El sector de la construcción en Colombia atraviesa un momento de contrastes marcados. Por un lado, las cifras de edificaciones muestran retrocesos significativos. Por otro, las licencias de construcción experimentan un repunte histórico que no se veía en años.
Durante el primer trimestre del año, el sector registró una caída del 5,4% anual. Esta contracción coloca al país en una posición desfavorable frente a sus vecinos regionales. Mientras tanto, las licencias aprobadas en marzo se dispararon 81,5%, alcanzando el mayor incremento de los últimos tres años.
El Departamento Administrativo Nacional de Estadística presentó estas cifras en su boletín de Indicadores Económicos Alrededor de la Construcción. Los datos revelan una industria fragmentada. Además, exponen las tensiones entre la intención de construir y la capacidad real de ejecutar proyectos.
El subsector de edificaciones fue el más afectado en este período. Su contracción alcanzó el 8,2% anual durante los primeros tres meses. Esta caída arrastra tanto la construcción residencial como la no residencial. Consecuentemente, Colombia se distingue de manera negativa en la región.
Entre los cinco países latinoamericanos comparados por el DANE, Colombia es el único con variación negativa. Perú, en contraste, registró un crecimiento del 13,3% en construcción. Brasil, por su parte, avanzó 1,3% en el mismo indicador.
Las obras civiles ofrecen un panorama ligeramente más alentador. Este segmento logró crecer 0,6% anual en el primer trimestre. El grupo de carreteras, vías férreas y túneles mostró un desempeño particularmente positivo. Su expansión alcanzó el 11,5% y sumó 5,8 puntos al Indicador de Producción de Obras Civiles.
Sin embargo, este crecimiento no fue generalizado dentro del subsector. Los acueductos y obras hidráulicas experimentaron un desplome dramático. Estas construcciones retrocedieron 49,3% en el período analizado. Este descenso contrarrestó parcialmente los avances en infraestructura vial.
El empleo en construcción mantiene una tendencia positiva que contrasta con la producción. En abril de 2026, aproximadamente 1.700 miles de personas trabajaban en esta rama. Esta cifra representa un incremento del 9,9% frente al mismo mes del año anterior.
Del total de ocupados, casi el 44% se concentraba en 13 ciudades y áreas metropolitanas. Este grupo urbano registró un aumento de 2,6% en el período. En términos absolutos, esto equivale a 18.700 personas más trabajando en construcción.
Las licencias de construcción presentan el contraste más llamativo del sector. En marzo de 2026 se aprobaron 2.960.197 metros cuadrados para nuevas edificaciones. Esta cifra representa un incremento del 81,5% frente al mismo mes de 2025.
La vivienda de interés social fue el motor principal de este repunte. El área aprobada para VIS creció 168,4% anual en marzo. Pasó de 507.236 metros cuadrados a 1.130.123 metros cuadrados en un solo año.
La vivienda No VIS también mostró dinamismo, aunque en menor proporción. Este segmento avanzó 69,5% en área aprobada durante el mismo período. Así, ambos tipos de vivienda contribuyeron al repunte histórico de las licencias.
En cuanto al número de unidades habitacionales, marzo registró 29.489 soluciones licenciadas. De estas, 17.059 correspondieron a vivienda de interés social. Esta categoría mostró una variación anual impresionante del 185,8%.
Las unidades No VIS sumaron 12.430 en el mismo mes. Su alza fue del 87,5% anual. Cuatro regiones explicaron en conjunto 71 puntos porcentuales de la variación total nacional.
Tolima lideró este crecimiento regional junto con Quindío y Risaralda. Bogotá completó el grupo de territorios que impulsaron el incremento. Estas zonas concentraron la mayor parte del dinamismo en aprobaciones de construcción.
No obstante, las licencias miden intención y no ejecución efectiva. Esta distinción resulta crucial para interpretar correctamente las cifras. El área iniciada de edificaciones creció apenas 6,4% en el primer trimestre.
Este modesto avance contrasta fuertemente con el ritmo acelerado de las aprobaciones. La brecha entre ambos indicadores pone en duda la velocidad real de recuperación. Además, sugiere obstáculos significativos entre la planificación y la construcción efectiva.
El área paralizada ofrece señales mixtas sobre la salud del sector. Durante el primer trimestre disminuyó 13% en comparación con 2025. En términos absolutos, esto significa 1.481.880 metros cuadrados menos en estado de paralización.
Esta reducción puede interpretarse de dos maneras diferentes. Por un lado, podría indicar que algunas obras retomaron actividad después de períodos detenidas. Por otro, es posible que proyectos paralizados fueran abandonados definitivamente.
La falta de viabilidad financiera explica muchos de estos abandonos. Los constructores enfrentan costos crecientes y acceso limitado a financiamiento. Consecuentemente, algunos proyectos resultan inviables antes de completarse.
El financiamiento de vivienda revela una brecha creciente entre segmentos. En el primer trimestre, el valor total de préstamos desembolsados alcanzó 3,04 billones de pesos constantes. Esta cifra representa un incremento del 4,8% frente a 2025.
