El Movimiento Nacional de Víctimas de Crímenes de Estado (MOVICE) recibió un importante reconocimiento tras dos décadas de incansable labor por la verdad y la justicia.
“Mi compañero fue desaparecido hace 38 años, 11 meses y cinco días”, relata con precisión Luz Marina Hache sobre Eduardo Loffsner Torres.
Esta dolorosa historia representa apenas uno de los 132.877 casos de personas desaparecidas registradas por la Unidad de Búsqueda de Personas.
Desde su fundación en 2005, el MOVICE ha congregado a más de 200 organizaciones dedicadas a visibilizar los crímenes cometidos por agentes estatales.
Entre sus principales logros destaca el desenmascaramiento de los “falsos positivos”, casos que pasaron de ser denuncias aisladas a escándalos nacionales.
Las Madres de Soacha se convirtieron en un símbolo de esta lucha tras denunciar cómo sus hijos fueron presentados falsamente como guerrilleros.
El movimiento ha organizado numerosas jornadas de memoria, como las emblemáticas marchas del 6 de marzo que movilizan a miles de víctimas.
A nivel internacional, el MOVICE ha llevado casos ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos y organismos de Naciones Unidas.
Un jurado de once expertos reconoció esta trayectoria otorgándole el Premio Nacional de Derechos Humanos 2025 en la categoría de ONG.
“Es un reconocimiento público a la labor que las víctimas venimos haciendo en el país construyendo paz”, expresó Luz Marina Hache.
Sin embargo, la vocera manifestó preocupación por la asimetría en el trato a las víctimas por parte de la Justicia Especial para la Paz.
Específicamente, criticó la ausencia de un macrocaso sobre desaparición forzada, mientras sí existe uno dedicado al secuestro por parte de las FARC.
El MOVICE también cuestionó la reciente decisión de la JEP de renunciar a perseguir penalmente a 34 militares del Batallón Santander.
“Los militares dijeron ante la JEP menos verdad que la que dijeron en la justicia ordinaria”, señaló Hache sobre este controversial caso.
Para el movimiento, es fundamental que el Estado reconozca su responsabilidad directa o por omisión en crímenes como el paramilitarismo.
Las víctimas denuncian la existencia de un “pacto de silencio” que impide conocer a los máximos responsables de las ejecuciones extrajudiciales.
A pesar de los obstáculos, el MOVICE continúa su labor de documentación, acompañamiento y construcción de espacios de memoria en todo el país.
El premio representa un espaldarazo a esta organización que ha logrado mantener viva la memoria histórica frente a la violencia estatal.
La lucha contra la impunidad sigue siendo su principal bandera, recordando que la paz requiere verdad y reconocimiento de responsabilidades.