La situación del abastecimiento de agua en Bogotá para el año 2025 se presenta como un desafío crítico. Las autoridades ambientales y de gestión del recurso hídrico están evaluando diversos escenarios para evitar un año más de racionamiento y restricciones. En este contexto, el saneamiento del río Bogotá se perfila como una solución clave. La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) está a punto de aprobar un permiso crucial para aumentar la capacidad de tratamiento de agua en la planta de Tibitoc.
El director de la CAR, Leonardo Ballesteros, ha confirmado que la corporación está cerca de aprobar un aumento de caudal de dos metros cúbicos adicionales. Esta solicitud fue presentada por el Acueducto en octubre. Actualmente, Bogotá depende en un 70% del agua de los embalses de Chuza y San Rafael, que forman parte del sistema Chingaza. Sin embargo, gracias a la planta de tratamiento de Tibitoc, esta dependencia se ha reducido a poco más del 50%. El 20% restante se ha logrado equilibrar mediante el tratamiento eficaz de las aguas del río Bogotá.
La planta de tratamiento Tibitoc, que actualmente trata 8 m³ de agua, se espera que alcance los 10,5 m³ para el primer trimestre de 2025. Natasha Avendaño, gerente de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Bogotá (EAAB), ha indicado que en horas pico de consumo, la planta podría llegar a tratar hasta 12 m³. “Una vez esto esté autorizado, podemos estar más tranquilos el próximo año”, afirmó Avendaño.
Las proyecciones del Acueducto indican que, si las condiciones actuales persisten, el llamado “día cero” podría llegar a finales de febrero. Este término se refiere al momento en que el embalse alcanza un 36% de llenado. Actualmente, con corte al 9 de diciembre, el embalse está al 51,38%. Por lo tanto, es crucial que la planta pueda tratar más agua del río en los primeros meses de 2025.
El proceso de mejoramiento y ampliación de Tibitoc le permitiría tratar 10 m³ por segundo, dos metros cúbicos más que su capacidad actual. Sin embargo, para captar este caudal adicional, el Acueducto necesita un permiso de la CAR. La concesión actual establece un límite de 8 m³ por segundo. Sin este permiso, la planta no podría aliviar más la presión sobre el sistema Chingaza.
El alcalde Carlos Fernando Galán ha solicitado al Gobierno Nacional que intervenga para desbloquear este permiso con el consejo directivo de la CAR. Sin embargo, la CAR ha advertido que aumentar la concesión, incluso en un metro cúbico por segundo, podría dejar sin agua a algunos municipios de Cundinamarca que también dependen del río. Aparentemente, este obstáculo ya ha sido superado.
Además, en los embalses de Tominé y Sisga, hay 400 millones de metros cúbicos de agua almacenados. Estos podrían ser tratados en Tibitoc para mitigar la crisis de abastecimiento. Sin embargo, al igual que con los dos metros cúbicos adicionales del río Bogotá, se requiere la autorización de la CAR para aprovechar estas aguas.
La situación es compleja y requiere una coordinación efectiva entre las autoridades locales y nacionales. La aprobación del permiso por parte de la CAR es un paso crucial para asegurar el abastecimiento de agua en Bogotá. Sin embargo, es fundamental considerar el impacto en los municipios de Cundinamarca y buscar soluciones que beneficien a todas las partes involucradas.
En este contexto, es importante explorar alternativas que puedan complementar el aumento de la capacidad de tratamiento de Tibitoc. Por ejemplo, la implementación de tecnologías de ahorro de agua y la promoción de prácticas de consumo responsable entre los ciudadanos podrían contribuir significativamente a mitigar la crisis.
Además, es esencial fortalecer la infraestructura existente y desarrollar nuevos proyectos que garanticen un suministro de agua sostenible a largo plazo. La colaboración entre el sector público y privado también podría desempeñar un papel crucial en la financiación y ejecución de estas iniciativas.