La Cámara de la Industria de Motocicletas de la Andi y Fenalco presentaron las cifras oficiales del mercado nacional. Durante febrero de 2026 se matricularon 109.606 motocicletas nuevas en Colombia. Esta cifra representa un crecimiento significativo del 36,06% comparado con el mismo mes de 2025.

El sector motociclístico colombiano continúa mostrando señales de recuperación y expansión sostenida. Al comparar con enero de 2026, el volumen también registró una variación positiva del 14,53%. Por consiguiente, el acumulado del año presenta un incremento del 33,27% respecto al periodo anterior.

El segmento de cilindrada entre 101 cc y 125 cc dominó las preferencias del mercado nacional. Este rango concentró el 47,74% de las compras realizadas durante febrero. En segundo lugar, las motocicletas entre 151 cc y 200 cc alcanzaron una participación del 26,60%.

La AKT AK125NKD EIII lideró el ranking de modelos más vendidos durante el mes. Esta motocicleta alcanzó 6.894 unidades comercializadas, equivalentes al 6,29% del mercado total. Además, su desempeño confirma la preferencia de los colombianos por vehículos de cilindrada media.

La Bajaj CT100 ES Spoke ocupó la segunda posición con 4.300 unidades vendidas. Esta cifra representa una participación del 3,92% del total comercializado. Asimismo, la marca india continúa consolidando su presencia en el territorio nacional.

La Yamaha GPD155-A, conocida comercialmente como NMAX 155, se ubicó en tercer lugar. Este modelo scooter alcanzó 4.099 unidades, logrando el 3,74% de participación. De igual manera, evidencia la creciente demanda por motocicletas automáticas urbanas.

La Bajaj CT100 KS Spoke completó 3.642 matriculaciones, obteniendo el 3,32% del mercado. Posteriormente, la Suzuki GN125 ABS registró 3.618 unidades, representando el 3,30% de las ventas totales. Ambos modelos mantienen vigencia por su relación precio-valor.

La Honda XR190L 2.0 alcanzó 3.299 unidades comercializadas, con una cuota del 3,01%. Este modelo enduro demuestra el interés sostenido por motocicletas versátiles. Igualmente, su capacidad todoterreno atrae compradores de zonas rurales y urbanas.

La Hero Hunk 125 R logró 3.127 unidades vendidas, equivalente al 2,85% del mercado. Seguidamente, la Honda XR150L 2.0 registró 2.871 matriculaciones, con el 2,62% de participación. Estas cifras reflejan la competencia en el segmento de cilindrada baja.

La Yamaha XTZ150-A completó 2.852 unidades, representando el 2,60% de las ventas nacionales. Finalmente, la Suzuki DR 150 FI ABS cerró el top diez con 2.684 unidades. Esta última alcanzó una participación del 2,45% durante febrero.

Los diez modelos más vendidos representaron el 34,11% del total comercializado en el periodo. Esta concentración demuestra preferencias definidas entre los consumidores colombianos. No obstante, el mercado mantiene diversidad de opciones para diferentes necesidades.

Cundinamarca encabezó el registro departamental con una participación del 18,50% del mercado nacional. Antioquia se ubicó en segunda posición, alcanzando el 17,37% de las matriculaciones totales. Valle del Cauca completó el podio con el 10,79% de participación.

Estas tres regiones concentraron el 46,67% del mercado de motocicletas nuevas en Colombia. Por ende, representan los territorios con mayor dinamismo comercial del sector. Además, sus cifras reflejan la actividad económica y demanda de movilidad.

Sabaneta, municipio de Antioquia, lideró las matriculaciones municipales con 9.594 unidades registradas. Esta cifra equivale al 8,75% del total nacional durante febrero. Consecuentemente, confirma su importancia como centro de comercialización motociclística.

Funza, ubicado en Cundinamarca, registró 7.069 matriculaciones nuevas durante el mes analizado. Esta cantidad representa una participación del 6,45% del mercado colombiano. Igualmente, su posición geográfica favorece la distribución hacia otras regiones.

El Cerrito, municipio vallecaucano, completó el top tres municipal con 5.938 unidades matriculadas. Esta cifra representó el 5,42% del total nacional en febrero. Similarmente, evidencia la concentración de operaciones comerciales en municipios estratégicos.

