Wall Street cerró abril con sus mayores ganancias mensuales en años. El jueves marcó un hito histórico para los principales índices bursátiles estadounidenses. Los resultados empresariales superaron ampliamente las expectativas de los analistas.
El S&P 500 avanzó 73,06 puntos, un 1,04%, hasta las 7.209,01 unidades. Además, superó su propio récord histórico. Asimismo, cerró su mejor mes en más de cinco años.
El Promedio Industrial Dow Jones saltó 790,33 puntos, un 1,63%, a 49.652,14 unidades. Por su parte, el Nasdaq subió 219,07 puntos, un 0,90%, hasta las 24.892,31 unidades. De igual manera, alcanzó un máximo histórico.
Los precios del petróleo retrocedían desde máximos de cuatro años. Paralelamente, la alta volatilidad generada por el conflicto entre Estados Unidos e Irán mantenía tensos los mercados energéticos.
“Muchos de los datos económicos han calmado a los inversionistas”, señaló Paul Nolte. Nolte es asesor patrimonial senior y estratega de mercado de Murphy & Sylvest. “Además de eso, hay unos resultados bastante buenos de muchas empresas”, agregó.
El experto completó su análisis con una perspectiva alcista. “Hasta que veamos algunos cambios en la dinámica del mercado, así como en la economía, el impulso se mantiene alcista”, completó.
El barril de Brent del mar del Norte, con entrega en junio, perdió un 3,41%. Posteriormente, cerró a USD 114,01. Sin embargo, había alcanzado USD 126,41 en las primeras horas de la jornada. Efectivamente, representó su nivel más alto desde el estallido de la guerra en Ucrania en 2022.
El West Texas Intermediate (WTI), con entrega en junio, retrocedió un 1,69% hasta USD 105,07. Anteriormente, había trepado a USD 110,93. Ciertamente, marcó un pico desde el 7 de abril.
Con estos cierres, ambos índices acumularon su cuarto mes consecutivo de ganancias. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el pasado 28 de febrero, el precio del Brent se ha revalorizado un 57,3%. En lo que va de año acumula una subida del 87%.
El contrato de junio expiró el jueves. Mientras tanto, el de julio —que pasa a ser referencia a partir del viernes— cayó 44 centavos, un 0,4%, hasta USD 110,88. No obstante, avanzó levemente durante la sesión a contracorriente de las demás cotizaciones.
La caída desde los máximos intradía no tuvo un catalizador evidente. Según Tamas Varga, de la correduría petrolera PVM, el retroceso “no parecía estar relacionado con ningún acontecimiento concreto”. Efectivamente, reflejaba la mayor volatilidad del mercado desde que comenzó la guerra.
Según datos de LSEG, a primera hora de la sesión se negociaron dos grandes órdenes de venta de Brent de junio. John Kilduff, de Again Capital, apuntó dos factores técnicos.
Por un lado, los inversionistas que habían apostado a la baja se vieron obligados a comprar barriles. Consecuentemente, debían cubrirse ante el salto de precios del miércoles. Esto impulsó la subida inicial.
Por otro lado, el propio vencimiento del contrato de junio concentró la liquidez en el siguiente plazo. Como resultado, amplificó los movimientos. Naveen Das, analista de Kpler, coincidió en que “la liquidez se ha desplazado hacia el próximo contrato” durante una videoconferencia sobre la situación del mercado petrolero.
El telón de fondo geopolítico sigue tensado. Irán mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz. Cabe destacar que por ese paso transita una parte sustancial del comercio internacional de crudo.
Mientras tanto, una armada estadounidense impide que Teherán exporte su propio petróleo. Las negociaciones de paz entre ambas partes permanecen estancadas. En consecuencia, el Brent rompe así una racha de ocho sesiones consecutivas al alza.
El presidente Donald Trump tenía previsto recibir el jueves un informe sobre planes para una serie de nuevos ataques militares contra Irán. Específicamente, el objetivo sería obligarlo a negociar el fin del conflicto. Así lo informó a Reuters un funcionario estadounidense.
Irán respondió que ejecutaría “ataques prolongados y dolorosos” contra posiciones de Washington si se reanudaban las ofensivas. Además, reafirmó su control sobre el estrecho de Ormuz.
En renta variable, Alphabet lideró las ganancias con un alza del 10%. Esto ocurrió tras anunciar un trimestre récord para su unidad de nube. Las inversiones en inteligencia artificial “están iluminando cada parte del negocio”, afirmó el director ejecutivo Sundar Pichai. Notablemente, la ganancia casi duplicó las expectativas de los analistas.
