La Cámara de Representantes de Atlántico experimentó una renovación significativa en este periodo electoral. Solo una congresista logró reelegirse entre quienes buscaban continuar. Además, Cambio Radical consolidó su posición como principal fuerza política del departamento.
En Atlántico se contabilizaron 1.132.758 votos totales en estas elecciones. Esta cifra corresponde al 58,6 % de los votantes habilitados. Entre estos sufragios, hubo 22.497 no marcados. Asimismo, se registraron 35.762 votos anulados. También se contaron 28.756 votos en blanco.
Cambio Radical obtuvo 327.370 votos, representando el 30,4 % del total. Por su parte, el Pacto Histórico alcanzó 269.814 sufragios, equivalentes al 25,1 %. El Partido Liberal consiguió 196.117 votos, correspondientes al 18,2 %.
En comparación con el periodo anterior, Cambio Radical mantuvo sus tres curules. Mientras tanto, el Pacto Histórico sumó una curul adicional. Los liberales conservaron una representación. Sin embargo, los conservadores perdieron completamente su presencia en la región.
**Partido Liberal**
Jezmi Lizeth Barraza Arraut es la única representante que conserva su curul. Ha ocupado este cargo desde 2018. Es originaria de Soledad. Estudió administración de empresas en la Universidad del Norte de Barranquilla. También cursó diseño gráfico en la misma institución. Es hija de Sergio Barraza, reconocido empresario y político regional.
Cesar Antonio Barrera Vergara logró la otra curul liberal con 49.372 votos. Es ingeniero eléctrico de profesión. Es hermano de la concejal Heidy Barrera. Llegó a la Cámara con el respaldo de José Trocha Gómez.
**Cambio Radical**
Estefanel Gutiérrez Pérez fue el candidato más votado en todo el Atlántico. Alcanzó 96.799 votos. Es abogado y especialista en derecho constitucional. Posee una maestría en Gerencia y Práctica del Desarrollo de la Universidad de los Andes. Además, cuenta con estudios en derechos humanos en American University Washington College of Law.
Se ha dado a conocer como el ‘pelao del barrio’. Vive en el sector de Manga. En 2023 fue una de las grandes sorpresas electorales en Barranquilla. Resultó uno de los concejales más votados de la ciudad.
Welfran Junior Mendoza Torres ocupó el segundo lugar con 80.513 sufragios. Es abogado y magíster en Derecho Tributario. Fue electo diputado del Atlántico por dos periodos consecutivos. Renunció a este cargo para buscar el Congreso. Ha contado con el apoyo del excongresista Luis Diazgranados. También recibió respaldo de la familia Char.
Samir Eduardo Radi Chemas cierra la lista del partido con 57.482 votos. Es ingeniero industrial egresado de la Universidad del Norte. Fue elegido concejal de Barranquilla en dos ocasiones. Ganó en 2020 y nuevamente en 2023. Contó con el apoyo del charismo en ambas contiendas. También lo acompañaron el senador Antonio Zabaraín y varios concejales. Entre estos últimos están Rachid Correa, Juan David Abisambra y José Trocha.
**Pacto Histórico**
Jaime Arturo Santa María Acosta fue elegido por la lista cerrada del Pacto. Es filósofo y doctor en política. Es oriundo de Puerto Colombia. Ha recibido apoyo del clan Torres. Fue fórmula vicepresidencial de Pedro Flórez.
Andrea Camila Vargas de la Hoz es el siguiente nombre en la lista. Es la secretaria general de Colombia Humana. Es hija de Iván Vargas, coordinador del movimiento en Barranquilla. Ha sido reconocida por su participación en el movimiento estudiantil. También ha contado con el apoyo del excongresista Jaime Arturo Santamaría.
**Los derrotados**
La figura derrotada más visible fue el influencer Felipe Saruma. Pese a tener más de 16 millones de seguidores en redes sociales, no alcanzó una curul. Obtuvo la cuarta votación más alta de Cambio Radical. Sin embargo, los votos no le alcanzaron.
Juan Camilo Fuentes también quedó fuera de la Cámara. Era la ficha de Efraín Cepeda por el partido conservador. Su derrota confirmó la pérdida total de representación conservadora en el departamento.
