Imágenes de restos de ataques rusos contra Ucrania revelan que Moscú ha utilizado un misil de crucero prohibido. El desarrollo de este arma llevó a Donald Trump a abandonar un histórico pacto nuclear. Dos expertos confirmaron esta información tras analizar los fragmentos recuperados.
Los especialistas basaron su análisis en imágenes de fragmentos del misil 9M729. Este proyectil tiene capacidad nuclear y fue proporcionado por tres fuentes ucranianas de las fuerzas del orden. Se trata de la primera prueba visual publicada hasta la fecha. Las imágenes corroboran el uso de este arma por parte de Rusia.
El despliegue de este misil en Ucrania ha ocurrido en decenas de ocasiones. Este hecho ejemplifica cómo el edificio del control de armas nucleares surgido de la Guerra Fría se ha derrumbado. En los últimos años, los tratados que regulaban estas armas han perdido vigencia. Este mes expiró el Nuevo START, el tratado nuclear que imponía límites a las armas estratégicas.
El desarrollo del 9M729 por parte de Rusia tuvo consecuencias inmediatas. Trump abandonó en 2019 el Tratado sobre Fuerzas Nucleares de Alcance Intermedio. Este pacto era entonces piedra angular del control de las armas nucleares. La administración estadounidense alegó que el misil lanzado desde tierra podía volar mucho más allá del límite permitido.
El Tratado INF establecía un límite de 500 kilómetros para este tipo de armamento. Sin embargo, la Fiscalía General de Ucrania dijo a Reuters en un comunicado escrito en noviembre información relevante. Uno de los misiles 9M729 lanzados por Rusia el 5 de octubre del año pasado voló más de 1.200 kilómetros. Esta distancia supera ampliamente el límite establecido por el tratado de 1987.
El ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Andri Sibiha, proporcionó datos específicos sobre el uso del arma. Otras fuentes informaron a Reuters en octubre que Rusia había disparado el 9M729 contra Ucrania. El misil fue lanzado dos veces en 2022 y 23 veces entre agosto y octubre del año pasado. Esto supone el primer uso conocido de este misil en combate.
Los ataques con este armamento continuaron después de octubre. Rusia lanzó al menos cuatro misiles más contra Ucrania el 17 de febrero, según una de las fuentes policiales. Esta es la primera vez que se informa de estos casos. También ha habido otros usos desde octubre, añadió la fuente. El patrón de ataques demuestra un uso sistemático del arma prohibida.
Jeffrey Lewis, investigador distinguido en seguridad global del Middlebury College de Vermont, examinó las imágenes. “Las imágenes realmente parecen mostrar el 9M729. Además de las marcas, los restos son similares a los de otros misiles de crucero relacionados con el 9M729”, afirmó el experto. Su análisis confirma la autenticidad de los fragmentos recuperados.
Los analistas de Janes también evaluaron las evidencias presentadas. Esta empresa de inteligencia de defensa tiene su sede en Reino Unido. Los expertos dijeron a Reuters que era muy probable que los restos procedieran del misil 9M729. Las 10 imágenes analizadas mostraban características distintivas del arma lanzada desde tierra.
Las fuentes policiales proporcionaron información sobre los lugares donde se recuperaron los fragmentos. Las imágenes muestran restos hallados en las regiones de Yitómir, Lviv, Jmelnitski y Vinnitsia. Todas estas localidades se encuentran en el oeste de Ucrania. Los ataques han afectado a zonas alejadas del frente de combate.
Reuters no pudo verificar dónde ni cuándo se tomaron las fotografías de los fragmentos. Sin embargo, las marcas en las piezas proporcionan evidencia clara. Una pieza lleva el número de serie 0274, mientras que otras llevan la marca 9M729. Estas identificaciones permiten rastrear el origen del armamento utilizado.
