La madrugada del martes 13 de marzo de 2026 marcó un hito policial en Bolivia. Sebastián Marset, el narcotraficante uruguayo más buscado de Sudamérica, cayó nuevamente en manos de las autoridades. El operativo se desarrolló en el barrio Las Palmas de Santa Cruz de la Sierra.
Agentes de la Fuerza Especial Contra el Narcotráfico iniciaron la acción a las 2:30 de la madrugada. Además, participaron efectivos de la Unidad Táctica de Operaciones Policiales (UTOP). Ambos grupos coordinaron sus movimientos con precisión milimétrica durante las horas previas al amanecer.
Fuentes policiales confirmaron a Infobae la captura del narcotraficante de nacionalidad uruguaya. Sin embargo, las autoridades del Gobierno boliviano no emitieron un informe oficial inmediato. La información circuló primero entre los círculos de seguridad antes de trascender públicamente.
A las 8:30 de la mañana, hora local, el Ministerio de Gobierno tomó medidas extraordinarias. Doscientos policías de élite recibieron órdenes de trasladarse desde El Alto hacia Santa Cruz. Su misión era reforzar el resguardo policial en la zona del operativo.
Medios locales difundieron imágenes que revelaban la magnitud del despliegue de seguridad. Policías fuertemente armados salían de una vivienda de color blanco en formación táctica. Cuatro personas enmanilladas eran custodiadas con extremo cuidado por los agentes uniformados.
Los investigadores presumen que los detenidos formaban parte del equipo de seguridad de Marset. Estos individuos habrían proporcionado protección al narcotraficante durante su estadía clandestina en Bolivia. La identidad de los capturados no fue revelada en las primeras horas.
Marset lideraba una red internacional de tráfico de cocaína que operaba en múltiples países. Sus actividades delictivas se extendían por Bolivia, Paraguay, Uruguay y diversas naciones europeas. Además, enfrentaba acusaciones por lavado de dinero a gran escala en estos territorios.
El narcotraficante uruguayo había logrado evadir a las autoridades durante tres años consecutivos. En 2023, escapó de un operativo policial también realizado en Santa Cruz de la Sierra. Desde entonces, su paradero se convirtió en uno de los mayores enigmas policiales.
Durante su tiempo como fugitivo, Marset vivió públicamente bajo identidades falsas en territorio boliviano. El delincuente adoptó múltiples roles para despistar a las fuerzas de seguridad que lo buscaban. Fue jugador de fútbol en Paraguay y Bolivia, ocultándose entre deportistas profesionales y semiprofesionales.
También se presentó como productor de espectáculos en el circuito del entretenimiento regional. Incluso llegó a ser dueño de un taller mecánico en una ciudad boliviana. Cada una de estas fachadas le permitió moverse con relativa libertad durante meses.
La detención de su esposa marcó un punto de inflexión en la investigación policial. Este arresto proporcionó información crucial que acorraló al narcotraficante en Santa Cruz de la Sierra. Los investigadores siguieron pistas que finalmente condujeron hasta la vivienda del barrio Las Palmas.
Las autoridades sudamericanas consideraban a Marset uno de los criminales más peligrosos de la región. Su organización movía toneladas de cocaína desde los países productores hacia los mercados europeos. Las rutas de tráfico atravesaban fronteras con sofisticados sistemas de logística y corrupción.
El operativo de captura demostró la coordinación entre diferentes unidades especializadas de la policía boliviana. Los agentes habían planificado cada detalle para evitar que el narcotraficante escapara nuevamente. La operación se mantuvo en absoluto secreto hasta el momento de la intervención.
La vivienda donde fue capturado Marset se ubicaba en una zona residencial de Santa Cruz. El barrio Las Palmas es conocido por sus calles arboladas y construcciones modernas. Nadie entre los vecinos sospechaba que albergaban a uno de los criminales más buscados.
El narcotraficante había conseguido mimetizarse perfectamente con la vida cotidiana del sector residencial. Sus movimientos eran discretos y calculados para no llamar la atención de residentes. Mantenía un perfil bajo que contrastaba con su notoriedad en los círculos criminales internacionales.
Las acusaciones contra Marset incluyen la dirección de una estructura criminal de alcance transcontinental. Su red operaba con células independientes en cada país para dificultar las investigaciones. Esta compartimentación permitía que la organización continuara funcionando incluso cuando algún eslabón era descubierto.
El tráfico de cocaína constituía la principal actividad de la organización criminal liderada por Marset. Las drogas salían de Bolivia y Paraguay hacia puertos estratégicos en Uruguay. Desde allí, los cargamentos cruzaban el Atlántico escondidos en contenedores de mercancías legales.
El lavado de dinero representaba el complemento necesario para las operaciones de narcotráfico. Marset habría establecido empresas fachada en varios países para legitimar las ganancias ilícitas. Estas compañías operaban en sectores diversos como construcción, transporte y comercio internacional.
