La crisis del paro minero en Boyacá ha dejado cientos de viajeros varados en las terminales de transporte de Bogotá, generando una situación humanitaria preocupante que ya completa tres días.
Los bloqueos permanentes en las vías de Cundinamarca y Boyacá han paralizado el tránsito vehicular, afectando principalmente a familias con niños y personas vulnerables. Esta situación surge por las protestas del gremio minero, que exige atención a demandas sobre precios del carbón y condiciones de extracción.
En la terminal de El Salitre, los testimonios reflejan el drama humano. Roxana, quien viajó con su pequeña hija para una cita médica en Bogotá, no ha podido regresar a Tunja. “Mi hija necesita tomar medicamentos para el pulmón y no he podido dárselo porque aquí todo es caro”, relató angustiada al medio Citytv.
Las condiciones dentro de las terminales se han vuelto precarias. Katy Lucas denunció la falta de consideración con los menores, especialmente en el acceso a servicios básicos. “Nos cobran el uso de los baños, cuando muchos llegamos solo con el dinero del pasaje”, explicó, evidenciando cómo algunos viajeros han tenido que mendigar alimentos.
La situación se agrava por el aparente aprovechamiento de algunas empresas transportadoras, que según denuncias han incrementado considerablemente los precios de los pasajes. Este aumento hace imposible que muchos viajeros puedan costear su regreso a casa.
Los manifestantes mantienen firme su posición en los bloqueos. Un video circulando en redes sociales muestra a un participante explicando: “No estamos dejando pasar ni bicicletas, ni motos, ni carros, ni a pie. Entiendo que tienen que ir a trabajar, pero entiéndanos a nosotros”.
Las vías estratégicas afectadas incluyen la doble calzada Paipa-Tunja y el puente Armando Solano, puntos cruciales para la movilidad en la región. Los bloqueos han impactado no solo el transporte de pasajeros sino también el abastecimiento de productos básicos.
En las terminales, las noches son especialmente difíciles. Los viajeros deben soportar las bajas temperaturas características de Bogotá, sin contar con instalaciones adecuadas para pernoctar. Muchos han improvisado espacios para dormir en el suelo, usando la ropa que llevaban en sus maletas.
La crisis ha generado un efecto dominó en diversos sectores. Citas médicas perdidas, compromisos laborales incumplidos y separación familiar son algunas de las consecuencias que enfrentan los afectados. Las autoridades, mientras tanto, continúan en búsqueda de soluciones para mediar entre las partes.
Los mineros insisten en la necesidad de atender sus demandas sobre el precio del carbón y las condiciones de exportación. Por su parte, los viajeros atrapados esperan una pronta resolución que les permita retornar a sus hogares y retomar sus actividades cotidianas.