Un hombre desesperado caminaba por las calles del Centro de Montevideo. “Por favor, ayuda”, gritaba mientras intentaba mantener el equilibrio. Acababa de ser apuñalado tras una discusión de tránsito. Caminó unos metros más buscando auxilio. Su cuerpo comenzaba a perder control de a poco. “Me apuñaló”, logró decir señalando al conductor que había huido. La ambulancia y la policía llegaron rápidamente al lugar.
El momento quedó registrado por el influencer Diego Ibañez. Fue él quien llamó a la Policía inmediatamente. El ataque ocurrió a las 19 horas del lunes. Las imágenes mostraban la gravedad de la situación. Un hombre herido pedía ayuda desesperadamente. Los transeúntes observaban sin saber cómo reaccionar.
Juan Carlos Mendoza era el nombre del delivery venezolano. Tenía 62 años de edad. Fue trasladado inmediatamente al hospital público Maciel. Mientras tanto, las autoridades buscaban al agresor. El conductor del vehículo había escapado del lugar. Sin embargo, fue detenido a pocas cuadras.
El arrestado era un hombre de 30 años. No tenía antecedentes penales previos. Sí contaba con una indagatoria por violencia doméstica. Tras su detención, confesó el arma utilizada. Había apuñalado a Mendoza con un destornillador. La información fue confirmada por fuentes policiales.
Mendoza no resistió las heridas recibidas. Al poco rato murió en el hospital. El crimen generó una fuerte conmoción social. Uruguay se enfrentaba a un hecho violento inesperado. La noticia se difundió rápidamente por todos los medios.
La discusión había comenzado en el tránsito. Ambos conductores protagonizaron un altercado vehicular. Llegaron a un semáforo en rojo. El chofer agresor se bajó de su auto. Golpeó al delivery con violencia. Mendoza intentó defenderse usando su casco.
Fue en ese momento cuando ocurrió lo peor. El joven agarró un destornillador de su auto. Lo apuñaló en el abdomen sin contemplación. Luego huyó del lugar rápidamente. Dejó a Mendoza herido en la calle.
El agresor explicó posteriormente su comportamiento. Dijo que no asistió a la víctima porque se asustó. La declaración fue informada por Telemundo de Canal 12. Sus palabras generaron indignación en la población. La excusa parecía insuficiente ante la gravedad del hecho.
Juan Carlos Mendoza había llegado solo a Uruguay. Fue hace seis años cuando tomó esa decisión. Con el paso del tiempo, convenció a su familia. Les comentaba constantemente que Uruguay era seguro. El país le ofrecía tranquilidad y oportunidades.
El primero en hacerle caso fue su hijo mayor. Luego viajaron su esposa y su hijo menor. La familia se reunió finalmente en Montevideo. Buscaban una vida mejor y más segura. Uruguay representaba esa esperanza para ellos.
Javier, uno de sus hijos, ahora reclama Justicia. Entre lágrimas, recordó a su padre. “Estábamos hace seis años en Uruguay”, relató con dolor. “Él llegó primero y fue quien me dijo: ‘Hijo, vení para acá, que acá me está yendo bien'”. La seguridad del país fue determinante para la decisión.
La posibilidad de trabajo también sedujo a la familia. Mendoza había encontrado estabilidad como delivery. El país les ofrecía lo que Venezuela no podía. Una vida tranquila y con oportunidades laborales.
“Mi papá era una persona muy trabajadora y muy tranquila”, contó Javier. Agregó que personas del lugar tienen otra versión. “Dicen que cuando mi papá pasó él estaba disculpándose con el señor”. La declaración refuerza el carácter pacífico de Mendoza. “No era para que hubieran pasado a los hechos como sucedió”, expresó con tristeza.
Javier recordó a su padre como alguien sonriente. “Era súper animado”, describió con nostalgia. “La mayoría de los repartidores lo conocía porque siempre ha trabajado de eso”. Mendoza era querido en su comunidad laboral. Sus compañeros lo apreciaban por su actitud positiva.
El hijo de la víctima pidió justicia públicamente. Reclama que el caso no quede impune. Este es el mismo reclamo de trabajadores de Pedidos Ya. Se movilizaron este martes en protesta. Las clásicas cajas rojas de la marca llevaban su foto.
Para los trabajadores, este no fue un caso aislado. La concentración fue frente a la Torre Ejecutiva. Es la casa de gobierno uruguaya. Buscaban visibilizar su situación de vulnerabilidad.
