La coproducción de animación entre Colombia y Canadá ha emergido como un ejemplo notable de colaboración internacional en la industria del entretenimiento. Este esfuerzo conjunto no solo ha fortalecido la producción de contenido animado en Colombia, sino que también ha permitido a ambos países beneficiarse mutuamente de sus fortalezas y recursos. Juan López, presidente de Pipeline Studios, ha sido una voz clave en este proceso, destacando la importancia de los acuerdos de coproducción y el estado actual de la industria tras la pandemia de covid-19.
Canadá, reconocido mundialmente por su producción de contenido animado, ha sido un líder en el sector desde los años 40, gracias a pioneros como Norman McLaren. En las últimas décadas, el país ha consolidado su posición con empresas como Nelvana y Pipeline Studios, que han producido series populares como “Los Backyardigans” y “Star vs. las fuerzas del mal”. La colaboración con Colombia se formalizó en 2002 con un acuerdo de coproducción que busca proteger el valor cultural de cada país y fomentar el empleo local. Según López, estos tratados suelen tener una proporción de participación de 20-80, asegurando una contribución financiera y comercial significativa de ambas partes.
Telefilm Canadá establece que la mayoría del trabajo de animación debe realizarse en una de las dos naciones, con una participación mínima de residentes permanentes de ambos países. Además, la banda sonora y los diálogos deben estar en inglés, español o francés, y el reconocimiento de las instituciones nacionales debe figurar en los créditos y el material promocional. Este marco ha permitido que la industria canadiense se convierta en un destino atractivo para animadores de todo el mundo, aunque el Gobierno canadiense planea reducir el ingreso de nuevos estudiantes y trabajadores en los próximos años. Adaan Li Guampé, CEO de Piragna Studios, ve esto como una oportunidad para fortalecer la industria colombiana mediante la creación de nuevas empresas y programas de capacitación.
Pipeline Studios llegó a Colombia entre 2007 y 2008, invitado por el Gobierno para explorar el potencial del país en tecnología y animación. López destaca la colaboración con el SENA y otras instituciones como el Ministerio de Tecnologías de la Información y Comunicaciones y Comfama, que han sido fundamentales para el desarrollo de parques digitales y programas de instrucción. Esta estrategia ha sido clave para el crecimiento de la industria de animación en Colombia.
La pandemia de covid-19 tuvo un impacto significativo en la industria cinematográfica, pero la animación experimentó un aumento en la demanda, ya que era uno de los pocos tipos de contenido que se podía producir. Sin embargo, la alta demanda también reveló problemas en la contratación de personal capacitado, lo que llevó a empresas como Nelvana a buscar talento fuera de su provincia en Canadá. Chris Robinson, en un reportaje para el Canada Media Fund, señaló que el fin de la pandemia redujo las vistas de contenido en plataformas de streaming, lo que algunos vieron como una oportunidad para recalibrar la industria.
Juan López comentó sobre la disrupción que los servicios de streaming han causado en el mercado de animación. La llegada de YouTube y las redes sociales cambió los hábitos de consumo, y Netflix transformó el modelo de negocio. En 2024, empresas como Pixar y Paramount redujeron su fuerza laboral para enfocarse en producciones cinematográficas y reducir costos operativos. Esta tendencia también se observó en Europa, donde el estudio TeamTO se declaró en quiebra.
A pesar de estos desafíos, López se muestra optimista sobre el futuro de la industria. La consolidación actual ofrece oportunidades para quienes están bien posicionados, y las puertas se han abierto nuevamente para avanzar. Aunque la situación es compleja, López cree que se vislumbra un buen futuro para la animación, tanto en Canadá como en Colombia.