En una demostración de poderío militar, el presidente Donald Trump proclamó la supremacía nuclear estadounidense durante una inusual reunión con altos mandos militares en Quantico, Virginia.
El mandatario destacó que Estados Unidos posee actualmente una ventaja tecnológica de 25 años sobre Rusia y China en capacidad nuclear. Además, señaló que Washington cuenta con “el arsenal nuclear más nuevo y mejor del mundo”.
Durante su intervención, Trump hizo referencia al reciente despliegue de dos submarinos nucleares cerca de costas rusas. Esta acción fue una respuesta directa a las declaraciones “incendiarias” del ex presidente ruso Dimitri Medvedev.
“Estos submarinos son imposibles de detectar”, enfatizó Trump, aunque reconoció que en aproximadamente cinco años tanto Rusia como China podrían alcanzar capacidades similares. Sin embargo, advirtió que actualmente “tenemos más que nadie”.
En un giro sorpresivo, el presidente estadounidense reveló planes para considerar la reactivación de los acorazados, embarcaciones masivas retiradas después de la Segunda Guerra Mundial. “Deberíamos comenzar a pensar en los acorazados nuevamente”, expresó con nostalgia.
Trump recordó específicamente el USS Iowa, último acorazado estadounidense que ahora funciona como museo en Los Ángeles. Estas embarcaciones, que superaban las 58.000 toneladas, fueron símbolos del poderío naval americano durante décadas.
El discurso presidencial también abordó asuntos internos, mencionando una “guerra interna” relacionada con crimen e inmigración. Trump anunció la creación de una fuerza de respuesta rápida militar para contener posibles disturbios.
Paralelamente, el secretario de Guerra Pete Hegseth presentó nuevas directivas militares drásticas. Entre ellas destaca la implementación de controles físicos semestrales obligatorios y la prohibición de barbas y cabello largo.
Hegseth enfatizó que estas medidas buscan restaurar “el más alto estándar masculino” en las fuerzas armadas. “La era del liderazgo políticamente correcto termina ahora mismo”, declaró ante los comandantes reunidos.
Las nuevas políticas incluyen la eliminación de lo que Hegseth denominó “soldados gordos” y la supresión de programas de diversidad, equidad e inclusión. “No más cambio climático, no más división ni delirios de género”, proclamó.
Desde su nombramiento, Hegseth ha emprendido una reforma significativa del liderazgo militar. Sus acciones incluyen la destitución de varios generales y planes para reducir en un 20% el número de oficiales de alto rango.
La reunión en Quantico marca un punto de inflexión en la política militar estadounidense. Las declaraciones sobre supremacía nuclear y los cambios en estándares militares sugieren una nueva era en la doctrina defensiva americana.