Caterpillar se disparó un 9,9%. Eli Lilly subió un 9,8%. O’Reilly Automotive avanzó un 8,4%. Los tres presentaron resultados trimestrales por encima de lo previsto.
Meta Platforms cayó un 8,7% pese a registrar más ganancias de las esperadas. Sin embargo, los inversionistas se centraron en el incremento de su previsión de gasto. Específicamente, en centros de datos e infraestructura de inteligencia artificial.
Microsoft retrocedió un 3,9% por motivos similares. A pesar de esto, analistas destacaron tendencias alentadoras en su servicio Azure. Amazon cerró con un alza del 0,8% tras superar ampliamente las estimaciones de beneficios.
En el mercado de deuda, el rendimiento del bono del Tesoro estadounidense a 10 años bajó al 4,38%. Anteriormente, había cerrado el miércoles en 4,42%. Este movimiento ocurrió después de que los precios del petróleo cedieran sus ganancias nocturnas.
Datos publicados durante la jornada mostraron que la economía de Estados Unidos creció menos de lo esperado. Este comportamiento correspondió al primer trimestre del año. Mientras tanto, un indicador de inflación de marzo se deterioró en línea con las previsiones.
Un reporte adicional indicó que menos trabajadores solicitaron subsidios por desempleo la semana pasada. En efecto, representó una señal de menores despidos. Esto ocurrió pese a los recortes de personal anunciados por varias compañías.
En Europa, el FTSE 100 de Londres subió un 1,6%. Este movimiento siguió a la decisión del Banco de Inglaterra de mantener sin cambios su tasa de interés de referencia. Cabe señalar que estuvo en línea con las adoptadas el miércoles por la Reserva Federal. También coincidió con las del martes por el Banco de Japón.
El DAX alemán ganó un 1,4%. El CAC 40 francés avanzó un 0,5%. Ambos movimientos ocurrieron luego de que el Banco Central Europeo (BCE) también mantuviera sus tasas.
El Hang Seng de Hong Kong perdió un 1,3%. En contraste, las acciones en Shanghái sumaron un 0,1%. Esto ocurrió tras conocerse que la actividad fabril china se desaceleró levemente en abril. No obstante, se mantuvo en zona de expansión por segundo mes consecutivo.
Los mercados bursátiles estadounidenses completaron así su cuarto mes consecutivo de ganancias. Los inversionistas mostraron confianza en los resultados corporativos sólidos. Al mismo tiempo, monitoreaban de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente.
La volatilidad en los precios del petróleo reflejó la incertidumbre geopolítica persistente. Sin embargo, la fortaleza de los resultados empresariales proporcionó un contrapeso significativo. Particularmente, las compañías tecnológicas lideraron el rally alcista.
Los analistas señalaron que la combinación de factores técnicos y fundamentales impulsó el desempeño excepcional. Por una parte, los resultados trimestrales superaron consistentemente las expectativas. Por otra, las condiciones macroeconómicas se mantuvieron relativamente estables.
El sector tecnológico demostró especial fortaleza. Las inversiones en inteligencia artificial continuaron siendo un tema dominante. Las empresas que reportaron avances significativos en esta área recibieron valoraciones premium.
La moderación en los precios del petróleo desde sus máximos intradía alivió algunas preocupaciones inflacionarias. Esto permitió a los inversionistas concentrarse en los fundamentos corporativos. Consecuentemente, las acciones de crecimiento recuperaron terreno.
Los bancos centrales principales mantuvieron sus políticas monetarias sin cambios. Esta coordinación internacional proporcionó estabilidad adicional a los mercados. Los inversionistas interpretaron estas decisiones como señales de confianza en la trayectoria económica actual.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán continuó siendo un factor de riesgo significativo. Aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial transita por esta vía estratégica. Por lo tanto, cualquier interrupción prolongada podría tener consecuencias económicas globales.
Las negociaciones diplomáticas entre Washington y Teherán permanecieron estancadas. Ambas partes mantuvieron posiciones firmes. Mientras tanto, la comunidad internacional observaba con preocupación la escalada de tensiones.
El desempeño sobresaliente de Alphabet destacó la importancia creciente de los servicios en la nube. La empresa reportó que sus inversiones en infraestructura tecnológica estaban generando retornos significativos. Los analistas proyectaron que esta tendencia continuaría en los próximos trimestres.
Caterpillar, representante del sector industrial, demostró resiliencia en un entorno económico mixto. Sus resultados reflejaron demanda sostenida en construcción e infraestructura. Esto sugirió que ciertos sectores de la economía real mantenían dinamismo.
