La Federación Colombiana de Fútbol celebró su asamblea el 19 de marzo. En ese encuentro, los representantes tomaron decisiones importantes sobre el futuro de la entidad. Ramón Jesurún fue reelegido como presidente de manera unánime. La decisión contó con el respaldo de la Dimayor y la Difútbol. Además, participaron dirigentes de los clubes profesionales del país.
El directivo barranquillero ocupa el cargo desde 2015. Su llegada se produjo tras la salida de Luis Bedoya. Aquel entonces, el escándalo del FIFA Gate sacudió al fútbol colombiano. Desde entonces, Jesurún ha acumulado 11 años al frente de la organización. Ahora, su mandato se extenderá hasta agosto de 2030.
Sin embargo, el camino hacia esta reelección no estuvo exento de controversias. Durante 2024, surgieron dudas sobre su elegibilidad para un nuevo periodo. El Ministerio del Deporte recibió un derecho de petición al respecto. La consulta cuestionaba si Jesurún podía aspirar legalmente a la presidencia. La respuesta inicial de la cartera generó incertidumbre en el entorno futbolístico.
Según el Decreto 1228 de 1995, existe un límite para presidentes de entidades deportivas. La normativa establece un máximo de tres mandatos consecutivos. Por tanto, el Ministerio del Deporte consideró que Jesurún alcanzaba ese tope. La interpretación sugería que debía ceder el puesto a otra persona. Esta postura parecía marcar el fin de su gestión.
No obstante, el presidente defendió su posición con argumentos jurídicos. Jesurún explicó su situación particular al medio El Heraldo. “Los conceptos jurídicos consultados son contundentes y claros: no existe ningún impedimento. Yo solo he sido elegido dos veces; en un primer periodo fue una designación provisional, complementé un período (de Luis Bedoya). No fui elegido. Uno entiende que hay gente inquieta y que por cualquier motivo intenta poner obstáculos en el camino, pero tengo la total tranquilidad de que es una elección absolutamente legal”, afirmó.
Esta distinción resultó fundamental para su continuidad. Jesurún argumenta que su primer periodo no cuenta como elección. En cambio, fue una designación provisional para completar el mandato de Bedoya. Por consiguiente, técnicamente solo ha sido elegido en dos ocasiones. Esta interpretación le permitió sortear la supuesta inhabilidad legal.
La trayectoria de Jesurún al frente de la FCF ha estado marcada por logros deportivos. Durante su gestión, la selección masculina clasificó a dos mundiales. Además, impulsó el desarrollo de infraestructura deportiva en el país. Las sedes de Bogotá y Barranquilla recibieron mejoras significativas. También destaca la construcción del Centro de Alojamiento en Barranquilla.
El fútbol femenino también experimentó un fortalecimiento bajo su administración. La FCF incrementó su apoyo a las categorías femeninas. Asimismo, la entidad logró atraer nuevos patrocinadores comerciales. Estos aspectos configuran parte del balance positivo que defiende el directivo.
Sin embargo, su gestión también acumula episodios polémicos que generaron críticas. Uno de los más graves ocurrió durante la final de Copa América. Jesurún fue arrestado por enfrentarse físicamente con un oficial. El incidente provocó un escándalo mediático de proporciones considerables. La imagen del presidente de la federación detenido circuló ampliamente.
Otro tema sensible fue el escándalo de la “lista negra” en el fútbol femenino. Esta controversia afectó a varias jugadoras de la selección nacional. Las acusaciones apuntaban a represalias contra deportistas por sus denuncias. El caso generó indignación entre aficionados y defensores del deporte femenino.
También surgieron cuestionamientos relacionados con la reventa de boletería. Estos señalamientos involucraban irregularidades en la comercialización de entradas. Las acusaciones pusieron en entredicho la transparencia de la gestión. A pesar de ello, Jesurún mantuvo el respaldo de los directivos.
