Disney+ estrenó esta semana “The Beatles Anthology”. Para muchos fanáticos de los Fab Four, este lanzamiento representa un motivo de celebración. Sin embargo, algunos beatlemaníacos de cierta edad consideran esta serie inferior a otro documental. Ese otro filme es prácticamente imposible de ver legalmente en la actualidad.
“The Beatles Anthology” es el único documental autorizado sobre la legendaria banda británica. La serie fue producida originalmente en 1995 con la colaboración de Paul McCartney, George Harrison y Ringo Starr. Estos tres músicos eran los miembros supervivientes del cuarteto de Liverpool. El documental nunca estuvo disponible en plataformas de streaming ni en otros formatos más allá del DVD.
Ahora la producción ha sido restaurada completamente. Además, los responsables agregaron un nuevo noveno episodio a la serie. No obstante, ciertos admiradores de la Generación X y mayores mantienen una postura crítica. Ellos sostienen que existe un documental superior sobre los Beatles.
Esa película lleva por título “The Compleat Beatles”. MGM/UA Home Video la estrenó originalmente en 1982. Sus orígenes fueron peculiares y casi accidentales desde el principio. El proyecto se concibió inicialmente como un cortometraje de apenas diez minutos.
La editorial Delilah Communications publicó en 1981 un libro de dos volúmenes. Este contenía partituras y recuerdos de los Beatles. La compañía contrató entonces a Patrick Montgomery para dirigir una pieza promocional. Le solicitaron entrevistas y material de archivo para acompañar la publicación.
“De alguna manera, terminamos con un montaje preliminar de cuatro horas que resumía la historia completa”, dijo Montgomery. La dueña de Delilah, Stephanie Bennett, vio el resultado del trabajo. Entonces comprendió que el proyecto tenía un potencial mucho mayor. Decidió recaudar el dinero necesario para terminarlo como documental completo.
El financiamiento provino de MGM/UA, que buscaba títulos originales para su catálogo de VHS. La compañía estaba desarrollando su división de video doméstico en aquella época. Desde el comienzo, no hubo participación directa de los propios Beatles en el proyecto.
“Intenté que todos los Beatles hablaran conmigo, pero no quisieron”, contó Montgomery. John Lennon había sido asesinado apenas un año antes del inicio del proyecto. Los miembros restantes de la banda estaban atravesando un período de duelo. Todos se mostraban un poco recelosos ante cualquier iniciativa relacionada con el grupo.
Paul McCartney ya trabajaba en lo que posteriormente se convertiría en “The Beatles Anthology”. Apple, la compañía discográfica de los Beatles, incluso intentó frenar el lanzamiento. Sin embargo, Delilah tenía derechos sobre las canciones por su proyecto editorial previo. Esto les permitió seguir adelante con la producción del documental.
Muchos admiradores consideran que la objetividad de “The Compleat Beatles” constituye una de sus grandes virtudes. Al no ser una producción autorizada, los realizadores gozaron de mayor libertad creativa. No obstante, tuvieron acceso total a archivos históricos y grabaciones originales. Se trata de un documental elaborado por verdaderos admiradores de la banda.
La película detalla el ascenso meteórico y el final del grupo con notable claridad. Además, evita cuidadosamente los chismes personales y los escándalos sensacionalistas. En cambio, se centra en la música y su profundo impacto cultural. Esta aproximación resultó refrescante para los seguidores más serios de la banda.
Libres de la influencia directa de los músicos, Montgomery y su equipo no suavizaron los conflictos internos. La película muestra abiertamente las tensiones que existieron dentro del grupo. Esto resulta especialmente evidente en los últimos años de la banda. El productor musical George Martin critica abiertamente la “autoridad” ejercida por McCartney durante las sesiones de grabación.
Esta franqueza es escasa en “The Beatles Anthology”, donde los testimonios resultan más comedidos. “Si hubiéramos entrevistado a alguno de los Beatles, la película habría sido completamente diferente”, afirma Montgomery. Paradójicamente, algunos colaboradores cercanos se sintieron más libres de hablar sin la presencia de los músicos.
La entrevista con George Martin constituye el verdadero corazón del documental. Martin revela el modo de trabajo en los estudios Abbey Road. También explica el espíritu experimental que definió la evolución musical de la banda. Sus testimonios ofrecen una perspectiva única sobre el proceso creativo del cuarteto.