La distribución geográfica de las ventas refleja patrones de urbanización y desarrollo económico regional. Los municipios líderes funcionan como centros de distribución para marcas y concesionarios. Por tanto, sus cifras no representan únicamente consumo local.

El crecimiento sostenido del sector motociclístico responde a múltiples factores económicos y sociales. Las motocicletas representan una alternativa de movilidad accesible para amplios segmentos poblacionales. Además, ofrecen ventajas en tiempos de desplazamiento en ciudades congestionadas.

La preferencia por cilindradas entre 101 cc y 125 cc responde a consideraciones económicas. Estos vehículos ofrecen bajo consumo de combustible y costos de mantenimiento reducidos. Asimismo, resultan suficientes para desplazamientos urbanos y periurbanos.

El segmento entre 151 cc y 200 cc atrae compradores que buscan mayor potencia. Estas motocicletas permiten viajes interurbanos con mayor comodidad y seguridad. Por consiguiente, representan una opción intermedia entre economía y prestaciones.

Las marcas asiáticas dominan el mercado colombiano por su competitividad en precios. Fabricantes como Bajaj, Hero, Suzuki, Yamaha y Honda mantienen fuerte presencia. Paralelamente, la marca nacional AKT demuestra capacidad competitiva en segmentos clave.

La infraestructura de distribución y servicio postventa influye significativamente en las preferencias. Los compradores valoran la disponibilidad de repuestos y talleres autorizados cercanos. En consecuencia, las marcas con mejor cobertura territorial obtienen ventajas competitivas.

El financiamiento accesible impulsa las ventas de motocicletas en el país. Diversas entidades financieras ofrecen créditos con requisitos flexibles para estos vehículos. De esta manera, facilitan el acceso a sectores con limitada capacidad de pago inicial.

La motocicleta representa herramienta de trabajo para miles de colombianos dedicados al transporte. Servicios de mensajería, domicilios y transporte informal dependen fundamentalmente de estos vehículos. Por ello, la demanda mantiene componente laboral significativo.

Las políticas gubernamentales sobre movilidad urbana afectan la demanda de motocicletas. Restricciones vehiculares y costos de transporte público influyen en decisiones de compra. Simultáneamente, programas de formalización laboral impulsan adquisiciones en el sector.

La seguridad vial continúa siendo desafío importante para el sector motociclístico nacional. Las estadísticas de accidentalidad muestran vulnerabilidad de motociclistas en las vías colombianas. Por tanto, fabricantes incorporan progresivamente sistemas como frenos ABS.

La tecnología ABS aparece en varios modelos del top diez de ventas. Este sistema mejora significativamente la capacidad de frenado en situaciones de emergencia. Gradualmente, los consumidores reconocen su valor para la seguridad personal.

El mercado colombiano muestra preferencia por motocicletas con diseño robusto y versatilidad. Los modelos tipo enduro y naked mantienen popularidad por su adaptabilidad. Ciertamente, responden a condiciones variadas de infraestructura vial en diferentes regiones.

Las motocicletas automáticas tipo scooter ganan participación en centros urbanos principales. Modelos como la Yamaha NMAX 155 ofrecen comodidad y facilidad de conducción. Especialmente, atraen usuarios que priorizan practicidad sobre desempeño deportivo.

La competencia entre fabricantes beneficia a los consumidores mediante mejores precios y prestaciones. Las marcas actualizan constantemente sus portafolios para mantener relevancia en el mercado. Consecuentemente, los compradores acceden a tecnología más avanzada.

El comportamiento del mercado en febrero sugiere tendencias positivas para el año completo. Si la dinámica se mantiene, 2026 podría cerrar con cifras históricas. Sin embargo, factores económicos externos pueden influir en los próximos meses.

La tasa de cambio afecta los costos de importación de componentes y vehículos terminados. Fluctuaciones significativas del dólar impactan los precios finales al consumidor. Por ende, la estabilidad cambiaria resulta importante para el sector.

Las expectativas de inflación y política monetaria influyen en decisiones de compra. Tasas de interés elevadas encarecen el financiamiento de motocicletas nuevas. Contrariamente, condiciones crediticias favorables estimulan la demanda del mercado.

El empleo y los ingresos de los hogares determinan fundamentalmente la capacidad adquisitiva. Mejoras en indicadores laborales se traducen en mayor demanda de vehículos. Similarmente, contracciones económicas afectan negativamente las ventas del sector.

