María Corina Machado, activista venezolana y Premio Nobel de Paz 2025, denunció que Venezuela se ha transformado en el centro criminal de las Américas. Además, señaló al régimen de Nicolás Maduro de sostenerse mediante la financiación de redes criminales internacionales. Asimismo, lo acusó de mantenerse en el poder gracias a la represión sistemática contra la población.
En una rueda de prensa realizada en Oslo, Noruega, el 11 de diciembre de 2025, la líder opositora hizo declaraciones contundentes. Por otra parte, instó a la comunidad internacional a cortar los flujos de dinero ilícitos. Estos recursos provienen del narcotráfico, el mercado negro del petróleo y el tráfico de armas. También incluyen fondos de la trata de personas que mantienen la estructura represiva del gobierno venezolano.
La presencia de actores extranjeros y organizaciones criminales ha convertido al país en un refugio seguro. De hecho, estas operaciones ilícitas se extienden por toda la región latinoamericana. Machado subrayó que esta situación representa una amenaza para la seguridad continental.
“Tenemos agentes rusos, agentes iraníes, grupos terroristas como Hezbollah y Hamás operando libremente en coordinación con el régimen”, declaró la política venezolana. Estas declaraciones fueron realizadas ante los medios de comunicación internacionales reunidos en la capital noruega.
La líder opositora hizo referencia específica a la influencia de grupos armados colombianos en territorio venezolano. Igualmente, mencionó el control ejercido por los carteles de droga en vastas extensiones del país. Según sus afirmaciones, estos grupos han tomado control del 60% de la población venezolana.
“Tenemos a la guerrilla colombiana, los carteles de droga que han tomado control del 60% de nuestra población”, indicó Machado. Por añadidura, señaló que estas organizaciones no solo se dedican al narcotráfico. También controlan redes de trata de personas y prostitución en el territorio nacional.
“Todo esto ha convertido a Venezuela en el centro criminal de las Américas”, afirmó categóricamente la activista. En consecuencia, esta situación representa un desafío de seguridad que trasciende las fronteras venezolanas.
María Corina Machado enfatizó que la permanencia de Maduro en el poder depende de un sistema específico. Este sistema se caracteriza por ser “muy poderoso y fuertemente financiado”. Además, está diseñado específicamente para reprimir a la población civil y mantener el control autoritario.
“Lo que sostiene al régimen es un sistema de represión muy poderoso y fuertemente financiado”, expresó la opositora. Posteriormente, pidió a la comunidad internacional que actúe para cortar los fondos que alimentan esta estructura. Estos recursos financieros son esenciales para mantener la maquinaria criminal del gobierno venezolano.
“Necesitamos cortar esos flujos”, declaró Machado con urgencia. “Y cuando eso ocurra y la represión se debilite, se acabó”, agregó con convicción. Según su análisis, la violencia y el terror son los únicos pilares que sostienen al régimen.
“Porque es lo único que le queda al régimen: violencia y terror”, puntualizó la activista venezolana. Así pues, solicitó a la comunidad internacional que corte esas fuentes de financiamiento criminal. Los otros regímenes que apoyan a Maduro y su estructura criminal están muy activos en la región.
“Han convertido a Venezuela en un refugio seguro para sus operaciones en el resto de América Latina”, dijo la líder opositora. Esta situación convierte al país en una base de operaciones para actividades ilícitas transnacionales.
Pese a las difíciles circunstancias, la opositora expresó su esperanza en el futuro de Venezuela. También reiteró su compromiso inquebrantable con la democracia y la libertad para su país.
“Tengo mucha esperanza de que Venezuela será libre”, afirmó con determinación. Además, proyectó una visión optimista sobre el futuro del país sudamericano. “Convertiremos nuestro país en un faro de esperanza y oportunidad de democracia”, puntualizó ante la prensa internacional.
“Y, al hacerlo, daremos la bienvenida no solo a los venezolanos que se han visto obligados a huir”, continuó Machado. “Sino también a ciudadanos de todo el mundo que encontrarán refugio”, agregó. De esta manera, evocó la tradición histórica de Venezuela como país acogedor de migrantes.
