Keiko Fujimori afronta su cuarta segunda vuelta electoral en 15 años. Por primera vez, no parte en desventaja según las encuestas. El balotaje está programado para el 7 de junio próximo.
La lideresa de Fuerza Popular se encuentra confirmada para esta etapa decisiva. Todo indica que enfrentará al congresista Roberto Sánchez de Juntos por el Perú. Ambos candidatos registran un empate técnico en las mediciones.
La encuesta más reciente de Ipsos marca un cambio histórico para Fujimori. Tanto ella como Sánchez obtienen un 38% de respaldo ciudadano. Esta paridad representa una situación inédita para la candidata fujimorista.
**Un historial de desventajas iniciales**
En 2011, Fujimori enfrentó su primera segunda vuelta electoral contra Ollanta Humala. El sondeo inicial de Ipsos, realizado entre el 16 y 20 de abril, mostró cifras adversas. Humala alcanzó un 42% de intención de voto. Fujimori apenas llegó al 36%.
Cinco años después, en 2016, la historia se repitió con variaciones. Pedro Pablo Kuczynski partió con ventaja en las mediciones de Ipsos. Los datos del 13 al 15 de abril le otorgaron un 52.4%. Fujimori obtuvo un 47.6%, quedando nuevamente por debajo.
El proceso electoral de 2021 presentó la brecha más amplia. La primera encuesta de segunda vuelta se realizó entre el 15 y 16 de abril. Pedro Castillo alcanzó un 42% de respaldo ciudadano. Fujimori descendió hasta un 31%, marcando su peor arranque.
**El escenario actual y sus variables**
Roberto Sánchez mantiene actualmente el segundo lugar en el conteo oficial. Sin embargo, existe un escenario alternativo que podría modificar el panorama. Rafael López Aliaga podría superar la diferencia de votos pendientes.
Si López Aliaga llegara a la segunda vuelta, partiría con ligera ventaja. El candidato de Renovación Popular obtendría un 34% de preferencia. Fujimori alcanzaría un 31% en este escenario hipotético.
No obstante, este enfrentamiento presenta una particularidad preocupante para ambos. El voto en blanco aumentaría significativamente hasta alcanzar un 27%. Además, un 8% de encuestados afirma no saber por quién votaría.
**La evolución del antivoto**
El rechazo hacia Keiko Fujimori ha experimentado una reducción considerable. El 2 de abril, antes de la primera vuelta, el 59% aseguraba que definitivamente no votaría por ella. Para el 24 de abril, esta cifra bajó al 48%.
Rafael López Aliaga también vio disminuir su nivel de rechazo ciudadano. A inicios de abril, el 51% manifestaba que definitivamente no votaría por él. Tres semanas después, este porcentaje se redujo al 45%.
El caso de Roberto Sánchez presenta una dinámica diferente y reveladora. Su antivoto ha incrementado conforme ganó visibilidad pública. El 2 de abril, solo el 39% afirmaba que definitivamente no votaría por él.
Sin embargo, un 30% de ciudadanos declaraba no conocerlo en ese momento. Ahora que se aproxima la segunda vuelta, apenas el 5% desconoce al candidato. Paralelamente, su rechazo aumentó hasta alcanzar un 43% de los encuestados.
**Análisis de las tendencias electorales**
Alfredo Torres, presidente de Ipsos Perú, analizó los resultados publicados el 24 de abril. Advirtió que Fujimori parte en mejor posición que en 2021. No obstante, enfrenta una geografía electoral adversa en el interior del país.
Las provincias tradicionalmente han mostrado resistencia hacia el fujimorismo. Esta realidad podría contrarrestar la mejora en las cifras de antivoto. La distribución territorial del voto será determinante en el resultado final.
El empate técnico actual refleja una polarización equilibrada entre los electores. Ningún candidato logra consolidar una ventaja clara y sostenida. La campaña de segunda vuelta será crucial para inclinar la balanza.
**El contexto político y sus implicaciones**
Juntos por el Perú ha debido aclarar su relación con figuras polémicas. Roy Mendoza, del partido, negó una alianza formal con Antauro Humala. Resaltó que su papel solo se dio en el ámbito de campaña.
Esta aclaración busca minimizar el impacto de asociaciones que podrían afectar a Sánchez. La cercanía con personajes controvertidos genera dudas entre sectores del electorado. La gestión de estas percepciones será clave en las próximas semanas.
Fujimori, por su parte, arrastra el peso de tres derrotas consecutivas. También enfrenta un juicio por el caso Cócteles que mantiene la atención mediática. Estos factores siguen presentes en la memoria de los votantes indecisos.
**Las próximas semanas decisivas**
Quedan aproximadamente seis semanas hasta la jornada electoral del 7 de junio. Ambos candidatos deberán intensificar sus estrategias de comunicación y movilización. La conquista del voto indeciso y la reducción del voto en blanco serán prioritarias.
Los debates presidenciales ofrecerán oportunidades para marcar diferencias programáticas. También representarán riesgos para quienes no logren conectar con las preocupaciones ciudadanas. La performance en estos espacios puede modificar sustancialmente las tendencias.
La movilización territorial en provincias será especialmente importante para ambas candidaturas. Sánchez necesitará consolidar su presencia en zonas rurales y urbano-marginales. Fujimori deberá revertir su histórica debilidad en el interior del país.
El comportamiento del electorado joven también constituye una variable a observar. Este segmento mostró alta volatilidad en elecciones anteriores. Su decisión final podría definir márgenes ajustados en un escenario tan parejo.
La reducción del antivoto a Fujimori sugiere un desgaste del rechazo automático. Sin embargo, aún representa casi la mitad del electorado potencial. Superar este techo será su principal desafío en las semanas venideras.