Durante el Mundial Femenino Sub-20, el presidente enfrentó el rechazo del público. Jesurún hizo presencia en la ceremonia de premiación del torneo. Compartió escenario con Gianni Infantino, presidente de la FIFA. Sin embargo, ambos fueron recibidos con fuertes silbidos por parte de los asistentes. La reacción evidenció el malestar de sectores de la afición.
A pesar de las críticas, el respaldo institucional se mantuvo firme. La votación en la asamblea del 19 de marzo fue unánime. Ningún directivo presente cuestionó públicamente su continuidad. Este apoyo consolidado contrasta con las opiniones negativas de algunos aficionados.
El propio Jesurún reconoció haber considerado su retiro en varias ocasiones. “A veces por raticos sí lo pensé. Había veces que decía que ya estaba bueno. No por cansancio ni por salud, gracias a Dios estoy bien, pero uno a veces cree que puede fatigar a la gente. Sin embargo, recibí un gran respaldo de muchos directivos que me motivaron a continuar”, confesó.
El presidente también reflexionó sobre las aspiraciones legítimas de otras personas. “Ese derecho de otras personas que aspiran al cargo es legítimo y entendible. En mi caso, me siento muy honrado y halagado del apoyo unánime, creo que casi nadie puso en tela de juicio o cuestionó mi continuidad. Eso me pone contento, pero al mismo tiempo significa un mayor compromiso”, declaró.
Respecto a su futuro más allá de 2030, Jesurún mostró incertidumbre. “El tiempo ya lo dirá. Cuatro años parece mucho tiempo, pero también pasan muy rápido. Cualquier cosa puede pasar. Pensaría inicialmente en que mi familia me exigiría ya un retiro, pero no lo sé. No sé si yo sea capaz y si tengo fuerza y salud de hacerlo. Pero es la vida, creería que estoy más cerca del retiro que de ejercer cualquier nueva actividad cuando me retire de la Federación Colombiana de Fútbol”, expresó.
Esta declaración sugiere que el actual mandato podría ser su último. No obstante, el dirigente no cierra completamente esa puerta. Su decisión dependerá de múltiples factores personales y profesionales. La salud y las exigencias familiares jugarán un papel importante.
Mientras tanto, Jesurún enfrentará el desafío de recuperar la confianza pública. Las polémicas han erosionado su imagen ante sectores importantes de la afición. La gestión deportiva exitosa no ha sido suficiente para contrarrestar los escándalos. Por tanto, deberá trabajar en mejorar la percepción general de su administración.
El fútbol colombiano atraviesa un momento de expectativas elevadas. La selección masculina mostró un rendimiento destacado en competiciones recientes. Las categorías juveniles también han obtenido resultados prometedores. Este contexto deportivo favorable podría ayudar a la gestión de Jesurún.
Al mismo tiempo, persisten desafíos estructurales en el fútbol nacional. La profesionalización de las ligas requiere mejoras continuas. La infraestructura deportiva aún presenta deficiencias en varias regiones. Además, la transparencia administrativa sigue siendo una demanda constante de la opinión pública.
La relación con los patrocinadores constituye otro aspecto crucial para la federación. Mantener y ampliar el apoyo comercial resulta fundamental para el desarrollo. Los recursos económicos permiten financiar programas de formación y competiciones. Por ello, la estabilidad en la presidencia podría favorecer estas alianzas estratégicas.
El comité ejecutivo renovado trabajará junto a Jesurún durante este periodo. La elección de nuevos miembros busca fortalecer la gestión institucional. La coordinación entre estos dirigentes será clave para alcanzar objetivos comunes. La cohesión del equipo directivo puede marcar la diferencia en los resultados.
Los próximos cuatro años definirán el legado final de Ramón Jesurún. Su capacidad para superar las controversias será puesta a prueba. Igualmente, deberá consolidar los avances deportivos ya conseguidos. La historia juzgará su gestión por el balance entre logros y polémicas.