Sin embargo, ese crecimiento agregado esconde una ruptura profunda en el mercado. El número de viviendas No VIS financiadas cayó 17,3% anual. Esta contracción refleja dificultades crecientes para acceder al crédito en segmentos de mayor valor.
La vivienda de interés social mostró mayor resiliencia en financiamiento. El número de unidades VIS financiadas creció 8,1% anual en el trimestre. Además, la cartera hipotecaria VIS registró una variación de 17,8% en su saldo de capital.
Esta dinámica diferenciada refleja el papel de los subsidios gubernamentales. También muestra el efecto de condiciones de financiación más favorables para estratos bajos. El acceso al crédito hipotecario se concentra cada vez más en viviendas de menor valor.
La cartera total de vivienda llegó a $158,146 billones corrientes al cierre del trimestre. Su crecimiento anual fue del 12,1%. De ese total, el 81,3% corresponde a créditos tradicionales.
El leasing habitacional representa el 18,7% restante de la cartera total. Esta modalidad creció 10,6% en desembolsos durante el primer trimestre. El saldo de capital del leasing avanzó 7,2% anual en el mismo período.
La vivienda No VIS concentra el 98,1% de la cartera de leasing habitacional. Esta distribución muestra que los compradores de viviendas de mayor valor prefieren esta modalidad. Mientras tanto, los adquirientes VIS dependen principalmente del crédito hipotecario tradicional.
Los costos de construcción continúan ejerciendo presión sobre el sector. El Índice de Costos de la Construcción de Edificaciones registró una variación mensual de 0,3% en abril. En doce meses, el alza acumulada alcanzó el 6,45%.
Los destinos con mayor presión de costos fueron hoteles con 0,56% mensual. Los hospitales registraron un incremento de 0,5% en el mismo período. Los espacios comerciales completaron el grupo con mayor presión, subiendo 0,47%.
En obras civiles, el Índice de Costos marcó 0,83% mensual en abril. Su acumulado anual llegó al 5,92%. Los materiales fueron el grupo de mayor presión dentro de este subsector.
Los materiales para obras civiles subieron 1,47% en el mes de abril. Los equipos registraron un alza de 0,22% en el mismo período. El transporte completó los componentes con incrementos, subiendo 0,21% mensualmente.
El comportamiento del cemento completa el panorama de la industria constructora. En abril de 2026, la producción total alcanzó 1.155.958 toneladas. Esta cifra representa un incremento del 7,1% frente al mismo mes del año anterior.
Los despachos al mercado nacional sumaron 1.066.391 toneladas en abril. Su alza fue del 5,4% anual. El canal de comercialización fue el principal impulsor de este crecimiento.
El canal de comercialización creció 8,7% en el período analizado. Este segmento aportó 5,3 puntos porcentuales a la variación total de despachos. Su dinamismo sugiere expectativas positivas entre comercializadores y constructores.
El panorama general del sector constructor colombiano presenta contradicciones evidentes. Las licencias duplicadas sugieren optimismo y planes ambiciosos de construcción. Sin embargo, las edificaciones en caída revelan dificultades concretas de ejecución.
Los costos crecientes de materiales presionan los márgenes de los constructores. Además, el acceso diferenciado al financiamiento fragmenta el mercado de vivienda. La vivienda de interés social muestra mayor dinamismo que los segmentos de mayor valor.
El empleo en construcción mantiene cifras positivas a pesar de la contracción productiva. Esta aparente contradicción podría explicarse por proyectos de infraestructura que requieren mano de obra intensiva. También puede reflejar ineficiencias o menor productividad en las obras en ejecución.
La brecha entre licencias aprobadas y área iniciada constituye el indicador más preocupante. Esta diferencia sugiere que muchos proyectos aprobados no logran iniciar construcción. Los obstáculos pueden incluir dificultades de financiamiento, costos elevados o incertidumbre económica.
La reducción del área paralizada ofrece señales ambiguas sobre la recuperación sectorial. Podría indicar reactivación de obras previamente detenidas. Alternativamente, podría reflejar el abandono definitivo de proyectos inviables.
El desempeño regional muestra concentración geográfica del dinamismo constructor. Tolima, Quindío, Risaralda y Bogotá lideran las aprobaciones de vivienda de interés social. Esta concentración puede generar desequilibrios territoriales en la oferta habitacional.
La comparación regional coloca a Colombia en desventaja frente a vecinos latinoamericanos. Perú y Brasil muestran crecimientos mientras Colombia retrocede en construcción. Esta divergencia plantea interrogantes sobre las políticas sectoriales y el clima de negocios.
El sector constructor enfrenta el desafío de convertir licencias en edificaciones reales. Los próximos trimestres revelarán si el repunte de aprobaciones se traduce en construcción efectiva. Mientras tanto, los costos crecientes y el financiamiento limitado continúan como obstáculos principales.