“Como Venezuela solía ser hace décadas”, recordó la activista, haciendo referencia a tiempos más prósperos del país. Estas declaraciones reflejan su visión de reconstrucción nacional y reconciliación social.
Aunque no estuvo presente en la ceremonia del Premio Nobel en Oslo, Machado llegó posteriormente. En horas de la noche del miércoles 10 de diciembre, la activista venezolana fue recibida con entusiasmo. Sus seguidores y familiares celebraron su aparición en el balcón del Grand Hotel de la capital nórdica.
Ana Corina Sosa Machado, hija de la líder opositora venezolana, leyó el discurso en representación de su madre. Este discurso no pudo ser pronunciado personalmente debido a la situación de clandestinidad de María Corina Machado. Sin embargo, las palabras transmitidas resonaron con fuerza en el auditorio internacional.
En el discurso leído por su hija, Machado relató su experiencia en Delicias. Esta zona está ubicada en el municipio Pedro María Ureña, Venezuela. Además, se encuentra próxima a la frontera con Norte de Santander, Colombia.
El área ha sido señalada durante años por la presencia del ELN y disidencias de las Farc. Estos grupos controlan pasos irregulares y rutas de contrabando en la región fronteriza. Según Machado, el lugar era “un pequeño caserío tomado por la guerrilla colombiana y por el narcotráfico”.
“Donde ni una gallina puede venderse sin permiso de los criminales”, describió la activista. Esta frase ilustra el nivel de control absoluto ejercido por los grupos armados sobre la población civil.
Sosa Machado relató un momento especialmente significativo durante la visita de su madre a esa zona. “Mientras subíamos la montaña, vi banderas de Venezuela ondeando en cada una de aquellas humildes casas”, narró. Posteriormente, describió su reacción ante este inusual despliegue de símbolos patrios.
“Pregunté, ingenuamente, si era un día de fiesta nacional”, continuó el relato. La respuesta que recibió reveló la realidad opresiva de la zona. “Alguien me susurró: ‘No. Aquí la bandera se mantiene escondida. Sacarla es peligroso'”, explicó.
“‘Hoy la gente la alzó para darte las gracias por atreverte a venir'”, concluyó la cita. Este gesto simboliza la valentía de los habitantes y su anhelo de libertad.
El discurso también describió cómo las familias del caserío enfrentaron a los grupos armados. Estos grupos dominaban sus vidas con intimidación y violencia sistemática. Sin embargo, junto a Machado, los habitantes entonaron el himno nacional venezolano.
Sosa Machado calificó este acto como “un acto frágil y desafiante de soberanía”. Además, destacó que ocurrió “en una zona donde durante años ha reinado el miedo”. Este momento representó un desafío simbólico al control criminal de la región.
La lectura enfatizó que estos recorridos transformaron la campaña política en algo más profundo. Se convirtieron en “reuniones íntimas de miles de personas” cargadas de emotividad. Entre abrazos, rezos y llanto, los participantes comprendieron una verdad fundamental.
“La lucha no era solo electoral, sino ética, existencial y espiritual”, señaló el discurso. Esta caracterización eleva el conflicto venezolano más allá de lo meramente político. Lo sitúa en el terreno de los valores fundamentales y la dignidad humana.
Las declaraciones de María Corina Machado en Oslo resuenan en un momento crucial para Venezuela. El país enfrenta una crisis multidimensional que abarca lo político, económico y humanitario. Mientras tanto, millones de venezolanos han huido del país buscando mejores condiciones de vida.
La activista venezolana ha mantenido su liderazgo opositor pese a las amenazas y persecución del régimen. Su reconocimiento con el Premio Nobel de Paz 2025 amplifica su voz en el escenario internacional. Asimismo, pone el foco mundial sobre la situación venezolana y sus implicaciones regionales.
La denuncia sobre la presencia de grupos armados colombianos en territorio venezolano añade complejidad al panorama regional. Esta situación afecta las relaciones entre Colombia y Venezuela de manera significativa. También representa un desafío de seguridad para toda la región latinoamericana.
