La tensión diplomática entre Estados Unidos y Colombia alcanzó un nuevo punto crítico tras las declaraciones del expresidente Donald Trump sobre posibles aranceles al país suramericano.
Durante la noche del domingo, Trump anunció su intención de imponer nuevas tarifas arancelarias a Colombia. Esta decisión surgió después de que el político republicano acusara, sin evidencia alguna, al presidente Gustavo Petro de ser “líder del narcotráfico”.
En sus polémicas declaraciones a medios de comunicación, Trump describió a Colombia como “una máquina productora de drogas”. Además, afirmó categóricamente que “los campos están cargados de drogas, producen tremendas cantidades de cocaína que venden por todo el mundo y destruyen familias”.
El anuncio de Trump no llegó solo. El senador republicano Lindsey Graham había adelantado previamente la noticia sobre las nuevas tarifas. Trump confirmó posteriormente haber mantenido una conversación con Graham sobre el tema.
La reacción del gobierno colombiano no se hizo esperar. El ministro del Interior, Armando Benedetti, expresó su preocupación en una entrevista con W Radio. “No puede ser que por el hígado de tratar de fregar al presidente Petro estén contentos con ese tipo de decisiones”, manifestó.
Por su parte, el ministro de Defensa, general (r) Pedro Sánchez, defendió la gestión gubernamental en la lucha antinarcóticos. Presentó cifras concretas: 2.652 toneladas de cocaína incautadas, 17.735 laboratorios destruidos, 58.216 hectáreas erradicadas y 776 extradiciones.
La senadora Martha Peralta del MAIS calificó la situación como “inaceptable chantaje”. Enfatizó que, más allá de diferencias políticas, no se puede permitir el uso de calificativos como “narcotraficante” contra el presidente colombiano.
Desde la oposición, el Centro Democrático expresó su preocupación por el impacto económico. En un comunicado, lamentaron la suspensión de la cooperación económica estadounidense y el anuncio de nuevos aranceles.
La senadora y precandidata presidencial María Fernanda Cabal también intervino en el debate. Señaló que “el problema de EE.UU. no es con el pueblo colombiano, sino con un gobierno que ha empobrecido al país y lo ha aislado del mundo”.
Esta crisis diplomática surge en un momento delicado para las relaciones bilaterales. Estados Unidos ha sido históricamente un aliado estratégico y socio comercial fundamental para Colombia. Las nuevas medidas arancelarias podrían tener serias implicaciones para la economía colombiana.
Hasta el momento de esta publicación, el presidente Petro no se ha pronunciado directamente sobre las declaraciones de Trump. Sin embargo, la tensión entre ambos países continúa escalando mientras se espera la materialización de las medidas anunciadas.