La informalidad laboral caracteriza importante porción de compradores de motocicletas en Colombia. Este segmento enfrenta mayores dificultades para acceder a financiamiento tradicional. No obstante, alternativas crediticias especializadas facilitan gradualmente su acceso.

Los concesionarios y distribuidores desempeñan papel crucial en la cadena comercial motociclística. Su capacidad de asesoría y servicio influye directamente en satisfacción del cliente. Además, representan el contacto directo entre fabricantes y usuarios finales.

La experiencia de compra incluye aspectos como disponibilidad de inventario y tiempos de entrega. Consumidores valoran positivamente concesionarios que ofrecen variedad de modelos en exhibición. Igualmente, aprecian facilidades para realizar pruebas de manejo.

El servicio postventa determina la percepción de calidad asociada a cada marca. Talleres eficientes y personal capacitado generan confianza y fidelidad entre propietarios. Por consiguiente, fabricantes invierten en fortalecer estas capacidades en sus redes.

La garantía ofrecida por fabricantes constituye factor importante en decisiones de compra. Periodos extensos de cobertura transmiten confianza sobre la calidad del producto. Asimismo, términos claros de garantía reducen incertidumbre del comprador.

La disponibilidad de repuestos originales afecta los costos de mantenimiento a largo plazo. Marcas con amplia red de distribución de partes facilitan la conservación adecuada. Contrariamente, dificultades para conseguir repuestos generan frustración entre usuarios.

El mercado de motocicletas usadas complementa la dinámica del sector de vehículos nuevos. Muchos compradores inician con unidades de segunda mano antes de adquirir nuevas. Este ciclo alimenta la rotación y renovación del parque automotor.

Las plataformas digitales transforman progresivamente la comercialización de motocicletas en Colombia. Portales especializados facilitan comparación de precios, características y opiniones de usuarios. Consecuentemente, compradores acceden a información más completa para decidir.

Las redes sociales influyen significativamente en percepciones sobre marcas y modelos específicos. Comunidades de motociclistas comparten experiencias, recomendaciones y advertencias sobre diferentes opciones. Por tanto, el marketing digital adquiere creciente importancia estratégica.

Los eventos y concentraciones moteras fortalecen la cultura asociada a estos vehículos. Fabricantes patrocinan actividades que generan sentido de comunidad entre usuarios. Simultáneamente, estas iniciativas refuerzan vínculos emocionales con las marcas.

La sostenibilidad ambiental emerge como consideración relevante en el sector motociclístico. Motores más eficientes reducen emisiones contaminantes y consumo de combustible. Progresivamente, regulaciones ambientales más estrictas impulsan innovación tecnológica.

Las motocicletas eléctricas representan alternativa emergente en el mercado colombiano. Aunque su participación actual es marginal, el interés crece entre consumidores urbanos. Principalmente, ventajas como cero emisiones y bajos costos operativos atraen atención.

La infraestructura de carga para vehículos eléctricos aún presenta limitaciones en Colombia. La expansión de esta red resulta necesaria para viabilizar adopción masiva. Entretanto, motocicletas de combustión interna mantendrán predominio en el mercado.

Los incentivos gubernamentales podrían acelerar la transición hacia movilidad eléctrica en motocicletas. Exenciones tributarias o subsidios facilitarían acceso a tecnologías más limpias. Sin embargo, estas políticas requieren balance con consideraciones fiscales.

La educación vial constituye elemento fundamental para reducir accidentalidad entre motociclistas. Programas de capacitación sobre conducción defensiva y normatividad salvan vidas. Por consiguiente, autoridades y sector privado deben fortalecer estas iniciativas.

El uso de elementos de protección personal reduce significativamente lesiones en accidentes. Cascos certificados, chaquetas con protecciones y guantes adecuados marcan diferencias críticas. No obstante, su utilización aún no es universal entre motociclistas colombianos.

Las campañas de concientización sobre seguridad vial requieren continuidad y recursos adecuados. Mensajes efectivos modifican comportamientos riesgosos como exceso de velocidad o maniobras peligrosas. Ciertamente, la cultura vial se construye mediante esfuerzos sostenidos.

La convivencia entre motociclistas y otros actores viales presenta desafíos en ciudades colombianas. Infraestructura inadecuada y falta de respeto mutuo generan conflictos y accidentes. Mejorar esta situación requiere inversión en vías y educación ciudadana.

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