Rafael Grossi presentó este martes su candidatura para liderar las Naciones Unidas. El diplomático argentino compareció en la sede de Nueva York. Actualmente dirige el Organismo Internacional de Energía Atómica. Defendió la necesidad de transformar radicalmente la organización internacional.
El mundo atraviesa un “retorno a la guerra a escala global”, según afirmó Grossi. Este fenómeno afecta simultáneamente a Europa, África y América. Ningún continente escapa a esta realidad conflictiva. Por consiguiente, la guerra se extiende de manera preocupante.
La relevancia de la ONU está siendo cuestionada globalmente. Muchos se preguntan si la institución sigue siendo efectiva. Grossi insistió en que la organización “no puede quedarse al margen”. Además, señaló que las necesidades de desarrollo existen. Sin embargo, estas no pueden sostenerse en contextos de guerra.
Miles de millones de personas permanecen en la pobreza. Sacarlas de esa situación constituye una urgencia impostergable. Por ello, se requiere una acción internacional coordinada. La comunidad global mantiene su fe en el derecho internacional.
Grossi se comprometió a reforzar la credibilidad de la ONU. En caso de ser elegido, adaptará la institución a desafíos actuales. Propuso establecer un “diálogo constante” con el Consejo de Seguridad. Asimismo, este diálogo debe ser “permanente” entre ambas instancias.
La presencia de la ONU en escenarios de conflicto es imprescindible. También debe abordar activamente el cambio climático. Igualmente, debe responder a necesidades humanitarias urgentes. Durante su intervención, Grossi manifestó su intención de inspirar al equipo.
Espera que su equipo lo acompañe incluso en “campos de batalla”. Las palabras amables no resultan suficientes ante crisis graves. El secretario general debe ser visible al abordar problemas. Además, debe estar presente donde ocurren los conflictos.
Aclaró que la ONU no debe tomar partido político. Tampoco debe dar lecciones morales a los Estados. Su función consiste en “tender puentes y proteger la Carta”. Por tanto, debe facilitar el diálogo entre partes enfrentadas.
La organización debe guiarse por principios con enfoque práctico. Grossi explicó que la ONU “no fue creada para emitir mensajes desde una torre de marfil”. Por el contrario, fue diseñada “para resolver problemas sobre el terreno”. Esto requiere abandonar actitudes meramente declarativas.
Propuso reforzar el diálogo en los contextos más difíciles. Esto implica hablar especialmente durante los conflictos armados. También significa comprometerse cuando las tensiones son mayores. De esta manera, la mediación se vuelve efectiva.
Respecto a la situación palestina, Grossi expresó su compromiso. Trabajaría “con todas las partes para mejorar la situación”. Buscaría “llevarla al lugar donde todos queremos que esté”. No obstante, reconoció la complejidad del conflicto.
La acción de la ONU no debe verse impedida. Sin embargo, debe actuarse con cautela ante las crisis. Es fundamental evitar agravar las situaciones conflictivas. Grossi reconoció la importancia de la autocrítica institucional.
El candidato argentino defendió su “experiencia práctica” en el OIEA. Desde 2019 ha supervisado escenarios considerados altamente sensibles. Entre ellos destacan los casos de Irán y Ucrania. Anteriormente fue embajador ante organismos internacionales en Viena.
Desempeñó diversos puestos diplomáticos a lo largo de su carrera. Estos se enfocaron en seguridad internacional y desarme. Por consiguiente, acumula experiencia relevante para el cargo. Su trayectoria abarca múltiples áreas de la diplomacia multilateral.
En la misma jornada intervino la candidata chilena Michelle Bachelet. Ella reiteró su apuesta por el diálogo internacional. También defendió el multilateralismo y la renovación organizacional. Ambos candidatos expusieron sus propuestas durante tres horas.
Respondieron preguntas de Estados miembros y representantes de la sociedad civil. Las presentaciones se realizaron en la sede neoyorquina. De esta forma, los candidatos pudieron exponer sus visiones.
El proceso de selección continuará este miércoles con nuevas intervenciones. Rebeca Grynspan, actual secretaria general de la UNCTAD, presentará su candidatura. También intervendrá el expresidente de Senegal, Macky Sall. Así, se completa la ronda de presentaciones iniciales.
