En las veredas Lisboa y Mina Rica, ubicadas en el corregimiento La Cristalina de Manizales, la comunidad enfrenta un problema persistente y peligroso: los constantes derrumbes que afectan la movilidad y la seguridad. Los habitantes han alzado su voz para exigir una intervención definitiva que frene esta situación. La vía, que es crucial para la comunicación y el transporte de productos agrícolas, permanece cerrada con frecuencia debido a los deslizamientos de tierra. Esta situación no solo los deja incomunicados, sino que también pone en riesgo sus vidas.
Hugo Moncada, vocero de Promueve Más, ha señalado que el punto es crítico. La responsabilidad de encontrar una solución permanente recae sobre la Secretaría de Infraestructura de Caldas y la Unidad de Gestión del Riesgo. Moncada explicó que, aunque hay maquinaria en el sector, los derrumbes son constantes, especialmente en la temporada de lluvias. Esto convierte el lugar en un sitio peligroso para transitar.
La Unidad de Gestión del Riesgo de Manizales ha confirmado que ya realizaron visitas al sitio. Sin embargo, aclararon que no pueden intervenir directamente, ya que la vía es de carácter departamental. Diego Rivera, director de la entidad, explicó que procedieron a realizar la visita y el recorrido correspondiente. Luego, informaron a la gobernación para iniciar una articulación con las autoridades departamentales. Esta coordinación es esencial para abordar el problema de manera efectiva.
Por su parte, la Secretaría de Infraestructura de Caldas ha indicado que están trabajando en el lugar. Técnicos evalúan el terreno y realizan labores de remoción de tierra. Aunque la vía ya fue habilitada, se mantiene bajo monitoreo debido a la posibilidad de nuevas afectaciones. Este monitoreo es crucial para prevenir incidentes futuros.
El 15 de junio, un trágico incidente subrayó la gravedad de la situación. Ramiro Franco López, un adulto mayor de 83 años, falleció tras recibir un golpe en la cabeza por una piedra desprendida de una ladera. El hecho ocurrió tras un derrumbe mientras caminaba por la zona. Fue trasladado a un hospital, donde lamentablemente falleció un día después. Este suceso ha conmocionado a la comunidad y ha intensificado sus demandas de una solución definitiva.
Los habitantes de Lisboa y Mina Rica insisten en que no basta con despejar la carretera de forma provisional. Piden obras que eviten que los deslizamientos los sigan dejando aislados y puedan afectar su seguridad. La comunidad está preocupada por su bienestar y el de sus familias. Además, la interrupción constante de la vía afecta la economía local, ya que dificulta la salida de productos agrícolas.
Existen múltiples visiones sobre cómo abordar este problema. Algunos proponen la construcción de muros de contención y sistemas de drenaje adecuados para estabilizar el terreno. Otros sugieren la reforestación de las laderas para prevenir la erosión. También se ha planteado la posibilidad de desviar la carretera hacia una zona menos propensa a deslizamientos. Cada una de estas propuestas tiene sus ventajas y desafíos.
La construcción de muros de contención podría ofrecer una solución sólida y duradera. Sin embargo, requiere una inversión significativa y un estudio detallado del terreno. Por otro lado, la reforestación es una medida más sostenible a largo plazo, pero sus efectos no son inmediatos. Desviar la carretera podría ser una opción viable, pero implicaría un cambio significativo en la infraestructura existente.
Es fundamental que las autoridades consideren todas estas opciones y trabajen en conjunto con la comunidad para encontrar la mejor solución. La participación activa de los habitantes es crucial para garantizar que las medidas adoptadas respondan a sus necesidades y preocupaciones. Además, es importante que se realicen estudios geotécnicos exhaustivos para comprender mejor la dinámica del terreno y prevenir futuros deslizamientos.