En septiembre de 2025, una denuncia anónima alertó sobre un punto de venta de drogas. El lugar señalado era Neptunia, un balneario costero de Canelones. Esta localidad se encuentra a unos 30 kilómetros de la Ciudad Vieja de Montevideo. La policía uruguaya inició entonces una investigación contra el narcotráfico.
Sin embargo, los agentes descubrieron algo completamente diferente. La pesquisa los condujo hacia el casco histórico de la capital. Allí encontraron un local alquilado desde donde partía un túnel. El objetivo era robar un banco ubicado en el centro financiero.
En diciembre, las autoridades recibieron información sobre un posible ataque a una entidad financiera. Dos investigaciones que avanzaban en paralelo finalmente se conectaron. Los cabos sueltos comenzaron a atarse entre sí. La operación policial se intensificó de manera considerable.
El miércoles pasado, la Justicia uruguaya imputó a once personas vinculadas a esta maniobra criminal. Entre los detenidos hay cuatro ciudadanos brasileños, dos paraguayos y cinco uruguayos. Todos fueron enviados a prisión preventiva mientras continúa la investigación.
Dos de los sospechosos enfrentan cargos por negociación de estupefacientes. Otros dos fueron imputados por porte y tenencia de arma de fuego. Además, enfrentan acusaciones por posesión ilegal de municiones.
Los nueve restantes fueron imputados por asociación para delinquir. También se les acusa de hurto especialmente agravado en grado de tentativa. Las edades de los involucrados oscilan entre 35 y 61 años.
Interpol y la Agencia Brasileña de Inteligencia confirmaron una información crucial este lunes. Dos de los ciudadanos brasileños detenidos pertenecen al Primer Comando de la Capital. Esta organización criminal es una de las bandas más temibles de Brasil.
El PCC se ha convertido en una multinacional del narcotráfico. La organización se infiltró por todo Brasil y tejió alianzas peligrosas internacionalmente. Además, cuenta con un enorme poder de fuego a su disposición.
Las identidades de los brasileños fueron cotejadas con las bases de datos internacionales. La verificación confirmó su pertenencia a esta peligrosa organización criminal. La policía uruguaya intercambió información con sus pares brasileños en las últimas horas.
La Agencia Brasileña de Inteligencia había advertido en diciembre sobre esta amenaza. Según el reporte, integrantes del PCC pretendían robar un banco en Uruguay. El método incluía distintas modalidades, entre ellas la construcción de un túnel.
Los integrantes del PCC habían participado en otros robos de alto perfil anteriormente. El modus operandi a lo largo del tiempo era siempre similar. Alquilaban una vivienda o local comercial muy cerca de su objetivo. Posteriormente, cavaban túneles para acceder a las bóvedas bancarias.
Uno de los intentos más exitosos ocurrió en Fortaleza en 2005. Los ladrones cavaron un túnel desde una casa vecina de aproximadamente 200 metros. Durante el fin de semana, vaciaron las oficinas del Banco Central. Se llevaron unos 60 millones de dólares en efectivo.
El segundo caso vinculado a esta banda ocurrió en San Pablo en 2017. Sin embargo, esta vez no lograron consumar el robo. Al igual que en Uruguay, las autoridades frustraron el intento a tiempo.
Respecto a los integrantes uruguayos, la policía también apunta a viejos conocidos. Según la información primaria, hay dos cabecillas en la organización. Ambos tienen antecedentes penales por delitos relacionados con drogas.
Uno de ellos es Jorge Fulco, conocido por las autoridades desde 2012. Fue detectado en una boca de drogas en Neptunia. Los agentes lo siguieron y observaron que viajaba diariamente a la Ciudad Vieja.
Fulco se dirigía siempre al local donde posteriormente se descubriría el túnel. Hasta allí llegaba acompañado de otro nombre conocido por los investigadores. Se trata de Álvaro Quiroga, quien actualmente continúa prófugo de la justicia.
Ambos uruguayos estuvieron presos en el penal de Libertad. Esta es una de las cárceles más peligrosas de Uruguay. Allí posiblemente establecieron contactos con redes criminales internacionales.
El ministro del Interior, Carlos Negro, supervisó personalmente el operativo que frustró el robo. El Ministerio grabó el momento en que los policías se encuentran con el túnel. Las imágenes muestran la magnitud de la obra de ingeniería criminal.
La policía continúa avanzando en la investigación para dar con más personas involucradas. Las autoridades buscan identificar a quienes pudieron haber tenido algún tipo de participación. La red criminal podría ser más extensa de lo inicialmente estimado.
Durante los allanamientos, las fuerzas de seguridad realizaron importantes incautaciones. Se encontraron armas, municiones y evidencia del plan criminal. También se hallaron herramientas utilizadas para la construcción del túnel.
El casco histórico de Montevideo alberga el centro financiero de la ciudad. Numerosas entidades bancarias tienen sus sedes en esta zona colonial. La seguridad en el área se ha reforzado tras este intento frustrado.
La cooperación internacional fue clave para desbaratar esta operación criminal. El intercambio de información entre Uruguay, Brasil y organismos internacionales resultó fundamental. Interpol jugó un papel crucial en la identificación de los sospechosos.
La Agencia de Inteligencia de Brasil proporcionó datos vitales desde el principio. Esta colaboración permitió confirmar las sospechas sobre la participación del PCC. La hipótesis inicial de la policía uruguaya se vio finalmente confirmada.
El caso evidencia la creciente internacionalización del crimen organizado en la región. Las bandas criminales operan cada vez más allá de las fronteras nacionales. Establecen alianzas estratégicas para ejecutar operaciones de gran envergadura.
El túnel descubierto demuestra la sofisticación de estas organizaciones criminales. La construcción requirió tiempo, recursos y conocimientos técnicos especializados. Los delincuentes invirtieron considerablemente en esta operación frustrada.
El alquiler del local en la Ciudad Vieja fue parte de una estrategia cuidadosamente planificada. Los criminales buscaban pasar desapercibidos entre el movimiento comercial de la zona. La fachada legal les permitía trabajar sin levantar sospechas inmediatas.
Las autoridades uruguayas mantienen la investigación abierta y activa. Se espera que puedan surgir nuevas detenciones en los próximos días. La búsqueda de Álvaro Quiroga continúa siendo una prioridad para las fuerzas policiales.
Este caso representa uno de los intentos de robo más ambiciosos en Uruguay. La magnitud de la operación y la participación internacional lo convierten en excepcional. Las autoridades lo consideran un golpe significativo contra el crimen organizado.
La detención de miembros del PCC en territorio uruguayo genera preocupación adicional. Evidencia la expansión de esta peligrosa organización criminal más allá de Brasil. Su presencia en Uruguay representa un nuevo desafío para la seguridad regional.