Eli Lilly continuó beneficiándose de la fuerte demanda de sus productos farmacéuticos innovadores. La compañía reportó ventas récord en varias categorías terapéuticas. Los inversionistas valoraron positivamente su pipeline de desarrollo.
O’Reilly Automotive sorprendió con un crecimiento robusto en ventas comparables. El sector de autopartes mostró resistencia ante las presiones económicas. Los consumidores continuaron invirtiendo en el mantenimiento de sus vehículos.
La caída de Meta Platforms ilustró las preocupaciones de los inversionistas sobre los niveles de inversión en infraestructura. Aunque la compañía reportó ganancias sólidas, el mercado penalizó el aumento proyectado en gastos de capital. Esta reacción reflejó la tensión entre crecimiento actual y rentabilidad futura.
Microsoft enfrentó un escrutinio similar respecto a sus inversiones en inteligencia artificial. Sin embargo, el servicio Azure mostró tendencias positivas que mitigaron parcialmente las preocupaciones. Los analistas mantuvieron perspectivas constructivas sobre el potencial a largo plazo.
Amazon demostró capacidad para superar expectativas en múltiples segmentos de negocio. Su plataforma de comercio electrónico mantuvo crecimiento consistente. Adicionalmente, los servicios en la nube continuaron generando márgenes atractivos.
Los datos económicos del primer trimestre revelaron un crecimiento moderado. La economía estadounidense expandió a un ritmo menor al anticipado. No obstante, no mostró señales de contracción inminente.
El indicador de inflación de marzo cumplió con las proyecciones de los economistas. Esto sugirió que las presiones de precios podrían estar estabilizándose. Los mercados interpretaron estos datos como favorables para mantener las políticas monetarias actuales.
Las solicitudes de subsidios por desempleo disminuyeron inesperadamente. Este dato contradijo parcialmente los anuncios de recortes laborales de varias corporaciones. Posiblemente, los trabajadores despedidos encontraron rápidamente nuevas oportunidades de empleo.
En el mercado europeo, la decisión del Banco de Inglaterra reflejó cautela ante las incertidumbres globales. La institución optó por mantener una postura de espera. Los mercados bursátiles londinenses respondieron positivamente a esta estabilidad.
El Banco Central Europeo siguió una estrategia similar. Las tasas de interés permanecieron sin modificaciones. Los índices alemanes y franceses registraron ganancias moderadas.
En Asia, los mercados mostraron resultados mixtos. Hong Kong experimentó toma de ganancias después de avances recientes. Shanghai registró ganancias modestas apoyadas por datos manufactureros.
La actividad fabril china se desaceleró ligeramente en abril. Sin embargo, permaneció en territorio de expansión. Este resultado sugirió que la segunda economía mundial mantenía momentum positivo.
Los inversionistas globales continuaron evaluando el equilibrio entre oportunidades y riesgos. La fortaleza corporativa proporcionaba fundamentos sólidos. Simultáneamente, las tensiones geopolíticas introducían elementos de incertidumbre.
El mes de abril quedará registrado como uno de los más exitosos para Wall Street en años recientes. Los tres principales índices establecieron nuevos récords históricos. Las ganancias mensuales superaron ampliamente las de períodos comparables.
La combinación de resultados empresariales excepcionales y moderación en costos energéticos creó condiciones favorables. Los inversionistas capitalizaron estas circunstancias. El volumen de negociación reflejó participación activa y confianza generalizada.
Las perspectivas para los próximos meses dependerán de múltiples factores. La evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante. Igualmente, la continuidad de resultados corporativos sólidos resultará crucial.
Los analistas mantienen visiones generalmente optimistas sobre el desempeño bursátil. Sin embargo, advierten sobre posibles episodios de volatilidad. La prudencia y diversificación continúan siendo estrategias recomendadas.
El sector tecnológico probablemente mantendrá su liderazgo. Las inversiones en inteligencia artificial seguirán siendo un tema dominante. Las compañías que demuestren capacidad para monetizar estas tecnologías recibirán valoraciones premium.
El sector energético enfrentará desafíos relacionados con la volatilidad geopolítica. Los precios del petróleo podrían experimentar fluctuaciones significativas. Los inversionistas deberán monitorear cuidadosamente los desarrollos en Medio Oriente.
El sector financiero se beneficiará de la estabilidad en las políticas monetarias. Los márgenes de intermediación permanecerán relativamente estables. La demanda de crédito podría fortalecerse si las condiciones económicas mejoran.
El sector de consumo discrecional mostrará resultados mixtos. Las empresas con modelos de negocio resilientes continuarán prosperando. Aquellas dependientes de consumidores de menores ingresos podrían enfrentar presiones.
El sector de salud mantendrá atractivo para