Los llamados de Machado a la comunidad internacional para cortar el financiamiento criminal del régimen son específicos. Requieren coordinación entre múltiples países y organismos internacionales para ser efectivos. No obstante, representan una estrategia concreta para debilitar las bases del poder autoritario.
La presencia de agentes iraníes, rusos y grupos como Hezbollah y Hamás en Venezuela preocupa a analistas internacionales. Esta situación convierte al país sudamericano en un punto de interés geopolítico global. Además, representa potenciales amenazas para la seguridad hemisférica más allá de las fronteras venezolanas.
El testimonio sobre la zona fronteriza controlada por grupos armados ilustra la pérdida de soberanía estatal. En estas áreas, el Estado venezolano ha cedido el control efectivo a organizaciones criminales. Los habitantes viven bajo el dominio de facto de estos grupos armados ilegales.
La descripción del miedo de los habitantes a mostrar la bandera nacional es particularmente reveladora. Este detalle muestra cómo la represión penetra hasta los aspectos más básicos de la identidad nacional. Sin embargo, el gesto de desafío durante la visita de Machado demuestra la resistencia popular.
El carácter “ético, existencial y espiritual” atribuido a la lucha venezolana trasciende categorías políticas convencionales. Esta caracterización busca movilizar conciencias más allá de consideraciones ideológicas o partidarias. Apela a valores universales de libertad, dignidad y derechos humanos fundamentales.
La esperanza expresada por Machado sobre el futuro de Venezuela contrasta con la dureza de su diagnóstico. Esta combinación de realismo sobre los desafíos y optimismo sobre las posibilidades es característica de su liderazgo. También busca mantener la moral de millones de venezolanos que anhelan cambios democráticos.
La referencia a Venezuela como antiguo país receptor de migrantes evoca su historia de prosperidad relativa. Durante décadas, el país sudamericano acogió a millones de europeos, colombianos y otros latinoamericanos. Esta memoria histórica contrasta dramáticamente con la actual crisis migratoria que ha expulsado a millones de venezolanos.
La visión de Machado sobre un futuro democrático incluye la reconciliación y el retorno de los exiliados. También contempla la reconstrucción de Venezuela como espacio de oportunidades y libertades. Esta narrativa busca ofrecer una alternativa esperanzadora frente a la situación actual del país.
El reconocimiento internacional mediante el Premio Nobel de Paz fortalece la posición de Machado como líder opositora. Este galardón le otorga mayor visibilidad y legitimidad en foros internacionales. Asimismo, mantiene la atención mundial sobre la crisis venezolana en un contexto de múltiples conflictos globales.
La situación de clandestinidad de Machado dentro de Venezuela subraya los riesgos que enfrenta. A pesar de estas circunstancias adversas, ha mantenido su activismo y liderazgo político. Su caso ejemplifica la represión que enfrenta la oposición democrática en el país sudamericano.
Las denuncias sobre el control criminal del 60% de la población venezolana son alarmantes. Esta cifra sugiere una pérdida masiva de control territorial por parte del Estado legítimo. También indica la magnitud del desafío que representa recuperar la gobernabilidad democrática en el país.
La conexión entre el narcotráfico, el tráfico de armas y la trata de personas señalada por Machado describe un ecosistema criminal complejo. Estas actividades ilícitas se retroalimentan y generan enormes recursos financieros. Estos fondos, a su vez, sostienen la estructura represiva del régimen según la activista venezolana.
El llamado específico a cortar los flujos financieros criminales representa una estrategia concreta de presión. Esta aproximación busca debilitar económicamente la capacidad represiva del régimen. Sin embargo, requiere cooperación internacional sostenida y efectiva para lograr resultados tangibles.
La caracterización de Venezuela como “refugio seguro” para operaciones criminales en América Latina es grave. Esta situación convierte al país en una amenaza para la seguridad regional. También complica los esfuerzos de otros países para combatir el crimen organizado transnacional.