“Es parte de la sociedad, en lo que la sociedad uruguaya se está convirtiendo”, dijo Juan Pintos. Es miembro de la Unión de Trabajadores de Pedidos Ya. Lo expresó en una rueda de prensa. Relató que las amenazas a los delivery son diarias.
“Hay un número importante de personas que están en vehículos que están armadas”, denunció Pintos. Aclaró que no solo portan puñales. “Sino con armas de fuego”, agregó con preocupación. “Son repetidas muchas veces las ocasiones en las que rebasamos un vehículo”, explicó. “Y la persona se acerca y nos amenaza con un arma de fuego”, completó.
Pintos recordó a Mendoza con cariño. Lo describió como una persona con espíritu de trabajo agradable. “Siempre contaba sus anécdotas en el día a día”, recordó. “Daba gusto hablar con él”, aseguró el delivery.
La empresa Pedidos Ya emitió un comunicado oficial. Rechazó de forma enérgica la violencia ocurrida. Expresó su condena por el hecho. Anunció que abrirá espacios de contención. Serán para apoyar a los trabajadores afectados.
El presidente de la República, Yamandú Orsi, también se refirió al caso. Alertó por los niveles de violencia en la sociedad. “Cuando te lo cuentan no podés creer que eso nos esté pasando”, manifestó. “Es espantoso”, agregó el mandatario este martes.
Orsi habló en una rueda de prensa. “La violencia con la que nos estamos vinculando es terrible”, expresó con preocupación. “Te lo explican, te lo cuentan y no podés creer”, insistió. Sus palabras reflejaban la conmoción nacional.
En la noche de este martes ocurrió algo emotivo. Decenas de deliverys fueron hasta la casa velatoria. Allí se le dio el último adiós a Mendoza. Sus compañeros quisieron acompañarlo en su despedida. Llegaron con sus cajas rojas características.
La imagen de los repartidores reunidos fue conmovedora. Representaban la solidaridad entre trabajadores. Mostraban su dolor por la pérdida. También su indignación por la violencia sufrida.
El caso de Juan Carlos Mendoza expone varias problemáticas. La violencia en el tránsito es una de ellas. La vulnerabilidad de los trabajadores delivery es otra. También cuestiona la percepción de seguridad en Uruguay.
Un país que Mendoza consideraba seguro lo defraudó. La familia había emigrado buscando tranquilidad. Venezuela quedaba atrás con sus problemas. Uruguay prometía una vida mejor. Ahora esa promesa se había roto trágicamente.
La historia de Mendoza representa a muchos migrantes. Personas que buscan oportunidades en otros países. Que trabajan arduamente para salir adelante. Que confían en encontrar sociedades más seguras.
Los trabajadores de delivery enfrentan riesgos constantes. Están expuestos en las calles diariamente. Sufren amenazas y agresiones con frecuencia. Sus denuncias no siempre son escuchadas.
El agresor permanece detenido por las autoridades. Enfrenta cargos por homicidio. La Justicia deberá determinar su responsabilidad. La sociedad uruguaya espera una condena ejemplar.
La familia de Mendoza quedó destrozada. Perdieron al padre y esposo. Perdieron a quien los convenció de emigrar. Perdieron a quien les prometió seguridad.
Los compañeros de trabajo perdieron a un amigo. Alguien que siempre tenía una sonrisa. Que compartía sus anécdotas diarias. Que hacía más llevadero el trabajo.
Uruguay enfrenta un momento de reflexión. La violencia cotidiana está aumentando. Los ciudadanos se sienten cada vez más inseguros. Las autoridades deben tomar medidas urgentes.
El caso de Mendoza no debe quedar olvidado. Debe servir para generar cambios. Para proteger a los trabajadores vulnerables. Para reducir la violencia en las calles.
La comunidad venezolana en Uruguay también está conmocionada. Uno de los suyos fue asesinado violentamente. La seguridad que buscaban está en duda. El sueño de una vida mejor se ha oscurecido.
Las manifestaciones de los trabajadores continúan. Exigen mejores condiciones de seguridad. Piden protección para realizar su trabajo. Reclaman que sus vidas sean valoradas.
La muerte de Juan Carlos Mendoza marca un antes y después. Para su familia, para sus compañeros, para Uruguay. Un país que debe enfrentar su creciente violencia. Una sociedad que debe cuidar a sus trabajadores.