Se prevé que a finales de julio ocurran debates privados. Los quince miembros del Consejo de Seguridad analizarán a los candidatos. La Asamblea General formalizará el nombramiento hacia finales de año. Habitualmente, la decisión se cierra entre agosto y octubre.
Grossi enfatizó que el mundo enfrenta desafíos sin precedentes. La guerra ha regresado como fenómeno global recurrente. Además, las crisis humanitarias se multiplican en varios continentes. El cambio climático amenaza la estabilidad de naciones enteras.
Ante este panorama, la ONU debe reinventarse urgentemente. No puede permanecer como observadora pasiva de los acontecimientos. Necesita convertirse en actor relevante y efectivo. Por ello, Grossi propone un enfoque “activo y pragmático”.
Este enfoque requiere abandonar la retórica vacía. También implica comprometerse directamente con las partes en conflicto. Significa estar presente físicamente en los lugares críticos. Además, exige tomar decisiones basadas en la realidad del terreno.
La credibilidad de la institución está en juego. Muchos países cuestionan su utilidad actual ante conflictos reales. Por tanto, recuperar la confianza se vuelve prioritario. Esto solo se logra mediante acciones concretas y visibles.
Grossi subrayó que millones de personas sufren las consecuencias. Los conflictos armados destruyen infraestructuras y comunidades enteras. Además, generan flujos masivos de refugiados y desplazados. Las necesidades humanitarias superan las capacidades de respuesta actuales.
El desarrollo sostenible se ve constantemente interrumpido por guerras. Los avances logrados en décadas se destruyen en meses. Por consiguiente, paz y desarrollo resultan inseparables. No puede haber uno sin el otro.
La propuesta de Grossi incluye fortalecer la cooperación internacional. También busca mejorar los mecanismos de prevención de conflictos. Asimismo, pretende reforzar las capacidades de mediación efectiva. Todos estos elementos forman parte de su visión institucional.
El candidato argentino reconoce que la tarea es inmensa. Los desafíos globales requieren respuestas coordinadas y eficaces. Sin embargo, confía en la capacidad de la organización. Cree que puede adaptarse y responder adecuadamente.
Su experiencia en el OIEA le brinda perspectiva única. Ha negociado con gobiernos en situaciones extremadamente delicadas. También ha mantenido diálogos en contextos de alta tensión. Esta experiencia práctica constituye su principal credencial.
Grossi insistió en que la ONU debe volver a sus orígenes. Fue creada para prevenir guerras y promover la paz. También para fomentar el desarrollo y proteger derechos humanos. Estos objetivos fundacionales siguen siendo plenamente vigentes.
No obstante, los métodos deben actualizarse radicalmente. Las herramientas del siglo XX resultan insuficientes hoy. Por ello, se necesita innovación en los enfoques diplomáticos. También se requiere mayor agilidad en las respuestas institucionales.
El diálogo permanente con el Consejo de Seguridad es fundamental. Este órgano concentra las decisiones sobre paz y seguridad. Sin embargo, frecuentemente se encuentra paralizado por vetos. Grossi propone trabajar para superar estos bloqueos mediante consensos.
La candidatura argentina destaca la importancia de la representación regional. América Latina busca mayor protagonismo en la gobernanza global. Además, aporta perspectivas diferentes a las potencias tradicionales. Esto enriquece el debate y las soluciones posibles.
Grossi manifestó que no impondrá soluciones desde arriba. Prefiere construir consensos mediante el diálogo paciente. También respetará las soberanías nacionales en todo momento. Sin embargo, defenderá firmemente los principios de la Carta.
El equilibrio entre principios y pragmatismo define su propuesta. No se trata de abandonar valores fundamentales. Más bien, consiste en aplicarlos efectivamente en contextos complejos. Esta flexibilidad resulta esencial para la mediación exitosa.
La situación palestina ejemplifica estos desafíos perfectamente. Décadas de conflicto no han encontrado solución duradera. Múltiples intentos de mediación han fracasado sucesivamente. Por tanto, se requieren nuevos enfoques y mayor persistencia.
