Durante la primera semana de junio, Colombia importó 32 % del gas que consumió. Esta cifra representa un récord histórico para el país. Así lo destacó Sergio Cabrales, experto en el sector energético. Además, Cabrales es profesor de la Universidad de los Andes.
La importación actual supera registros de meses anteriores considerados críticos. En abril de 2024, el porcentaje alcanzó 30 %. Posteriormente, en octubre del mismo año, llegó a 31 %. Sin embargo, ninguno de estos datos iguala la situación presente.
El país comenzó a importar gas en diciembre de 2016. Inicialmente, el objetivo era respaldar la operación de plantas térmicas. Estas instalaciones generan energía eléctrica para el sistema nacional. No obstante, desde diciembre de 2024 la situación cambió drásticamente.
Actualmente, también es necesario traer gas del exterior para otros usos. Los hogares colombianos requieren este energético para sus actividades diarias. Igualmente, los comercios dependen del suministro para sus operaciones. Por su parte, las industrias necesitan gas para mantener su producción.
Según cifras recopiladas por Naturgás, el panorama de 2025 es preocupante. Del total de gas consumido en Colombia ese año, 20 % fue importado. Para el presente año, las proyecciones indican un aumento significativo. El porcentaje podría ser considerablemente mayor en los próximos meses.
La amenaza del fenómeno de El Niño agrava la situación. La Organización Meteorológica Mundial emitió un pronóstico alarmante. Según la OMM, existe 80 % de probabilidad de que El Niño se instaure. Este fenómeno climático afectaría el próximo trimestre, entre junio y agosto.
Cabrales identificó la causa principal del problema. La producción nacional de gas ha experimentado una “reducción sostenida”. Consecuentemente, la dependencia del gas importado aumenta de manera acelerada. Gremios y expertos vienen alertando sobre este tema desde hace años.
El proceso de importación de gas presenta complejidades técnicas significativas. No es comparable a traer productos como carros o celulares. El hidrocarburo puede provenir de Estados Unidos o Trinidad y Tobago. Primero, es necesario comprimir el gas para convertirlo en líquido.
Este gas natural licuado se conoce como GNL. Posteriormente, se transporta en buques especializados diseñados para este propósito. Al llegar a Colombia, el proceso debe revertirse. El gas licuado debe regasificarse para inyectarlo a la red nacional.
Actualmente, Colombia cuenta con una única infraestructura para importar gas. La regasificadora de Cartagena, operada por SPEC GNL, es la única disponible. Esta instalación tiene una capacidad de 475 millones de pies cúbicos diarios. Sin embargo, no se utiliza toda su capacidad disponible.
Alejandro Castañeda explicó el uso actual de la infraestructura. Castañeda es presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras. Según informó a El Espectador, se están usando 220 millones de pies cúbicos. Esta cantidad atiende la demanda de hogares, comercios, vehículos e industrias.
El panorama se complica ante un eventual escenario de sequía. En tal situación, sería necesario usar plenamente las plantas térmicas. Estas instalaciones serían cruciales para mantener el suministro eléctrico del país. No obstante, la capacidad disponible para otros usos sería mínima.
En ese escenario crítico, solo se podrían vender 25 millones de pies cúbicos. Esta cantidad atendería la demanda de sectores no eléctricos. Por tanto, resulta urgente que entren en operación otros proyectos. Las nuevas facilidades de regasificación son cada vez más necesarias.
Cabrales enfatizó la importancia de dos proyectos específicos. Las facilidades de Puerto Bahía representan una alternativa crucial. Asimismo, el proyecto de Buga añadiría capacidad al sistema. Ambas instalaciones se vuelven críticas ante el fenómeno de El Niño.
Estos proyectos aumentarían la capacidad de importación del país. Además, reducirían la presión sobre el sistema energético nacional. La diversificación de infraestructura proporcionaría mayor seguridad energética. Igualmente, permitiría atender simultáneamente diferentes demandas del mercado.