La captura de este martes representa la segunda vez que Marset cae en Bolivia. Su anterior arresto en 2023 terminó en una fuga que avergonzó a las autoridades. Esta vez, el despliegue de seguridad busca evitar cualquier posibilidad de escape o rescate.
Los doscientos policías de élite trasladados desde El Alto refuerzan el dispositivo de custodia. Estos agentes especializados tienen experiencia en el manejo de prisioneros de alta peligrosidad. Su presencia garantiza un perímetro de seguridad impenetrable alrededor del detenido.
Las próximas horas serán cruciales para determinar el destino judicial de Sebastián Marset. Uruguay ha solicitado formalmente su extradición en múltiples ocasiones durante los últimos años. También existen pedidos de otros países donde la organización criminal operaba activamente.
La cooperación internacional jugó un papel fundamental en el éxito de este operativo policial. Agencias de inteligencia de varios países compartieron información sobre los movimientos del narcotraficante. Esta colaboración permitió cerrar el cerco gradualmente hasta localizar su escondite en Santa Cruz.
El impacto de esta captura resonará en los círculos del narcotráfico sudamericano durante meses. Marset era considerado una figura clave en las rutas de cocaína hacia Europa. Su ausencia podría generar luchas internas por el control de las operaciones y territorios.
La vivienda donde fue arrestado será sometida a un exhaustivo registro por parte de los investigadores. Los expertos buscarán evidencias documentales, dispositivos electrónicos y cualquier material que revele información sobre la red. Estos elementos serán fundamentales para desarticular completamente la organización criminal.
Las autoridades bolivianas enfrentan ahora el desafío de mantener a Marset bajo custodia segura. Los antecedentes de su fuga anterior generan preocupación sobre posibles intentos de rescate o soborno. Por ello, el protocolo de seguridad implementado es extraordinariamente estricto y vigilado.
El Ministerio de Gobierno boliviano prepara una conferencia de prensa para informar oficialmente sobre la captura. Se espera que las autoridades proporcionen detalles sobre cómo se localizó al narcotraficante. También explicarán los próximos pasos del proceso judicial que enfrentará el detenido.
La noticia de la captura generó reacciones inmediatas en Uruguay y otros países afectados. Las familias de víctimas relacionadas con el narcotráfico esperan que finalmente se haga justicia. Organizaciones de derechos humanos también siguen de cerca el desarrollo del caso judicial.
El operativo en el barrio Las Palmas demuestra la capacidad de las fuerzas bolivianas especializadas. A pesar de las limitaciones de recursos, lograron ejecutar una acción compleja con éxito. La planificación cuidadosa y el secreto operacional fueron claves para sorprender al objetivo.
Las cuatro personas detenidas junto a Marset serán interrogadas para obtener información adicional sobre la organización. Sus testimonios podrían revelar la estructura completa de la red criminal en Bolivia. También pueden proporcionar datos sobre cómplices en instituciones públicas o privadas.
La presencia de un equipo de seguridad personal indica que Marset mantenía recursos económicos significativos. A pesar de ser fugitivo, disponía de medios para contratar protección profesional permanente. Esto sugiere que sus operaciones criminales continuaban generando ingresos incluso durante su clandestinidad.
Los próximos días revelarán si existen órdenes de captura adicionales contra el narcotraficante uruguayo. Diversos países podrían presentar solicitudes de extradición basadas en investigaciones independientes. La coordinación entre sistemas judiciales determinará cuál será el primer país en juzgarlo.
La caída de Marset representa un golpe significativo al narcotráfico regional pero no su eliminación. Las organizaciones criminales suelen tener estructuras de reemplazo preparadas para estas eventualidades. Sin embargo, la pérdida de un líder experimentado siempre genera períodos de debilidad y reorganización.
Las imágenes del operativo circularon rápidamente en redes sociales y medios de comunicación internacionales. La espectacularidad del despliegue policial captó la atención pública en toda Sudamérica. Muchos ciudadanos expresaron satisfacción por la captura de un criminal tan buscado.
El barrio Las Palmas amaneció rodeado de periodistas y curiosos tras conocerse la noticia. Los vecinos manifestaron sorpresa al descubrir que vivían cerca de un narcotraficante internacional. Algunos recordaron haber visto movimientos inusuales durante las semanas previas al operativo.
La investigación ahora se enfocará en rastrear los bienes y propiedades adquiridos por Marset. Las autoridades buscarán incautarlos como parte del proceso de desmantelamiento de la organización criminal. Estos activos podrían incluir inmuebles, vehículos, cuentas bancarias y empresas en varios países.
El caso de Sebastián Marset ilustra los desafíos que enfrentan las autoridades contra el crimen organizado. A pesar de los recursos invertidos en su búsqueda, logró permanecer libre durante años. Su captura requirió cooperación internacional, tecnología avanzada y trabajo de inteligencia persistente.