En el corazón del Caribe colombiano, el Parque Nacional Natural (PNN) Los Corales del Rosario y de San Bernardo se erige como un bastión de biodiversidad y cultura. Este parque, conocido por sus aguas cristalinas y su rica vida marina, está en el centro de un ambicioso proyecto de desarrollo sostenible. La iniciativa busca fortalecer las unidades de negocios comunitarios, integrando a 95 beneficiarios en la Isla de Barú y el archipiélago de Nuestra Señora del Rosario. Estas áreas no solo son un refugio para la vida silvestre, sino también un espacio de interacción humana que busca armonizar la conservación con el desarrollo económico.
El proyecto se enmarca en la estrategia de Iniciativas Productivas Sostenibles, que tiene como objetivo reducir las presiones sobre el parque. La pesca y el turismo desordenado han sido históricamente desafíos para la conservación del área. Sin embargo, a través de la concertación y la firma de acuerdos voluntarios de conservación, se busca un equilibrio entre el uso humano y la protección del ecosistema. Este enfoque colaborativo involucra a familias de pescadores y operadores turísticos, quienes son actores clave en la sostenibilidad del parque.
En este contexto, las comunidades locales han tomado un papel protagónico. Los consejos comunitarios de Barú, Santa Ana, Ararca, Playa Blanca e islas del Rosario están liderando acciones para implementar un plan de fomento y fortalecimiento de unidades de negocios. Estas acciones incluyen asistencia técnica, logística e inversión en equipamiento, lo que permite el desarrollo de pilotos de operación. La capacitación y organización son pilares fundamentales para la formalización y diseño de experiencias turísticas que respeten el entorno natural.
Un ejemplo destacado de esta transformación es el grupo ECOBARBACOAS, en el Corregimiento de Santa Ana. Este grupo, conformado por pescadores, ha diversificado sus actividades hacia el ecoturismo y etnoturismo sostenible. En la Playa la Cove, ofrecen una experiencia única a los visitantes, narrada por los propios pobladores de Cartagena. Los pescadores nativos no solo enseñan el arte de la pesca sostenible, sino que también educan sobre la importancia del mangle para la protección costera. Este enfoque educativo es crucial para sensibilizar a los turistas sobre la fragilidad del ecosistema marino.
La historia y la cultura local son elementos centrales en las ofertas turísticas de ECOBARBACOAS. Los visitantes pueden explorar lugares emblemáticos como la playa de la Cove, el sector seco del cuchi, Boquita Jaiba, y los hornos de cal construidos por los españoles. Estos sitios no solo son atractivos naturales, sino también testimonios de la historia de los nativos, que merecen ser contados y preservados.
Por otro lado, un grupo de jóvenes nativos ha desarrollado la ruta Paddle Surf – Mar Azul en la zona marina de Isla Grande. Esta actividad, que combina deporte y educación ambiental, ofrece un portafolio de servicios con estaciones interpretativas. Los participantes aprenden sobre la conservación de los ecosistemas estratégicos del área protegida mientras disfrutan de la belleza del mar Caribe. El Paddle Surf, con su tabla ancha y remo, permite una navegación tranquila y una conexión íntima con el entorno natural.
La gastronomía local también juega un papel importante en esta transformación. Un grupo de pescadores ha dado vida al restaurante “PESBARÚ”, que se centra en la cocina tradicional de la zona. Este restaurante no solo ofrece comida excelente a precios asequibles, sino que también promueve buenas prácticas de pesca. Al rescatar recetas ancestrales, PESBARÚ contribuye a la preservación de la biodiversidad del Caribe colombiano y materializa los sueños de familias que han vivido de la pesca.
El apoyo internacional ha sido fundamental para el éxito de estas iniciativas. La cooperación financiera de Alemania, a través del Banco Desarrollo (KfW) y el Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo (BMZ), ha permitido a Parques Nacionales Naturales de Colombia impulsar la transformación productiva. Estos esfuerzos no solo aportan a la conservación y restauración de la naturaleza, sino que también fortalecen el tejido social y económico de las comunidades locales.
El valor paisajístico, ecológico y cultural del PNN Los Corales del Rosario y de San Bernardo representa una oportunidad única para el ecoturismo comunitario. Este enfoque no solo protege el parque, sino que también empodera a las comunidades locales, convirtiéndolas en guardianes de su propio patrimonio. A medida que se firman acuerdos de conservación con los beneficiarios de las iniciativas ecoturísticas, se sientan las bases para un futuro sostenible donde la naturaleza y la cultura coexisten en armonía.