El próximo 1 de agosto marca un cambio significativo para la infraestructura vial antioqueña. El corredor concesionado Devimed pasará oficialmente a manos del Instituto Nacional de Vías (Invías). La Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó esta transición tras recibir el proyecto de Devimed S.A. este viernes 31 de julio.
El contrato concluye después de tres décadas de operación continua. Devimed forma parte de los contratos de Primera Generación (1G) adjudicados durante los años noventa. La firma del acuerdo se realizó el 23 de mayo de 1996. Posteriormente, la construcción comenzó en octubre del mismo año. Finalmente, el corredor entró en operación en agosto de 1998.
El plazo contractual establecido fue de 30 años desde su inicio. Ahora, Invías asumirá la administración de 172,5 kilómetros de corredor vial estratégico. Esta infraestructura conecta Medellín con el oriente antioqueño y el aeropuerto internacional José María Córdova. Además, beneficia directamente a cerca de 450.000 habitantes de la región.
Los municipios impactados incluyen Guarne, Rionegro, Marinilla y Santuario. También se suman El Retiro, La Ceja, El Carmen de Viboral y La Unión. Estas comunidades dependen significativamente de esta arteria vial para su desarrollo económico y social.
Durante la vigencia de la concesión, las inversiones alcanzaron cifras considerables. En obras de capital (Capex) se ejecutaron COP 977.000 millones. Por otro lado, en operación y mantenimiento (Opex) se destinaron COP 1,8 billones. Estas cifras corresponden al corte de diciembre de 2025.
Las obras desarrolladas transformaron completamente el corredor vial. Se construyeron 5,2 kilómetros de calzada sencilla durante el período contractual. Asimismo, se añadieron 1,8 kilómetros de doble calzada nueva. Adicionalmente, se completaron 65,21 kilómetros de segundas calzadas en diversos tramos.
El mejoramiento vial abarcó 9,4 kilómetros de infraestructura existente. Paralelamente, la rehabilitación alcanzó 154,08 kilómetros de vía. Entre las intervenciones más destacadas figura la construcción de 68,12 kilómetros de segundas calzadas. Estas nuevas vías cuentan con iluminación completa en toda su extensión.
Dos túneles importantes se construyeron sobre el corredor Medellín-Santuario. Estas estructuras mejoraron significativamente la conectividad y seguridad vial. También se ejecutó el mejoramiento y rehabilitación de 105,5 kilómetros de vía existente. Estas intervenciones modernizaron sustancialmente la infraestructura original del proyecto.
Los recursos excedentes del proyecto permitieron obras adicionales en la región. Se ejecutaron proyectos complementarios en municipios como Rionegro, La Ceja y Guarne. Estas inversiones adicionales alcanzaron aproximadamente COP 250.000 millones. De esta manera, el impacto del proyecto se extendió más allá del corredor principal.
La infraestructura que recibirá Invías incluye elementos complementarios esenciales. El corredor cuenta con 11 puentes peatonales distribuidos estratégicamente. También incorpora tres intercambiadores a desnivel ubicados en puntos clave. Estos se encuentran específicamente en Guarne, Rionegro y Marinilla.
Las estaciones de peaje de Las Palmas y Guarne operan desde 1996. Ambas instalaciones funcionan con sistemas de recaudo electrónico modernos. Además, implementan tarifas diferenciales según el tipo de vehículo. Estas estaciones han sido fundamentales para la sostenibilidad financiera del proyecto.
Uno de los tramos que recibió mayor inversión merece especial mención. El sector comprendido entre Glorieta Las Palmas, Don Diego, La Ceja y La Unión concentró recursos significativos. En obras se destinaron cerca de COP 284.500 millones para este segmento. Adicionalmente, COP 680.000 millones se invirtieron en operación y mantenimiento durante toda la vida del contrato.
La confirmación de la ANI llegó en un momento de debate intenso. Un día antes, Colfecar emitió una alerta sobre contingencias financieras importantes. El gremio advirtió que el nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella heredará obligaciones por COP 5,28 billones. Estas contingencias están asociadas a litigios y terminaciones anticipadas de concesiones viales.
Además, el Estado asumirá nuevamente la administración de 1.424 kilómetros de carreteras. Dentro de estos proyectos, Colfecar señaló específicamente a Devimed como preocupante. El gremio expresó dudas sobre la capacidad operativa del Invías tras la reversión.
Según Colfecar, Invías no tendría recursos apropiados durante la vigencia 2026. Esta situación podría comprometer la operación y el mantenimiento periódico del corredor. También están en riesgo servicios esenciales como ambulancias y grúas. La atención de emergencias podría verse afectada una vez concluya la concesión.
El gremio incluso solicitó extender el periodo de transición del contrato. Esta extensión daría margen al nuevo Gobierno para definir el futuro del corredor. Sin embargo, la ANI mantuvo su posición respecto al cronograma establecido. La agencia ratificó el plan previsto desde comienzos de año.
La administración pasará oficialmente al Invías desde el primer minuto del 1 de agosto. Esta decisión cierra el debate sobre una posible prórroga del contrato. Ahora, el instituto vial deberá asumir completamente la responsabilidad operativa del corredor.
Devimed forma parte de un grupo reducido de concesiones históricas. La ANI administra cuatro contratos de Primera Generación (1G) en total. Estos acuerdos fueron suscritos entre 1994 y 1997. Todos entrarán progresivamente en fase de reversión durante los próximos años.
Las cifras del proyecto ilustran un debate fundamental sobre las concesiones viales. El costo de conservar la infraestructura supera significativamente la inversión inicial. Durante la vida de Devimed se invirtieron COP 977.000 millones en construcción. Mientras tanto, los recursos para operación y mantenimiento alcanzaron COP 1,8 billones.
Esto significa que mantener la vía costó aproximadamente 1,85 veces el valor de las obras ejecutadas. En otras palabras, la conservación resultó casi el doble de costosa que la construcción. Este fenómeno plantea interrogantes importantes sobre la sostenibilidad de los modelos concesionarios.
El caso Devimed evidencia los desafíos que enfrentará el Estado en los próximos años. La reversión de concesiones de primera generación representa un reto financiero y operativo considerable. Las entidades públicas deberán garantizar el mismo nivel de servicio con recursos potencialmente limitados.
La experiencia acumulada durante estos 30 años será fundamental para la transición. El conocimiento técnico y operativo desarrollado por Devimed S.A. debe transferirse adecuadamente. Invías tendrá la responsabilidad de mantener los estándares de calidad alcanzados durante la concesión.
Los usuarios del corredor esperan continuidad en los servicios recibidos. Las comunidades beneficiadas han experimentado mejoras sustanciales en conectividad y seguridad. Cualquier deterioro en la calidad del servicio afectaría directamente su calidad de vida.
El futuro del corredor dependerá de la capacidad institucional del Invías. La asignación presupuestal será determinante para garantizar operaciones eficientes. También será crucial la implementación de sistemas de gestión modernos y efectivos.
La reversión de Devimed marca un precedente para futuras transiciones similares. Las lecciones aprendidas en este proceso servirán para mejorar próximas entregas. El Estado debe prepararse adecuadamente para asumir responsabilidades que estuvieron en manos privadas durante décadas.