El Pacto Histórico no solo mantuvo su presencia en el Atlántico. Logró incrementar su representación con una curul adicional. Este resultado refleja el crecimiento de la coalición en la región. Contrasta con la pérdida conservadora.
La renovación casi completa de la bancada atlanticense marca un cambio generacional. Solo Jezmi Lizeth Barraza Arraut logró mantenerse. Los demás representantes son caras nuevas en el Congreso. Muchos provienen de experiencias en corporaciones locales.
El charismo mantuvo su influencia en múltiples candidaturas ganadoras. Respaldó exitosamente a varios representantes de Cambio Radical. También apoyó candidatos del Partido Liberal. Su capacidad de movilización electoral sigue siendo determinante en el departamento.
La participación electoral del 58,6 % muestra un interés moderado de los atlanticenses. Más de 40 % de los habilitados no ejerció su derecho al voto. Los votos nulos y en blanco sumaron más de 64.000 sufragios. Esto representa aproximadamente el 5,6 % de los votos contabilizados.
Cambio Radical consolida su hegemonía con tres de las siete curules disponibles. Representa el 42,8 % de la representación departamental. El Pacto Histórico alcanza dos curules. Los liberales mantienen su presencia con dos representantes también.
La ausencia conservadora marca un cambio histórico en la composición política regional. Este partido tradicionalmente tuvo presencia en el Atlántico. Su salida completa refleja las transformaciones del mapa político colombiano. También evidencia la pérdida de vigencia de colectividades tradicionales.
Los nuevos representantes enfrentan el reto de responder a las expectativas ciudadanas. Deberán trabajar en las necesidades del departamento. El Atlántico requiere atención en infraestructura, educación y empleo. También enfrenta desafíos en salud y seguridad.
La experiencia previa en corporaciones públicas caracteriza a varios elegidos. Muchos fueron concejales o diputados antes de llegar al Congreso. Este tránsito institucional puede facilitar su adaptación legislativa. Sin embargo, también plantea interrogantes sobre renovación real de ideas.
El caso de Felipe Saruma ilustra los límites de la influencia digital. Sus millones de seguidores no se tradujeron en votos suficientes. Este resultado cuestiona la efectividad de las redes sociales en política electoral. Muestra que la movilización virtual no garantiza respaldo en las urnas.
La diversidad profesional de los elegidos aporta perspectivas variadas. Hay abogados, ingenieros, filósofos y administradores. Esta mezcla podría enriquecer los debates legislativos. También puede favorecer abordajes integrales de los problemas departamentales.
Las alianzas familiares y políticas fueron determinantes en varios casos. El apellido Barraza, la conexión con los Char y el clan Torres resultaron decisivos. Esto mantiene vigente el peso de las estructuras tradicionales de poder. Contrasta con discursos de renovación y cambio generacional.
La presencia femenina en la bancada atlanticense es minoritaria. Solo dos de los siete elegidos son mujeres. Esto representa aproximadamente el 28,5 % de la representación. Queda pendiente avanzar en equidad de género en la política regional.
Los resultados reflejan la polarización política nacional en escala departamental. Cambio Radical y el Pacto Histórico concentran cinco de siete curules. Representan polos opuestos del espectro ideológico colombiano. Esta división puede dificultar consensos en temas departamentales.
La votación obtenida por cada representante varía significativamente. Estefanel Gutiérrez Pérez casi duplica los votos de algunos colegas. Estas diferencias pueden influir en el peso político relativo de cada congresista. También reflejan distintas capacidades de movilización electoral.
El apoyo de figuras políticas consolidadas fue crucial para los nuevos representantes. Luis Diazgranados, Antonio Zabaraín y José Trocha respaldaron candidatos ganadores. Esto evidencia la persistencia de maquinarias políticas tradicionales. También muestra que el capital político se transfiere entre generaciones.
La pérdida de representación conservadora abre espacio para nuevas fuerzas políticas. El Atlántico muestra apertura a opciones diferentes de las tradicionales. El crecimiento del Pacto Histórico ejemplifica esta tendencia. Sin embargo, estructuras como el charismo mantienen vigencia.
Los retos legislativos para los nuevos representantes son múltiples y complejos. Deberán articular agendas locales con debates nacionales. También necesitarán construir coaliciones para impulsar iniciativas departamentales. La efectividad de su gestión determinará futuras opciones electorales.