Grossi se comprometió a trabajar incansablemente en este tema. Reconoce que todas las partes tienen preocupaciones legítimas. También entiende que existen profundas desconfianzas históricas. Superarlas exigirá tiempo, paciencia y creatividad diplomática.
El candidato argentino evitó hacer promesas imposibles de cumplir. Reconoció honestamente las limitaciones del cargo. El secretario general no tiene poderes ejecutivos directos. Depende de la voluntad política de los Estados miembros.
No obstante, puede ejercer influencia moral considerable. También puede facilitar diálogos que de otro modo no ocurrirían. Además, puede movilizar recursos y atención internacional. Estas herramientas, bien utilizadas, resultan poderosas.
Grossi enfatizó la importancia de la visibilidad del secretario general. No debe permanecer encerrado en oficinas neoyorquinas. Por el contrario, debe viajar constantemente a zonas de conflicto. Su presencia física envía mensajes importantes a todas las partes.
Esta visibilidad también genera presión para alcanzar acuerdos. Las partes en conflicto deben explicar sus posiciones públicamente. Además, la atención mediática internacional aumenta los costos del fracaso. Por tanto, se incentivan las soluciones negociadas.
El enfoque pragmático propuesto no significa abandonar ideales. Más bien, busca hacerlos realidad mediante acciones concretas. Las declaraciones grandilocuentes sin seguimiento resultan contraproducentes. Erosionan la credibilidad y generan cinismo generalizado.
Grossi propuso medir el éxito mediante resultados tangibles. Reducción de conflictos armados, mejoras humanitarias, avances en desarrollo. Estos indicadores demostrarían la efectividad de la organización. También justificarían la confianza depositada por los Estados miembros.
La autocrítica institucional constituye otro elemento clave de su propuesta. La ONU debe reconocer sus fracasos y aprender de ellos. También debe corregir rápidamente sus errores operativos. Esta honestidad fortalece la credibilidad a largo plazo.
El candidato argentino reconoce que enfrentará resistencias internas. Toda reforma institucional genera oposición de sectores establecidos. Sin embargo, considera que la alternativa es peor. La irrelevancia progresiva amenaza la existencia misma de la organización.
Los desafíos climáticos agravan todas las demás crisis. Sequías, inundaciones y eventos extremos multiplican las tensiones. Además, generan migraciones masivas y competencia por recursos escasos. Por tanto, la acción climática se vuelve imperativa.
Grossi vinculó explícitamente paz, desarrollo y sostenibilidad ambiental. Estos tres pilares deben abordarse simultáneamente. No pueden tratarse como temas separados o secuenciales. Su interconexión exige respuestas integradas y coherentes.
La experiencia en el OIEA le enseñó la importancia de la verificación. Los acuerdos sin mecanismos de control resultan inútiles. Por ello, propone fortalecer las capacidades de monitoreo de la ONU. Esto incluye tecnología, personal y mandatos claros.
También aprendió que la discreción resulta a veces más efectiva. No todas las negociaciones deben desarrollarse públicamente. Algunos avances requieren canales confidenciales y gestos discretos. El secretario general debe manejar ambos registros hábilmente.
Grossi expresó respeto por los demás candidatos al puesto. Reconoció que todos aportan experiencias y perspectivas valiosas. Sin embargo, confía en que su propuesta responde mejor a las necesidades actuales. El tiempo demostrará qué visión prevalece.
La selección del próximo secretario general ocurre en momento crítico. Las decisiones tomadas ahora afectarán a generaciones futuras. Por tanto, los Estados miembros deben elegir cuidadosamente. Necesitan liderazgo efectivo, no simplemente representación simbólica.
El proceso continuará durante los próximos meses con intensas consultas. Los miembros del Consejo de Seguridad evaluarán minuciosamente a cada candidato. También considerarán equilibrios geopolíticos y representación regional. Finalmente, buscarán consenso sobre el nombre más adecuado.
Grossi concluyó su presentación reafirmando su compromiso con el multilateralismo. Cree firmemente que los desafíos globales requieren soluciones colectivas. Ningún país puede enfrentarlos solo, por poderoso que sea. La cooperación internacional resulta absolutamente indispensable.