuesta contundente por parte de las autoridades.
La familia de Andrés, conocido cariñosamente como “Chicle”, ha denunciado que el joven fue abordado en la calle por un hombre que lo golpeó y amenazó debido a su orientación sexual. Este ataque homofóbico, ocurrido días antes de su desaparición, es una pieza clave en la investigación que las autoridades están llevando a cabo para determinar si existe una conexión entre ambos eventos.
El 16 de abril, la alcaldía de Tarazá confirmó la desaparición de Andrés y realizó un llamado a la ciudadanía para que aporte cualquier información que pueda ayudar a encontrarlo. Además, se organizó una velatón en el parque principal del municipio el 20 de abril, donde la comunidad se reunió para exigir justicia y visibilizar la situación de vulnerabilidad que enfrenta la población LGBTIQ+ en la región.
Un familiar de Andrés expresó su frustración ante la falta de acción por parte de las autoridades, afirmando: “Que las autoridades nos ayuden. No es justo que una familia entera esté desesperada y angustiada, y no solo la familia, sino el pueblo entero, porque todos hacemos hasta lo imposible por buscarlos, y las autoridades no hacen nada”. Este sentimiento de impotencia es compartido por muchos en la comunidad, quienes sienten que las instituciones no están haciendo lo suficiente para protegerlos.
La situación en Antioquia ha captado la atención nacional, especialmente tras el brutal asesinato de Sara Millerey González en Bello. Sara fue golpeada y arrojada a un río por presuntos miembros de una banda delincuencial. Aunque fue rescatada con vida, falleció debido a la gravedad de sus heridas. Este caso, junto con la desaparición de Andrés, subraya la urgente necesidad de implementar medidas efectivas para proteger a las personas LGBTIQ+ y garantizar su derecho a vivir sin miedo.
Es crucial que las autoridades locales y nacionales tomen medidas concretas para abordar esta crisis. La gobernación de Antioquia debe trabajar en conjunto con organizaciones de derechos humanos y colectivos LGBTIQ+ para desarrollar políticas públicas que promuevan la inclusión y la seguridad de esta comunidad. Además, es fundamental que se realicen investigaciones exhaustivas y se sancione a los responsables de actos de violencia y discriminación.
La desaparición de Andrés Ortiz no debe quedar en el olvido. Su caso es un recordatorio de la lucha constante por los derechos y la dignidad de las personas LGBTIQ+. La sociedad en su conjunto debe unirse para exigir justicia y trabajar hacia un futuro donde todos puedan vivir con libertad y respeto, independientemente de su orientación sexual o identidad de género.