Un reportero de Reuters vio un fragmento adicional con la marca 9M729. No obstante, un agente de las fuerzas del orden ucraniano le pidió que no lo fotografiara. Esta restricción sugiere que existen más evidencias de las que se han hecho públicas. Las autoridades ucranianas están documentando cuidadosamente cada hallazgo.
El Ministerio de Defensa ruso no respondió a una solicitud de comentarios para este artículo. Moscú ha mantenido silencio ante las acusaciones de uso del misil prohibido. Anteriormente, Rusia ha reconocido la existencia del misil. Sin embargo, ha negado que incumpla el tratado de 1987 y que pueda volar hasta la distancia permitida.
La posición rusa contradice las evidencias presentadas por Ucrania. Las autoridades de Kiev han documentado múltiples casos de ataques con este armamento. Los fragmentos recuperados y las distancias recorridas demuestran las capacidades reales del misil. La negativa rusa a reconocer estos hechos profundiza la crisis diplomática.
Uno de los ataques con el 9M729 tuvo consecuencias trágicas para la población civil. El misil lanzado por Rusia el 5 de octubre impactó en una vivienda en la aldea de Lapaivka. Esta localidad se encuentra cerca de Leópolis, a más de 1.200 kilómetros del punto de lanzamiento. El ataque causó la muerte de cinco civiles, según informó la Fiscalía General de Ucrania.
El caso de Lapaivka ilustra el alcance destructivo del arma prohibida. El misil recorrió una distancia que duplica el límite establecido por el Tratado INF. Además, el objetivo fue una zona residencial sin valor militar aparente. Este patrón de ataques plantea serias preocupaciones sobre el respeto al derecho internacional humanitario.
Los fragmentos recuperados muestran características técnicas del misil 9M729. El arma es un misil de crucero con capacidad para portar ojivas nucleares. Su diseño le permite volar a baja altitud y evadir sistemas de defensa. Estas capacidades lo convierten en un arma especialmente peligrosa para objetivos civiles y militares.
El uso del 9M729 en Ucrania tiene implicaciones más allá del conflicto actual. Demuestra que Rusia está dispuesta a desplegar armamento que viola tratados internacionales. La comunidad internacional había expresado preocupación por el desarrollo de este misil. Ahora, las evidencias confirman que esas preocupaciones estaban justificadas.
La ruptura del Tratado INF en 2019 marcó un punto de inflexión. Este acuerdo, firmado en 1987, había eliminado una categoría completa de armas nucleares. Durante décadas, contribuyó a reducir las tensiones entre Estados Unidos y la Unión Soviética. Su desaparición ha abierto la puerta a una nueva carrera armamentística.
El contexto actual muestra un deterioro generalizado del control de armamentos. Además de la expiración del Tratado INF, el Nuevo START también ha llegado a su fin. Este acuerdo limitaba el número de armas estratégicas que Estados Unidos y Rusia podían desplegar. Sin estos tratados, no existen límites legales para el arsenal nuclear de ambas potencias.
La situación en Ucrania revela las consecuencias prácticas de este vacío normativo. Rusia ha desplegado un arma que anteriormente estaba prohibida. Los ataques documentados suman al menos 25 lanzamientos entre agosto y octubre de 2024. A estos se añaden los dos ataques de 2022 y los cuatro de febrero. El uso continuado del 9M729 sugiere que forma parte del arsenal regular ruso.
Las autoridades ucranianas han recopilado evidencias de cada ataque con este misil. Los fragmentos recuperados permiten identificar las características técnicas del arma. Los números de serie y marcas facilitan el rastreo de su origen. Esta documentación podría ser utilizada en futuras investigaciones sobre crímenes de guerra.
La comunidad internacional enfrenta un dilema ante estos hechos. El uso de un misil prohibido representa una violación clara de acuerdos internacionales. Sin embargo, la ausencia de mecanismos de verificación dificulta la respuesta. El Tratado INF incluía inspecciones y medidas de transparencia que ya no existen.