“The Compleat Beatles” también destaca por la narración de Malcolm McDowell. El actor británico aporta gravedad y emoción al relato. El montaje de Pamela Page incluye momentos brillantes de edición cinematográfica. Uno de los cortes más memorables conecta el canto de “Let It Be” con imágenes de un joven Lennon.
El ritmo conciso de la película cuenta toda la historia en menos de dos horas. Este enfoque contrasta notablemente con “The Beatles Anthology”. La serie autorizada se dispersa en sus primeros episodios. Además, solo dedica un episodio al turbulento período final de la banda.
El documental de Montgomery fue un éxito rotundo en el mercado de vídeo doméstico. Durante un tiempo se convirtió en el programa musical más vendido en formato VHS. Solo fue superado por “The Making of ‘Thriller'” de Michael Jackson. Este éxito comercial sorprendió incluso a sus propios creadores.
Ante las ventas masivas, MGM/UA decidió llevar la película a las salas de cine. En 1984 lanzó una edición limitada en algunos circuitos comerciales. Posteriormente, Delilah licenció la película a la cadena pública PBS. Allí se convirtió en una pieza clave durante las campañas de donaciones.
¿Por qué resulta imposible ver “The Compleat Beatles” actualmente en cines, Blu-ray o alquiler digital? La respuesta es sorprendente y directa. “Es simple: Paul McCartney compró la película”, explicó Montgomery sin ambigüedades. La dueña de Delilah, Stephanie Bennett, le vendió el negativo original al ex-Beatle. Él simplemente decidió retirarla del mercado de forma inmediata.
McCartney “quiere que la ‘Anthology’ sea el centro de atención”, agrega Montgomery con cierta resignación. Por esta razón, los beatlemaníacos deben buscar copias de VHS usadas en mercados de segunda mano. También recurren a grabaciones no oficiales disponibles en la web. Muchas veces necesitan equipos obsoletos para poder reproducir estos formatos antiguos.
La situación no molesta particularmente a Montgomery después de todos estos años. “No soy el propietario de ‘The Compleat Beatles’, pero me alegra verlo aparecer a trocitos en YouTube”, confiesa. El director reconoce que su postura puede parecer contradictoria. “En general, no estoy a favor de la piratería”, aclara con honestidad. “Pero en este caso, sí”, concluye.
La historia de “The Compleat Beatles” se ha convertido en una leyenda entre los coleccionistas. Los fanáticos más dedicados intercambian copias digitalizadas a través de foros especializados. Algunos han logrado restaurar versiones de calidad aceptable partiendo de copias en VHS. Estas versiones circulan discretamente en comunidades de admiradores en línea.
El documental adquirió así una categoría mítica entre los seguidores de la banda. Su inaccesibilidad legal paradójicamente aumentó su valor cultural y su prestigio. Los fans que lograron ver la película en su momento la recuerdan con particular cariño. Para ellos representa una visión más honesta y menos controlada de la historia del grupo.
El estreno de “The Beatles Anthology” en Disney+ reabre este debate entre los beatlemaníacos. Algunos celebran tener acceso legal a material restaurado y ampliado. Otros lamentan que la versión autorizada carezca de la franqueza del documental de Montgomery. Este contraste refleja las tensiones entre historia oficial y narrativas independientes.
La existencia de ambos documentales plantea preguntas sobre la memoria cultural y el control de las narrativas históricas. ¿Quién tiene derecho a contar la historia de una banda legendaria? ¿Los propios protagonistas o los observadores externos? Estas cuestiones trascienden el caso particular de los Beatles.
La decisión de McCartney de comprar y retirar “The Compleat Beatles” del mercado genera opiniones encontradas. Algunos la ven como un ejercicio legítimo de control sobre su propia historia. Otros la consideran un intento de censurar una perspectiva incómoda pero valiosa. Ambas posiciones tienen argumentos defendibles.
Mientras tanto, “The Compleat Beatles” permanece en un limbo legal y comercial. Su estatus de obra descatalogada la convierte en objeto de búsqueda frenética. Los coleccionistas pagan sumas considerables por copias originales en buen estado. Las versiones digitalizadas circulan como tesoros compartidos entre iniciados.
La película de Patrick Montgomery sigue viva en la memoria de quienes la vieron. También continúa encontrando nuevos espectadores a través de canales no oficiales. Su influencia persiste en documentales musicales posteriores. Muchos realizadores citan su enfoque como inspiración para sus propios trabajos.