La crisis entre el Gobierno ecuatoriano y los movimientos indígenas alcanzó un nuevo punto de tensión este domingo. El Ministerio de Gobierno anunció la suspensión del diálogo con las organizaciones indígenas de Imbabura.
La decisión gubernamental se produce apenas cuatro días después de haber alcanzado aparentemente un acuerdo de tregua. Sin embargo, las condiciones pactadas no se cumplieron según las autoridades.
El Ministerio de Gobierno manifestó en un comunicado oficial que ciertos sectores de organismos y movimientos indígenas presentaron nuevas exigencias. Estas demandas adicionales, según la entidad, alteraron los términos previamente acordados.
La situación se agravó debido a que las vías de comunicación permanecen bloqueadas en varias zonas. Los manifestantes mantienen su presencia y, según el gobierno, continúan realizando acciones violentas.
El ministro del Interior John Reimberg había logrado el miércoles un aparente avance. Se reunió con representantes de la Unión de Organizaciones Campesinas Indígenas de Cotacachi y la Federación Kichwa de la Sierra Norte.
No obstante, el acuerdo alcanzado en Otavalo no contó con el respaldo de las comunidades locales. La Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie) tampoco avaló el pacto.
Las protestas, que iniciaron hace casi un mes, surgieron por la eliminación del subsidio al diésel. Posteriormente, los manifestantes ampliaron sus demandas incluyendo una reducción del IVA al 12%.
La situación actual muestra trece carreteras bloqueadas en tres provincias. La mayoría de estos cierres viales se concentran en la provincia de Imbabura, epicentro de las manifestaciones.
Este domingo se registraron intensos enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y manifestantes. Los incidentes ocurrieron en comunidades ubicadas al norte de Quito, la capital ecuatoriana.
La Conaie también manifestó su rechazo al próximo referéndum constitucional. Esta consulta, propuesta por el presidente Noboa, busca establecer una Asamblea Constituyente para redactar una nueva Constitución.
El gobierno ha señalado que las protestas tienen un carácter político. Por su parte, mantiene una postura firme declarando que no aceptará presiones ni chantajes.
Las autoridades aseguran que actuarán dentro del marco legal para garantizar los derechos de la mayoría. Mientras tanto, los manifestantes exigen también la liberación de los detenidos durante las protestas.
La ruptura del diálogo representa un retroceso significativo en la búsqueda de soluciones. La crisis evidencia la complejidad de las relaciones entre el Estado ecuatoriano y los movimientos indígenas.