El dólar inició su cotización al alza este 1 de septiembre. La divisa registró un valor de COP 3.220 en Colombia. Esto representa un incremento de COP 5 frente al cierre del lunes.
La variación porcentual alcanzó el 0,15 % en la jornada. Mientras tanto, la Tasa Representativa del Mercado (TRM) permanece en COP 3.213,97. Daniel Londoño, country manager de Global66, señala un dato relevante.
La divisa borró en una semana casi todo lo perdido en agosto. Los datos más granulares revelan información importante sobre este comportamiento. La TRM subió COP 96,16 durante la semana analizada.
Este aumento se traduce en un incremento del 2,65 %. La comparación se realizó entre la TRM del viernes y la de la semana inmediatamente anterior. Sin embargo, el panorama cambia al ampliar la perspectiva temporal.
El dólar sigue estando en niveles bajos respecto al arranque del año. La diferencia supera los COP 600 en este período. En términos porcentuales, esto refleja una caída del 16,3 %.
La disminución alcanza el 22 % si se considera el inicio de 2025. Jeisson Valeguera, CEO de Values AAA, ofrece su análisis sobre estos movimientos. Detrás de este comportamiento existen diversas variables macroeconómicas.
Las principales variables orbitan alrededor de varios factores clave. Las expectativas sobre las tasas de la Reserva Federal encabezan la lista. El comportamiento del petróleo también juega un papel fundamental.
Los flujos de capital hacia Colombia influyen significativamente en la cotización. Además, el diferencial de las tasas de interés completa este panorama. La Reserva Federal de Estados Unidos resulta crucial para Colombia.
Su impacto sobre los flujos de inversión es determinante. Si el emisor estadounidense mantiene las tasas de interés elevadas, las consecuencias serían importantes. Incluso un aumento de estas tasas podría generar efectos significativos.
Los activos estadounidenses podrían resultar más atractivos para los inversionistas. También podrían desincentivar la inversión en general a nivel global. Esto podría reducir el flujo de capitales hacia mercados emergentes.
Colombia, como mercado emergente, sentiría estas presiones directamente. Una menor entrada de dólares al país genera consecuencias inmediatas. Esto podría generar presiones al alza sobre la tasa de cambio.
El miércoles, el Departamento de Comercio estadounidense informó datos relevantes. El gasto de consumo personal en Estados Unidos superó lo esperado. Alcanzó un 3,7 % versus el 3,6 % proyectado.
A esto se suma otro indicador económico importante. El ingreso de personal ocupado aumentó 0,4 % en el período. Este dato también resultó superior al proyectado de 0,2 %.
Estas cifras llevaron al DXY a avanzar 0,24 % en la sesión. El precio del petróleo representa otro factor determinante. Este combustible es uno de los principales productos de exportación de Colombia.
Sus variaciones de precio tienen efectos sobre el ingreso de divisas. Cuando el precio del crudo sube, aumentan los ingresos por exportaciones petroleras. Puede producirse entonces una mayor entrada de dólares al país.
Esta situación tiende a presionar a la baja la tasa de cambio. Cuando el precio cae, ocurre el efecto contrario en el mercado. Disminuyen los ingresos por exportaciones de manera proporcional.
Puede reducirse la oferta de dólares en el mercado local. Esto genera presiones al alza sobre el precio de la divisa. Londoño detalla que esta semana el barril de referencia Brent experimentó caídas.
El Brent es el barril de referencia que le importa a Colombia. Este encadenó cuatro jornadas consecutivas de caída durante la semana. Cerró el jueves por debajo de USD 87 por barril.
Esta situación se produjo después de un acuerdo regional importante. Irán y Omán acordaron el reparto de aguas e ingresos. El acuerdo se centra en el Estrecho de Ormuz.
Sin embargo, Teherán aclaró aspectos importantes del entendimiento. La reapertura efectiva requiere más que ese acuerdo inicial. El comportamiento de la economía local también pesa en la ecuación.
Esto incluye elementos como el comportamiento del déficit fiscal. El peso de emergencias de gran escala como el terremoto también cuenta. Este evento por sí solo demandará recursos superiores a COP 30 billones.
Las políticas de Estado, como eventuales reformas tributarias, son relevantes. Las cuentas del gobierno de Abelardo de la Espriella apuntan claramente. Su administración se basa en el recorte y la austeridad.
Esto de entrada deja de lado la imposición de nuevos impuestos. Esta decisión podría resultar atractiva para los inversionistas internacionales. De fondo se podría interpretar que el Estado seguiría financiándose con deuda.
Pero también deja una pregunta importante sobre el futuro. ¿Cómo construir la “patria milagro” sin más aportes de los contribuyentes? Esta interrogante permanece sin respuesta clara en el horizonte.
De forma paralela, existe otra batalla económica en curso. El Banco de la República libra su lucha contra la inflación. Esta semana, el gerente del Emisor, Leonardo Villar, hizo declaraciones importantes.
Recordó la importancia de mantener una política monetaria adecuada. Esta debe permitir hacer frente a la inflación de manera efectiva. Entre otras medidas, esto se logra mediante tasas de interés elevadas.
No obstante, señaló que las previsiones apuntan a mejoras futuras. La inflación comenzará a moderarse en los próximos períodos. Podría converger hacia la meta del 3 % en 2028.
A medida que la inflación ceda, habría espacio para ajustes. Las tasas de interés podrían comenzar a bajar gradualmente. Esto también es relevante para el comportamiento del dólar.
Uno de los factores que ha incidido en su caída es conocido. Se trata del llamado carry trade en los mercados financieros. En términos generales, es una estrategia de inversión específica.
Los inversionistas buscan financiarse en países con tasas de interés bajas. Llevan esos recursos hacia mercados donde las tasas son más altas. El objetivo es obtener ganancias por ese diferencial de tasas.
Con este panorama claro, Valeguera ofrece sus proyecciones. El billete verde podría experimentar una semana de alta volatilidad. Probablemente se moverá alrededor de un rango específico.
Este rango se ubicaría entre los $3.100 y los $3.200. “El rumbo dependerá especialmente de las señales de la Fed, el petróleo y el apetito global por activos emergentes”, explica el analista.
Para Londoño, esta semana viene acompañada de varios eventos importantes. Estos marcarían el pulso del dólar en el mercado colombiano. El informe completo del empleo en Estados Unidos es uno de ellos.
También se espera la última lectura de indicadores relevantes. Estos llegarán antes de la reunión de la Fed. Esta reunión está programada para la segunda semana de septiembre.
En lo local, el DANE entregará información crucial. Se trata del reporte de inflación con corte a agosto. “El escenario base es un rango entre $3.100 y $3.220”, detalla Londoño.
El piso está donde estaba el techo hace diez días. El riesgo está cargado hacia arriba según las condiciones actuales. Esto ocurrirá mientras la Fed siga sonando dura en sus declaraciones.
También dependerá de que el crudo siga cediendo en los mercados internacionales. Los próximos días serán determinantes para la cotización del dólar. Los inversionistas observan atentamente cada señal del mercado.
La volatilidad se mantiene como la característica principal del período. Las decisiones de política monetaria internacional seguirán siendo determinantes. El mercado colombiano continuará respondiendo a estos estímulos externos.
Los analistas mantienen sus proyecciones dentro de rangos específicos. Sin embargo, reconocen la incertidumbre inherente al contexto actual. Las variables macroeconómicas seguirán dictando el comportamiento de la divisa.