Un devastador ataque ruso sacudió Kiev y otras ciudades ucranianas este jueves, dejando 18 muertos y generando fuertes condenas internacionales.
La ofensiva, considerada el segundo mayor ataque aéreo desde el inicio del conflicto, incluyó 600 drones y 31 misiles balísticos. Los proyectiles impactaron principalmente zonas residenciales, infraestructura civil y sedes diplomáticas en la capital ucraniana.
Entre las víctimas fatales se encuentran cuatro niños, mientras que otras veinte personas resultaron heridas. Las autoridades locales reportaron graves daños en edificios de apartamentos, escuelas y oficinas gubernamentales.
El jefe militar de Kiev, Tymur Tkachenko, calificó la agresión como “un ataque masivo de la Federación Rusa” y acusó al gobierno de Moscú de comportarse como “un Estado terrorista”.
Las sirenas de alerta comenzaron a sonar en Kiev alrededor de las 21:30 hora local. Aunque las defensas antiaéreas respondieron inmediatamente, una segunda oleada de ataques golpeó la ciudad pasada la medianoche.
Los bombardeos también alcanzaron otras regiones como Zhytomyr, Odesa y Mykolaiv. La empresa estatal ferroviaria Ukrzaliznytsia informó cortes de electricidad en Vinnytsia que afectaron varios servicios de trenes.
El enviado especial de Donald Trump para Ucrania, Keith Kellogg, condenó enérgicamente los ataques mediante un mensaje en la red social X. “Estos bombardeos amenazan la paz que Trump está buscando”, declaró el funcionario estadounidense.
La ofensiva rusa también dañó instalaciones diplomáticas europeas en Kiev. La Unión Europea anunció un endurecimiento de sanciones contra Moscú y planes para utilizar activos rusos congelados en la reconstrucción de Ucrania.
Kaja Kallas, alta representante para Asuntos Exteriores de la UE, enfatizó que “ninguna misión diplomática debería nunca ser un objetivo” y convocó al enviado ruso en Bruselas para expresar su protesta.
El primer ministro británico Keir Starmer responsabilizó directamente al presidente ruso Vladimir Putin por “matar niños y civiles” y “sabotear las esperanzas de paz”.
Este ataque ocurre apenas dos semanas después de la histórica cumbre entre Trump y Putin en Alaska, donde ambos mandatarios dialogaron sobre posibles vías para alcanzar la paz en Ucrania.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, confirmó que el nuevo paquete de sanciones busca ejercer “máxima presión” sobre Rusia. Mientras tanto, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, aseguró que “la UE no se intimidará”.
Las fuerzas de emergencia continúan las labores de rescate entre los escombros, mientras la comunidad internacional debate nuevas medidas para responder a esta escalada de violencia que amenaza los esfuerzos diplomáticos por resolver el conflicto.