Los expertos en control de armamentos advierten sobre las consecuencias a largo plazo. La normalización del uso de armas prohibidas erosiona el sistema internacional. Si no hay consecuencias por violar tratados, otros países podrían seguir el mismo camino. Esta dinámica podría desencadenar una carrera armamentística global.
El caso del 9M729 también plantea preguntas sobre la disuasión nuclear. El misil tiene capacidad para portar ojivas nucleares, aunque en Ucrania se ha usado con explosivos convencionales. Su despliegue demuestra que Rusia está dispuesta a utilizar sistemas con capacidad nuclear. Esta ambigüedad aumenta el riesgo de escalada en futuros conflictos.
Las imágenes de los fragmentos del misil proporcionan evidencia irrefutable. Los análisis de expertos independientes confirman su autenticidad. Las marcas y números de serie coinciden con las características conocidas del 9M729. Esta documentación visual es crucial para establecer responsabilidades.
La región occidental de Ucrania ha sido objetivo repetido de estos ataques. Yitómir, Leópolis, Jmelnitski y Vinnitsia han sufrido impactos del misil prohibido. Estas áreas están lejos del frente de combate. Su selección como objetivos sugiere una estrategia de ataques en profundidad.
Los ataques contra infraestructura civil plantean serias preocupaciones humanitarias. El caso de Lapaivka, donde murieron cinco civiles, no es aislado. Otros ataques con el 9M729 han afectado zonas residenciales. El uso de un arma tan potente contra objetivos civiles viola el derecho internacional.
La capacidad del 9M729 para recorrer más de 1.200 kilómetros amplía significativamente el alcance de Rusia. Desde territorio ruso, puede atacar objetivos en toda Ucrania. Esta capacidad complica la defensa del espacio aéreo ucraniano. Los sistemas de alerta temprana tienen menos tiempo para detectar y responder.
El silencio del Ministerio de Defensa ruso ante las evidencias es significativo. Moscú no ha negado ni confirmado el uso del misil. Esta ambigüedad táctica es característica de la estrategia de comunicación rusa. Permite mantener la negación plausible mientras continúa desplegando el arma.
La documentación del uso del 9M729 en combate proporciona información valiosa sobre sus capacidades. Antes de su despliegue en Ucrania, los datos sobre el misil eran limitados. Ahora, los analistas pueden estudiar su rendimiento en condiciones reales. Esta información es relevante para evaluar amenazas futuras.
El colapso del sistema de control de armas de la Guerra Fría tiene múltiples causas. Las tensiones entre Rusia y Occidente han aumentado desde 2014. La anexión de Crimea marcó un punto de inflexión en las relaciones. Desde entonces, la cooperación en materia de control de armamentos se ha deteriorado.
La expiración del Nuevo START elimina el último pilar del control de armas nucleares. Este tratado limitaba a 1.550 el número de ojivas nucleares desplegadas por cada país. También establecía mecanismos de verificación e intercambio de información. Sin él, no existe transparencia sobre los arsenales nucleares.
La situación actual recuerda a los momentos más tensos de la Guerra Fría. Sin embargo, existen diferencias importantes con aquel periodo. Durante la Guerra Fría, ambas superpotencias reconocían la importancia del control de armamentos. Hoy, esa voluntad política parece haber desaparecido.
El uso del 9M729 en Ucrania es un síntoma de esta crisis más amplia. Demuestra que los acuerdos internacionales pueden ser violados sin consecuencias inmediatas. Esta impunidad socava la credibilidad del sistema internacional. Otros países podrían concluir que desarrollar armas prohibidas es aceptable.
Las evidencias presentadas por Ucrania y verificadas por expertos independientes son concluyentes. Rusia ha desplegado el misil 9M729 en múltiples ocasiones. Este arma viola el Tratado INF, aunque ya no esté en vigor. Su uso representa un desafío directo al orden internacional establecido después de la Guerra Fría.