Edwin Palma, ministro de Minas y Energía, ofreció su perspectiva. El funcionario argumentó que la situación actual no es responsabilidad del gobierno. Palma señaló que el presidente Gustavo Petro no causó este problema. Según el ministro, las causas se remontan a decisiones pasadas.
El jefe de la cartera mencionó varios factores históricos. “Grandes descubrimientos de gas del pasado terminaron en pozos secos”. Además, señaló que el incumplimiento de contratos es “la historia del sector”. Palma también criticó la falta de planificación de gobiernos anteriores.
Según el ministro, no se estableció un plan de abastecimiento adecuado. Tampoco se desarrolló suficiente infraestructura en el pasado. No obstante, Palma afirmó que actualmente hay varios proyectos en marcha. Estos garantizarían el abastecimiento durante el fenómeno de El Niño.
A corto plazo, los proyectos permitirán atender la demanda energética. También cubrirán las necesidades de consumo nacional durante la crisis climática. A largo plazo, existe una iniciativa prometedora llamada Sirius. Este proyecto costa afuera es desarrollado conjuntamente por Ecopetrol y Petrobras.
Sirius podría mejorar significativamente el panorama de abastecimiento. Sin embargo, algunos analistas expresan reservas sobre su alcance. Naturgás advirtió que “Sirius no es suficiente para cubrir la demanda de gas a largo plazo”. Por tanto, serían necesarias medidas adicionales para garantizar el suministro futuro.
Palma defendió los avances del gobierno actual en materia de infraestructura. “Claro que importamos. Pero en el último año hemos avanzado en más infraestructuras que nunca”. El ministro cuestionó por qué gobiernos anteriores no actuaron. Según Palma, esas administraciones no planearon adecuadamente el futuro energético.
El funcionario enumeró varios proyectos en desarrollo. “Hoy avanza Buenaventura, Cartagena, Ballenas, todo mientras llega Sirius”. Palma preguntó retóricamente: “¿Si era tan fácil por qué no lo hicieron antes?”. El ministro aseguró que los proyectos resolverán la crisis. “Por Bahía y Buenaventura entrará la molécula necesaria para El Niño”.
Mientras tanto, otros analistas del sector expresan preocupaciones adicionales. La Agencia Nacional de Hidrocarburos no ha publicado información crucial. El informe de reservas de petróleo y gas de 2025 sigue sin conocerse. Tradicionalmente, estas cifras se publican en mayo de cada año.
El último informe disponible corresponde al año 2024. Ese documento mostró datos preocupantes sobre las reservas de gas. La relación entre reservas probadas y producción era de 5,9 años. En cuanto al petróleo, la proporción alcanzaba 7,2 años.
Estas cifras generan inquietud entre expertos y analistas del sector. La ausencia del informe actualizado aumenta la incertidumbre. Los datos son fundamentales para planificar la política energética nacional. Además, permiten evaluar la sostenibilidad del modelo de producción actual.
La situación del gas en Colombia refleja desafíos estructurales profundos. La dependencia creciente de las importaciones evidencia problemas de planificación. Simultáneamente, la amenaza climática de El Niño agrega presión al sistema. La infraestructura existente resulta insuficiente para enfrentar escenarios críticos.
Los proyectos en desarrollo podrían aliviar parcialmente la situación. Sin embargo, su entrada en operación debe acelerarse significativamente. La urgencia aumenta conforme se acerca la temporada de sequía. Cada día sin nuevas facilidades de regasificación incrementa el riesgo.
El debate sobre responsabilidades políticas continúa entre funcionarios y analistas. Mientras tanto, la realidad técnica demanda soluciones inmediatas. La capacidad de respuesta del país ante El Niño está en juego. También lo está la seguridad energética de millones de colombianos.
La importación récord de gas marca un punto de inflexión. El país enfrenta una encrucijada en su política energética. Las decisiones tomadas en los próximos meses serán determinantes. De ellas dependerá la capacidad de Colombia para enfrentar futuros desafíos.